Con motivo del cuadragésimo aniversario del periódico El Visitante, el pasado viernes, 9 de enero se celebró una misa en Acción de Gracias por la fundación del semanario católico. La misma se llevó a cabo en la Catedral de San Juan y estuvo presidida por Monseñor Roberto O. González Nieves, OFM Arzobispo Metropolitano.

Igualmente, como parte de las actividades programadas para la celebración, se efectuó en el mencionado lugar, la segunda entrega del Premio Cardenal Luis Aponte Martínez. En esta ocasión se reconoció la distinguida labor de 14 personalidades.

Al filo de las 7:00 de la noche, el interior del templo fue el punto de encuentro en el que se reunieron aproximadamente 250 personas, para participar de los actos religiosos y la premiación.
Por otra parte, durante su saludo, el Arzobispo manifestó “la alegría que sentimos los Obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña al darles la bienvenida a la Catedral de San Juan de Puerto Rico para celebrar los 40 años de la fundación del semanario católico El Visitante”.

Además extendió un agradecimiento especial a todos aquellos que de una u otra forma han colaborado y hecho posible la misión del periódico.

La primera lectura estuvo a cargo del Dr. Natalio Izquierdo, mientras la Hna. Cleta Marina López hizo lectura del Salmo.

Durante su homilía, Mons. González resaltó la misión del periódico, reflexionó sobre su labor, extendió una serie de agradecimientos y compartió varias de las proyecciones que tienen los obispos para el futuro del semanario. Además destacó que este aniversario coloca ante nuestros pensamientos 40 años de historia.

“No de una historia terminada, pasada, ni de una historia escrita en su totalidad, porque la historia de El Visitante continúa y continuará, porque es un compromiso y es parte de la misión misma de la Iglesia. Y la misión de la Iglesia no termina, solo se funde en la plenitud del ministerio cuando el Señor así lo disponga”, detalló.

Continuó diciendo que: “Este semanario ha sido un apostolado indispensable, ya que es instrumento de evangelización. Es un medio para promover el apostolado de la Iglesia, para fomentar la unidad, no solo de los fieles católicos sino de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. Es un medio que nos recuerda las raíces cristianas católicas de Puerto Rico que es nuestro mayor patrimonio”.

“Hoy damos gracias a Dios por estos 40 años de informar la verdad con caridad. Sin caridad el evangelio y la verdad pierden luz. Me animo a decir que hemos sido ejemplo de cómo una prensa puede informar sin exacerbar. Sin caer en la tentación del sensacionalismo y de sucumbir a la tentación de promover la cultura de la confrontación de personas o grupos que piensen distinto”, subrayó.

Recordó que durante estos 40 años el semanario también ha testimoniado amor, fidelidad, respeto, lealtad al evangelio de Jesús, a las Sagradas Escrituras, a las enseñanzas de los Papas y al magisterio de los obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña. Razón por la que dio las gracias por 40 años de buena prensa católica puertorriqueña.

Respecto a la conmemoración de las cuatro décadas de El Visitante recalcó que los aniversarios tienen dos vertientes. Primero, el recuerdo y agradecimiento por el pasado y el tiempo vivido, y segundo, el significado para el tiempo futuro.

“Los obispos de Puerto Rico queremos hacer del semanario católico El Visitante un medio de comunicación que ayude a sentirnos más cercanos los unos a los otros, a crear un renovado sentido de unidad de la familia humana. Un medio que nos impulse a la solidaridad -que es un don de Dios- y al compromiso serio para una vida más digna de todos”, admitió.

Por consiguiente, extendió una solicitud de generosidad al pueblo católico con El Visitante. Al tiempo que exhortó a continuar adquiriéndolo, a regalarlo y sobre todo a disfrutarlo. También solicitó a los feligreses a unirse en oración por todos los empleados y colaboradores del periódico, para que sean fieles comunicadores de la Palabra a través de sus escritos.

Para concluir invitó a ser como el Arcángel Gabriel, quien comunicó la gran noticia –del nacimiento de Jesús- con suma alegría y con iluminación divina.

“Comuniquemos con espíritu catequético, pedagógico, a tiempo y destiempo. Les encomiendo a la protección de este Arcángel y a la protección de Nuestra Señora de la Divina Providencia, patrona principal de toda la nación puertorriqueña. Que Ella en su intercesión amorosa logre que El Visitante de Puerto Rico sea aún más un medio de evangelización, santificación y unificación en Jesús. Amén”, puntualizó.

Una vez realizadas las peticiones, la Dra. Lillian Negrón Colón y el joven Giancarlo Montero Robles tuvieron la encomienda de realizar la entrega de las ofrendas.

