Feminismo político

Como idea central y continua del feminismo político se resalta la intención de denunciar y superar todo tipo de discriminación contra la mujer en razón de su sexo y sus roles domésticos, en especial la maternidad, de oponerse a la marginación laboral y política, y a todo intento de opacar y desestimar el punto de vista e interés femenino en la cultura. Se busca reconocer la identidad de derechos por la humanidad compartida y apreciar la reciprocidad dentro de la diferencia de su condición corpórea. Se fomentan las correspondientes responsabilidades ante el bien común, sea en la esfera privada como en la pública. Pero, como veremos, no siempre las intenciones del feminismo político se realizan por medio de estrategias conforme a la dignidad e integridad propia de la mujer como persona.

No es necesario para el desarrollo del tema detallar la historia del feminismo político desde su etapa pre moderna, pasando por la moderna y hasta nuestra época, es decir, desde la ilustración, que destaca la igualdad política, al feminismo de la diferencia que exalta a la mujer en detrimento del varón hasta el feminismo radical de género el cual seguidamente expondremos en detalle1.

Feminismo radical

Esta corriente, inspirada en Simone de Beauvoir2  y otras, especialmente Betty Friedan3 , Katte Millet4, Shulamith Firestone5,  proponen el ideal de la plena “liberación” de la mujer en todas las esferas de su vida personal y no solo en la libertad política-jurídica como lo abogó el feminismo de la igualdad. No considera la igualdad de derechos o la identidad de la naturaleza humana como suficiente para la liberación de la mujer, sino que es más radical, al intentar eliminar la diferencia entre varón y mujer como criterio natural en todas las esferas de su interacción cultural: ideología de género6.

La Ideología de Género impacta decididamente en la concepción de la corporeidad femenina, y a su vez en el sentido de su identidad personal. Se va instalando un sistema sexo-género, el cual es explicado por María del Carmen Elu en los siguientes términos:

“El concepto de sexo, en cuanto categoría clasificadora de los seres humanos, basada en la biología, es sustituido por el de género, que considera a los valores, creados y reproducidos dentro y a través de la cultura, como los que generan y sustentan los atributos con que se conforman, identifican y distinguen lo femenino y lo masculino en una sociedad determinada. La perspectiva de género de ninguna manera desconoce las diferencias biológicas que existen entre hombres y mujeres. Lo que establece es que la forma en que son considerados, la valoración social que recibe… son invenciones humanas 7”.

Dra. Hna. Elena Lugo, Ph.D. 

Instituto Secular Hermanas de María de Schoenstatt

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