Dos caminos, una misma misión 

En pocas semanas, la Iglesia en Puerto Rico vive dos celebraciones que, aunque pueden parecer similares a primera vista, expresan momentos distintos en la vida y ministerio de un obispo. 

En Ponce, la Iglesia diocesana celebró recientemente la ordenación episcopal de Mons. Geraldo Ramírez Torres, llamado a convertirse en el noveno Obispo de aquella diócesis. Ahora, la Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico se prepara para recibir a Mons. Eusebio Ramos Morales como su nuevo Arzobispo Metropolitano. 

En Ponce hubo una ordenación episcopal. En San Juan de Puerto Rico habrá una toma de posesión. 

¿Cuál es la diferencia? 

La ordenación episcopal ocurre cuando un sacerdote, después de haber sido nombrado obispo por el Santo Padre, recibe el tercer grado del sacramento del Orden. Ya había sido ordenado diácono y posteriormente sacerdote; ahora es incorporado al Colegio Episcopal como sucesor de los Apóstoles. 

Es un momento que marca para siempre su vida. Como sucede con la ordenación sacerdotal, no se trata de una función que simplemente se ejerce durante determinado tiempo. Quien recibe válidamente la ordenación episcopal es obispo para siempre. 

Por eso, la celebración vivida recientemente en Ponce tuvo un significado particular: allí comenzaba no solamente el pastoreo de una nueva diócesis, sino el propio ministerio episcopal de Mons. Geraldo Ramírez Torres. 

La situación que viviremos en San Juan de Puerto Rico es diferente. 

Mons. Eusebio Ramos Morales ya es obispo. Recibió la ordenación episcopal en 2008, cuando comenzó su ministerio como primer Obispo de la Diócesis de Fajardo-Humacao. Posteriormente fue llamado a pastorear la Diócesis de Caguas y ahora el papa León XIV le ha confiado una nueva misión como Arzobispo Metropolitano de San Juan de Puerto Rico. 

Por eso no será ordenado nuevamente. 

Tampoco convertirse en arzobispo significa recibir un nuevo grado del sacramento del Orden. Sacramentalmente, un arzobispo es obispo. En este caso, Mons. Eusebio pasa a presidir la sede metropolitana de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico. 

Esta condición tiene también profundas raíces históricas. La actual Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico tiene su origen en la antigua Diócesis de Puerto Rico, erigida en 1511, de cuyo territorio surgieron posteriormente otras jurisdicciones eclesiásticas. En 1960 fue elevada a Arquidiócesis Metropolitana. De esta manera, el Arzobispo de San Juan de Puerto Rico es también el Metropolitano de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, de la cual forman parte las diócesis de Arecibo, Caguas, Fajardo-Humacao, Mayagüez y Ponce. 

No significa esto que sustituya a los demás obispos en el gobierno de sus respectivas diócesis. Cada obispo diocesano pastorea la Iglesia particular que le ha sido confiada. El ministerio del arzobispo metropolitano expresa y favorece de manera particular la comunión y coordinación dentro de la provincia eclesiástica y, junto a los demás obispos, la comunión con la Iglesia universal. 

Lo que corresponde ahora es la toma de posesión canónica de la Arquidiócesis. 

El Derecho Canónico establece que un obispo no comienza a ejercer el gobierno pastoral de la diócesis que se le ha confiado hasta haber tomado posesión canónica de ella. Para ello presenta las letras apostólicas mediante las cuales el Papa lo ha nombrado. 

Pero detrás de estos términos jurídicos existe una realidad mucho más cercana. 

Tomar posesión no significa apropiarse de una diócesis. Significa recibir un pueblo para servirlo. 

El nuevo obispo llega a una Iglesia que ya tiene historia, comunidades, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos que han caminado juntos mucho antes de su llegada. Él se incorpora a ese caminar para confirmar en la fe, enseñar, santificar, acompañar y conducir pastoralmente la porción del Pueblo de Dios que le ha sido encomendada. 

Así podemos comprender mejor lo que Puerto Rico está viviendo. 

En Ponce contemplamos a un sacerdote que, al recibir la ordenación episcopal, comenzó una nueva etapa de su vida al servicio de la Iglesia. En San Juan de Puerto Rico recibiremos a un obispo que continúa el ministerio que comenzó hace 18 años, pero ahora enviado a una nueva comunidad y con una nueva responsabilidad. 

Son dos caminos distintos que convergen en una misma misión. 

Uno comienza su ministerio episcopal. El otro continúa el suyo desde una nueva encomienda. Ponce y San Juan de Puerto Rico pueden celebrar con una misma alegría, porque en ambos acontecimientos encontramos una Iglesia puertorriqueña que continúa caminando. 