Posterior a la comunión, se procedió con la ceremonia de entrega del reconocimiento. Con el fin de honrar la memoria del prelado, el director del periódico El Visitante, Enrique I. López López solicitó un fuerte aplauso de parte de los presentes.

De uno en uno, 11 de los 14 galardonados pasaron al frente según se les iba nombrando. Estos recibieron de manos del Arzobispo una placa en madera con la figura tallada al relieve del fenecido Cardenal y una inscripción alusiva a su labor.

Por su parte, el Sr. José Octavio Busto y la Sra. Zoé Tió Vivoni enviaron a un representante para recibir el premio. No obstante, la Sra. Teruca Rullán se excusó de antemano por no poder participar de la actividad.

Al momento de recibir la placa, todos tuvieron la oportunidad de dirigirse a la audiencia. Algunas compartieron anécdotas de sus experiencias con el fenecido Cardenal.
A tono con la ocasión, el Sr. Raúl Carbonell (padre), galardonado en el área de Arte, declamó el poema Aprendí, decidí, de su autoría en memoria del Cardenal, quien fuera íntimo amigo suyo.
Mientras, Zoé Tió Vivoni, reconocida en el área de Filantropía, fue representada por su hija Zoé Marie Ballester quien hizo lectura de un breve mensaje.

En este expresó que para su madre, el premio tiene un incalculable valor sentimental. Pues tuvo el honor de conocer al Cardenal a través de su padre Aurelio Tió, entre quienes floreció una hermosa relación de mutua admiración y respeto que duró toda una vida.

Cabe destacar que los galardonados, fueron reseñados por El Visitante en las entrevistas que se publicaron previas a la actividad, en las que se presentaron sus perfiles.
Posterior a la misa, los presentes disfrutaron de un exquisito coctel.

De otro lado, en un aparte con El Visitante algunos de los homenajeados compartieron su sentir.

Por ejemplo, la Dra. Marisol Vera, reconocida en el área de Ciencia, comentó que ha sido una experiencia preciosa. “Me encanta saber que he sido seleccionada como Señora de la investigación. Para mí eso es un gran honor, pues llevo años promoviendo la investigación a nivel de mi recinto (en Mayagüez) y de Puerto Rico. Realmente ha sido fabuloso”, acotó.

Por su parte, la alegría y falta de palabras era evidente en el rostro de la Hna. Cleta Marina López. La asistencia de un grupo de feligreses de su comunidad en Naranjito reafirmó el sentido de pertenencia de la Hermana a la comunidad que, según describió, “me ha aceptado como hija adoptiva de este pueblo”.
Sin embargo, aunque agradeció a El Visitante por su nominación al premio y subrayó sentirse muy honrada, manifestó que este se convierte en un mayor compromiso con la catequesis y comunidades que acompaña.

“Este premio del Cardenal para mí significa un servicio incondicional con los más pequeños, con los más pobres, con los más necesitados”, sostuvo.
Mientras, el Dr. Natalio Izquierdo, coincidió con la Hermana, pues describió como un gran honor el recibir esta distinción por el nombre que supone la figura del Cardenal, quien, según destacó, fue también un baluarte de la salud en Puerto Rico.

Rememoró que mucha de la política pública se hizo basada en su creencia e impacto a nivel religioso.

Asimismo, reseñó la importancia de dar a conocer sobre el Premio y lo catalogó como un estímulo “para que otros jóvenes quieran obtenerlo en el futuro como una alta distinción dentro de la sociedad puertorriqueña”.

“Los recipientes de estos premios son en realidad modelos para los laicos y jóvenes de las comunidades. Por lo tanto este premio obliga a que sigamos haciendo el llamado de Juan Pablo II de ser laicos, fieles cristianos evangelizadores en el nuevo milenio”, resaltó.
En cuanto a la relación de su padre con el Cardenal, confesó que significa muchísimo para él, ya que ambos fueron grandes amigos y colaboradores. “Para mí ha sido un honor al recibir este premio y recordar ambas figuras cimeras del siglo 20 en Puerto Rico”, concluyó.

Premiados

Dra. Marisol Vera
(Ciencia)

Fray Mario Rodríguez León, OP
(Historia)

Dr. Natalio Izquierdo
(Salud)

Dra. Lillian Negrón Colón
(Educación)

Politécnico Amigó, Inc.
(Civismo)

Antonio J. Molina
(Cultura)

Rev. Esteban González
(Ecumenismo)

Raúl Carbonell, padre
(Arte)

Zoé Tió Vivoni
(Filantropía)

José Octavio Busto
(Desarrollo)

Hogar Teresa Toda
(Pastoral Social)

Giancarlo Montero Robles
(Pastoral Juvenil)

Hermana Cleta Marina López
(Catequesis)

Teruca Rullán
(Relaciones Públicas)

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here