Mons. Roberto González Nieves, arzobispo metropolitano de San Juan, se expresa ante el paso del Huracán Irma e invita a encomendar a Puerto Rico a la misericordia de Dios, a orar por los rescatistas y los más vulnerables. Se unió al llamado de las autoridades a mantener serenidad y agradeció al gobernador Ricardo Roselló y a su equipo por la labor que realizan. Aquí las expresiones oficiales:

EXPRESIONES DEL ARZOBISPO DE SAN JUAN DE PUERTO RICO ANTE LA PROXIMIDAD DEL HURACÁN IRMA

5 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Pido al pueblo de Puerto Rico a mantener nuestra fortaleza espiritual ante la cercanía del Huracán Irma, un fenómeno tropical sin precedentes. Estos momentos nos invitan a encomendarle nuestra amada Patria a la misericordia amorosa del Padre. Nos invitan a orar por tantas personas que arriesgan su vida para proteger vidas, nos invitan a orar por la vida de tantas personas vulnerables a este sistema atmosférico.

También este momento nos invita a ser custodios del otro, de la otra, del vecino que esté en condiciones de vulnerabilidad, de los enfermos de nuestros vecindarios, de ancianos desamparados y de personas en completa soledad. Ante la amenaza de un huracán catastrófico, estamos llamados a generar como respuesta cristiana y humana un huracán o una cadena de solidaridad, de cercanía y de proximidad.

Quisiera hacerme eco del llamado del gobierno y de las personas de los medios de comunicación a mantener la serenidad y la prudencia en lugar del desasosiego y la desesperación. Estos momentos requieren de mucha civilidad, gestos de cortesía, paciencia y responsabilidad; requieren un sentido de urgencia no de impertinencia que pueda poner en peligro la vida y la seguridad propia o de terceros. Es momento de unirnos a los esfuerzos de las autoridades y seguir sus recomendaciones para afrontar este huracán lo más preparados posibles. La previsibilidad es una recomendación evangélica muy necesitada en estos momentos.

Vaya nuestro agradecimiento al Gobernador Ricardo Rosselló Nevares, a su equipo de trabajo, a los alcaldes y alcaldesas de todo Puerto Rico y sus respectivos equipos de trabajo a favor de la seguridad pública por su esfuerzo en proteger vidas y propiedades. Hoy vemos en ellos un único corazón sintonizado a favor del bien común, testimoniando que un Puerto Rico unido es más fuerte que cualquier huracán que pretenda quebrantar nuestro espíritu y doblegar nuestras voluntades.

Puerto Rico se crece en las adversidades y su alma no se quiebra porque su fe es de hierro, cimentada sobre la fuerza del amor y la esperanza que no defrauda. Que el Señor les bendiga y les proteja siempre. Que el Señor les bendiga y les proteja siempre. Que Nuestra Señora de la Divina Providencia, patrona principal de nuestra nación puertorriqueña, interceda por la seguridad de nuestro querido pueblo.

+ROBERTO OCTAVIO GONZALEZ NIEVES, OFM

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