(PRIMERO DE UNA SERIE DE TRES ARTÍCULOS)
La Doctrina Social de la Iglesia nos exhorta a participar activamente en la vida social, económica y política del país en el que vivimos. Esta participación ciudadana es un derecho y a la misma vez un deber. Mediante ella cada uno de nosotros se compromete con la búsqueda del Bien Común, que comprende la promoción del orden público, la libertad, la igualdad, el respeto a la vida humana, el respeto al ambiente, la justicia, etc. En los sistemas democráticos esta participación se materializa en el voto electoral, pero no se limita a éste.
De acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia, el voto es un deber al que el católico no puede renunciar. Sin embargo, su participación en los procesos electorales debe ser una bien informada y coherente con la doctrina católica. La participación política de los ciudadanos debe fundamentarse en la recta concepción de la persona y en los conceptos de la ley moral. La política no puede separarse de la moral y nuestro juicio político tiene que tomar en consideración la ley moral. Una democracia sin valores morales se convierte en un totalitarismo (CDSI, 407).
La Doctrina Social de la iglesia se fundamenta en la existencia de una ley moral universal que orienta la conducta de todas las personas y converge hacia la verdad y el bien. Está inscrita por Dios en el corazón de todas las personas y discrimina entre lo bueno y lo malo. Una expresión privilegiada de la ley natural son los Diez Mandamientos, (CDSI, 22). La ley natural debe ser rectora del orden político.
Un voto informado es aquel que se ejerce, evaluando a los candidatos que habrán de representarnos a la luz de su capacidad para ejercer sus funciones, de acuerdo al poder que le será delegado (ejecutivo o legislativo), entendimiento de los problemas sociales, sus prioridades y sus soluciones. Esta evaluación debe incluir también sus valores y la moralidad de su conducta.
La Nota Doctrinal emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe: Compromiso y Conducta de los Católicos en la Vida Política (24 de noviembre de 2002), define unos valores de importancia en la gestión pública, que deben poseer los candidatos: honestidad, respeto, integridad y transparencia. En términos de conductas personales se enfatiza en las siguientes cualidades: paciencia, modestia, moderación, caridad, práctica del poder con espíritu de servicio y generosidad. Los candidatos deben demostrar su compromiso con el bien común y no con el propio prestigio o con obtener ganancias personales. La dimensión moral de la representación consiste en el compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar soluciones a los problemas sociales. También son importantes aquellas características personales que demuestran capacidad de diálogo y de tolerancia, para garantizar que se puedan llegar a acuerdos entre personas con diferentes puntos de vista.
Nuestros representantes, tanto en sus funciones ejecutivas como en las legislativas, no deben favorecer propuestas que contradigan los principios de la ley natural, han de ser reconocidos por su compromiso con la libertad, la justicia social y la verdad. Estos valores son fundamentales a la democracia. Desafortunadamente en las campañas eleccionarias se ofrece poca o ninguna información sobre los valores y conductas de los candidatos. Sobre todos sobre aquellos que habrán de tener la responsabilidad legislativa. La única presentación de muchos candidatos son sus fotos y poco se discute sobre sus propuestas o prioridades. Es nuestro deber exigir la información relevante que nos permita identificar candidatos con valores morales sólidos y con rasgos de conducta cónsonos con los principios de convivencia civil.
Cuando se practica el voto integro por partido el elector tiene menos oportunidad de evaluar las características de cada candidato en forma individual. Este tipo de voto representa una delegación del poder de elegir que tiene el ciudadano, en los partidos políticos. Para todas aquellas personas que no participan de los organismos de gobierno de estos partidos, esto limita su participación.
Otra consideración que debe hacerse antes de ejercer el derecho al voto se relaciona con la visiòn de problemas, prioridades y soluciones que se plantean por los partidos politicos y que endosan los candidatos de cada partido. Los criterios para la evaluacion de estas líneas programáticas se discutirán en el próximo artículo de esta serie.
(Puede enviar su comentario al correo electrónico: casa.doctrinasocial@gmail.com).
Nélida Hernández
Para El Visitante