Cambian las diócesis y cambian las encomiendas, pero permanece la misión: anunciar a Jesucristo, servir al Pueblo de Dios y llevar la esperanza del Evangelio a cada rincón de Puerto Rico

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Médicos confirman evolución favorable del papa León XIV tras su cirugía pulmonar

El Santo Padre comenzó a caminar, retomó su alimentación habitual y continúa su recuperación en el Hospital Gemelli de Roma. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó este miércoles que el papa León XIV presenta una evolución postoperatoria normal, luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el martes 13 de octubre para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho, tras confirmarse un diagnóstico de cáncer pulmonar. De acuerdo con el más reciente boletín médico, emitido por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, el Pontífice fue sometido durante la mañana a análisis de sangre y una radiografía de tórax, cuyos resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados para el procedimiento realizado. Los especialistas confirmaron que la recuperación del Santo Padre continúa según lo previsto, lo que representa una noticia alentadora para los fieles que permanecen atentos a su estado de salud. Asimismo, informaron que León XIV comenzó a recibir fisioterapia respiratoria y ya ha dado sus primeros pasos dentro de su habitación. También retomó su alimentación habitual, pudiendo desayunar y almorzar con normalidad. El Pontífice permanece hospitalizado en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, donde continúa bajo observación y seguimiento médico tras la intervención realizada mediante una técnica quirúrgica videoasistida. Este nuevo informe se produce después de que la Santa Sede comunicara que el Papa había pasado una primera noche tranquila luego de la operación, que concluyó exitosamente y sin complicaciones. Mientras continúa su recuperación, la Iglesia universal permanece unida en oración por la salud del sucesor de Pedro, con la esperanza de que pueda restablecerse y retomar progresivamente su ministerio pastoral. Fuente: Vatican News, Oficina de Prensa de la Santa Sede.

León XIV: «Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro»

En el décimo aniversario de Amoris laetitia, el Santo Padre destacó la importancia del amor conyugal, la educación de los hijos y la oración en familia como fundamentos de una sociedad más humana y solidaria. Ciudad del Vaticano, 14 de octubre de 2026. — El papa León XIV reafirmó el papel fundamental de la familia en la construcción de una sociedad cimentada en el amor, la solidaridad y el respeto por la vida, durante la celebración eucarística que marcó la clausura del encuentro conmemorativo del décimo aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia, publicada por el papa Francisco. La homilía, preparada por el Santo Padre, fue pronunciada por el cardenal Luis Antonio Tagle durante la Santa Misa celebrada en la Plaza de San Pedro. León XIV no pudo presidir la celebración debido a su recuperación tras la intervención quirúrgica pulmonar realizada el martes en el Hospital Gemelli de Roma. En su reflexión, el Pontífice destacó que el matrimonio cristiano constituye una vocación al amor que se construye diariamente mediante la entrega mutua, el respeto y la gracia de Dios. Recordó que la verdadera alegría del amor matrimonial no consiste en perder la identidad personal, sino en crecer juntos, permitiendo que cada esposo encuentre en el otro un apoyo para desarrollar plenamente su vocación. Asimismo, subrayó la necesidad de fortalecer la preparación de los jóvenes para el matrimonio, insistiendo en que la educación para el amor comienza desde la infancia. Aunque reconoció el valor de los programas de preparación matrimonial que ofrecen las parroquias, advirtió que estos deben estar acompañados de una formación integral en las virtudes, la responsabilidad y el compromiso. El Papa también resaltó que el hogar constituye la primera escuela del amor, donde los hijos aprenden, mediante el testimonio de sus padres, el significado de la entrega, el perdón y la fidelidad. En este sentido, reconoció el esfuerzo cotidiano de tantas familias que, aun enfrentando dificultades, perseveran en su misión con generosidad. Otro de los aspectos centrales de su mensaje fue la necesidad de consolidar una Iglesia que sea verdaderamente una «familia de familias», capaz de acompañar a los matrimonios jóvenes, apoyar a los padres en la crianza de sus hijos y reconocer la sabiduría de los adultos mayores. León XIV insistió particularmente en que las familias que atraviesan situaciones difíciles deben encontrar en la comunidad eclesial acogida, comprensión y acompañamiento, libres de prejuicios y actitudes condenatorias. De igual manera, recordó que la familia desempeña un papel insustituible en la transmisión de los valores cristianos y en la defensa de la dignidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Finalmente, el Santo Padre exhortó a recuperar la práctica de la oración compartida en el hogar, señalando que esta costumbre se ha debilitado considerablemente en distintas partes del mundo. Destacó que la participación en la Eucaristía dominical, los sacramentos y la oración familiar fortalecen los vínculos afectivos y permiten afrontar unidos las dificultades de la vida. Con este mensaje, León XIV renovó el llamado de Amoris laetitia a reconocer a la familia como una comunidad de amor, esperanza y fe, cuya misión resulta esencial tanto para el futuro de la Iglesia como para el bienestar de toda la sociedad. Fuente: Vatican News. 

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