¿Qué es la oración? ¿Cómo protegerse del enemigo? ¿Qué hacer cuando se siente atacado por él? fueron algunas de las interrogantes que respondió Fray Leobardo Heredia Olivo, OFM, miembro de la Asociación Internacional de Exorcistas de El Vaticano, en entrevista con El Visitante durante una visita a la Isla a finales del año pasado.

“La oración es un diálogo con Dios” describió el fraile mexicano. Indicó que al iniciarla se invoque la presencia del Espíritu Santo, “porque es el maestro de oración, el que nos enseña a orar o platicar con Dios”. Aclaró que no hay reglas específicas para orar porque varía por persona, pero que se debe considerar tener una postura cómoda y buscar un lugar adecuado.

Fray Balo, como le llaman cariñosamente, compartió que “en el camino de la fe no se anda como turista” sino como Abraham “abandonado en Dios”. “Es fácil decir: ‘Padre es que ahora que me acerco a Dios y estoy con Dios es cuando más me ataca el demonio. Mi esposo, mi familia se me voltea’. Pero ¿cómo podemos atacarlo? Dice Jesucristo, muy fácil, con la oración y la penitencia”, comentó.

Al cuestionársele si cuando se está más cerca de Dios este tipo de ataques es normal, el fraile respondió que: “No es que sea normal, si no que nos damos más cuenta. Por ejemplo, cuando se hace la oración de liberación, protección o que tú te acercas a Dios participando de un retiro, un encuentro y viene un acercamiento o una experiencia a Él, el que está perturbado es el otro, no tú. No más que perdemos esa noción”.

Por consiguiente, enfatizó que la protección es primordial puesto que siempre habrá quien tenga envidia y ataque por ese lado. “Dia-blo quiere decir el que divide. Puedes decir que: ‘Mi familia se dividió, estábamos tan bien y ahora que me acerqué a Dios, que voy más a Misa, al Santísimo viene todo peor’. Porque el diablo no quiere, él busca devorar, atacar. Ahí es donde tenemos que cubrirnos y protegernos nosotros”.

De acuerdo con el religioso, hay muchos medios para hacerlo. El primero a través de los Sacramentos, luego la oración, la penitencia y los Sacramentales: aceite, agua y sal (debidamente exorcizados y benditos), la Cruz de San Benito, el Sagrado Corazón de Jesús, el Escapulario del Carmen, los Corazones de Jesús y María, entre otros.

Por otro lado, criticó que hoy día muchos quieren un “catolicismo a la carta” cuando asumen la postura de que “van a esta religión o a esta Misa con este Padre porque siento bonito, porque me gusta, entonces te estás buscando a ti mismo”, cuando lo que deben procurar es buscar el camino de la fe, el camino de darse a Dios.

Recordó que Dios prueba a los que ama para hacerlos crecer. “Qué fácil es cuando todo te lo dan servido. En su plan Dios va purificando a cada uno. Tu misión es importante, es la salvación. En Efesios 6 y siguientes dice que no estás luchando contra fuerzas humanas. Por eso hay que armarnos con la armadura de la fe, la espada de la Palabra de Dios. Hay que estar fuerte y eso es lo que necesitamos la oración, Sacramentos, Confesión, Penitencia, Palabra de Dios”, detalló.

Advirtió que la desconfianza en Dios lleva a muchas personas a practicar el esoterismo, el espiritismo, el New Age, la masonería, brujería, el tarot, a los que catalogó como demoniacos porque van contra Dios. “Es como decir: ‘Dios creo en ti pero ¿sabes qué? No me has ilusionado, mejor voy con aquel brujito, aquel santero, aquella que me lee el futuro’. Es de los pecados que más aborrece Dios porque le das la espalda, desconfías de Él”, expresó.

Reiteró que de la misma forma que hay gente que se consagra a Dios, hay quienes se consagran al demonio y por ende surge la magia negra, blanca, roja… Alertó que: “El demonio no respeta lugar, persona, objeto ni animales. Todos estamos expuestos a los ataques del enemigo y hay muchas formas de abrirle las puertas y ventanas al enemigo”. En ese caso sugirió que la mejor liberación y protección es el Sacramento de la Confesión.

Dicho esto, aprovechó la oportunidad para clarificar que el exorcismo es un Sacramental, no un Sacramento, porque estos últimos los instituyó Jesucristo y los sacramentales los instituyó la Iglesia. Además dijo que de acuerdo con el Código de Derecho Canónico (1172) los únicos exorcistas son los Obispos y estos delegan.

Como parte de su mensaje el fraile hizo un llamado a la feligresía en el que los exhortó diciendo: “Orar es amar y orando se crece en el amor. Orar se aprende orando y mientras más oras, más ganas te dan de hacer oración. Recuerda que orar es estar con Dios, sigue con Dios”.

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