“«Padre» es una palabra importante para todos, es universal. Indica una relación fundamental cuya realidad es antigua como la historia del hombre”, expresó el Papa Francisco en el 2015 mientras reflexionaba sobre “el sentido de orfandad” que viven muchos niños y jóvenes hoy día. En diálogo con El Visitante, Eddie O. Pérez Vargas reflexionó un poco sobre su faceta como padre y lo agradecido que está con Dios por tan preciado regalo. Por eso, hoy se presenta brevemente la historia de este diácono y padre de un sacerdote. 

Nacido y criado en Mayagüez, Eddie Orlando es el mayor de 6 hermanos y padre de 4 hijos. Aunque toda su vida espiritual transcurrió entre la Parroquia Sagrado Corazón y la Capilla San Joaquín y Santa Ana de Mayagüez, luego de casado se integró junto a su familia a la Catedral Nuestra Señora de la Candelaria de “la Sultana del oeste”, donde hace 25 años comenzó a servir como parte de los Reyes Magos de Mayagüez y eventualmente también como ministro de la Comunión. Además, hace unos años fue ordenado Diácono Permanente, ministerio que lleva hasta hoy día. 

SFM Charities Inc. es la organización sin fines de lucro donde Eddie asiste a personas con diversas necesidades de las comunidades marginadas de Río Piedras y áreas limítrofes junto a otros profesionales, por lo que hoy se prepara en trabajo social. 

En su faceta como padre, recuerda que siempre haber acompañado a sus hijos –tres de ellos varones y una dama– en cada momento de sus vidas, con la oración y al hacer lo necesario junto a su esposa para que fueran personas de bien. “En casa los temas de vocación no se tocaban como algo obligado. No los limitamos a una sola vocación, como muchas personas pretenden que los muchachos sean sacerdotes y las muchachas sean monjas. Siempre se les decía que hay muchas vocaciones”, comentó D. Eddie, quien es progenitor de Padre Samuel De Jesús Pérez Martell de la Sociedad Fraterna de Misericordia, comunidad religiosa dedicada a la misión con los pobres y marginados. 

Al valorar el privilegio de ser padre, reconoce que es importante darles a los hijos las mismas oportunidades y cariño a todos por igual. “Cuando –sus hijos– tuvieron la conciencia de quién es ese Dios que nosotros le presentábamos, siguieron el camino y eso nos llena de mucha alegría. Yo no siento que hice nada extraordinario. Simplemente pedimos dirección a Dios y Él actuó”, expresó con lágrimas de agradecimiento. 

Para D. Eddie, la unión es clave esencial para que el componente familiar no desvanezca. “Los hijos son de Dios”, pero son los padres quienes administran la familia como una institución, añadió. “Vivo –además– muy orgulloso y agradecido con Dios por la esposa que me dio”. Son 34 años de casado los que celebra junto a su esposa Doris Ivette este 25 de junio. ¡Felicidades! ¡Que sean muchos más de bendiciones! 

Es una pena –dice Papa Francisco– “que la ausencia de la figura paterna en la vida de los niños y los jóvenes produce heridas que pueden ser muy graves. […] Por lo que les hará bien a todos volver a escuchar la promesa que Jesús le hizo a sus discípulos: «No los dejaré huérfanos»” (Jn 14,18). Por último, D. Eddie sugirió a los padres “que nunca falte la oración ni la visita al Santísimo, la comunicación y el acompañamiento… estar siempre para ellos. Que nada sea más importante: ni trabajo ni cosa material. Es la clave principal para que los hijos estén bien y cuando crezcan no se olviden de ti”. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev 

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