Así como el grano de trigo arrojado en tierra produce fruto abundante (Jn 12, 24), en ocasiones es necesario morir para dar vida a otros. 

En la historia de Yolanda Rivera Cabrera de 49 años y residente de San Juan, la vida se convierte en un regalo de Dios. Fue diagnosticada con Diabetes Mellitus Tipo 1 desde 1982, luego de 30 años con la condición un “gato callejero” le atacó una de sus extremidades causándole una celulitis y una complicación en sus pulmones y riñones, lo que la llevó a necesitar un trasplante dual de riñón y páncreas más adelante. 

 Luego del suceso en 2013, fue referida a varios especialistas para tratamientos, y gracias los tratamientos con el nefrólogo y endocrinólogo logró reducir el riesgo para que sus riñones continuaran funcionando como debían. Controlar la presión arterial, el colesterol, y en el caso de la diabetes, tener la azúcar controlada fue pieza clave. 

Aunque fue difícil pensar en aquel momento todo lo que estaba por llegar a su vida, Yolanda canalizó sus pensamientos en medio de la situación gracias a la lectura, la escritura y el compartir con la gente. En el 2018 comenzó el proceso de orientación que terminó dos años después. Según narra, ella nunca tuvo que acudir a una sala para tratamiento de diálisis, por lo que debe sentirse agradecida con Dios por la bendición y regalo que le dio. Luego de muchos estudios y evaluaciones, no fue hasta noviembre de 2019 que oficialmente entró en la lista de espera para la siguiente fase. Rivera aclaró que todo el proceso de trasplante no conlleva ningún costo monetario. Aún así, mencionó que uno de los requisitos para realizar dicho proceso médico es tener una cuenta bancaria con fondos suficientes para cualquier caso de emergencia con el paciente. 

Por otra parte, la espera para que llegara el día del trasplante tuvo “muchos sentimientos envueltos. […] Es difícil ponerse en la posición del familiar – del donante – que tiene que tomar la decisión – de donar los órganos –”. Es ese momento, se crea el debate mental de que alguien tiene que morir para que otro tenga vida. La donación de órganos en muchos casos se da por un paciente fallecido que ha sido registrado como donante, aunque en otros casos el donante es una persona que decide en vida dar como regalo algún órgano (ej: riñón). En el caso de Yolanda, recibió el regalo de la vida de alguien que gozaba de la vida eterna. A todas estas, ella nunca se enteró durante ese tiempo que su hermana menor estaba pasando por el mismo proceso de evaluaciones para corroborar compatibilidad y ser su donante en vida, dato del que se enteró mucho después.

Según contó Rivera, en Puerto Rico los trasplantes de riñón, por ejemplo, pueden demorarse muchísimo tiempo, por la cantidad de personas en espera por lo mismo. Sin embargo, “la lista de donación de páncreas en la Isla es mucho más corta y solamente se trasplanta a personas con diabetes tipo 1 con fallo renal”. 

Tras el impacto de los terremotos y la llegada de la pandemia, todo proceso quedó “paralizado”, por lo que Yolanda tuvo que esperar más. En junio del 2020 recibió la llamada para finalmente efectuar el trasplante y, cuenta que compartir y escuchar las experiencias de otras personas que habían atravesado por la misma situación le ayudó también a sentirse más tranquila en el proceso. 

“Es una bendición bien grande el haber podido atacar esto preventivamente, aunque me costara muchos sacrificios”, afirmó Yolanda, también coordinadora del grupo de apoyo “Yo Soy Tipo 1” para adultos con diabetes tipo 1 donde además compartió su experiencia. Dice que sintió una emoción indescriptible al recibir la noticia, al punto de no creerlo. Cercano al momento final para ser trasplantada “Yoly”, como muchos le conocen, dice que recibió una señal por parte de Dios como signo de que era el momento perfecto para que sucediera. “Cuando hay situaciones en mi vida que no entiendo o tengo temores, yo siempre le digo a Dios que – si es obra suya –, me envíe una señal”. Estando en la preparación final, llegó hasta ella una mujer con un mensaje: hasta su iglesia había llegado una petición con un nombre y su situación, y quería decirle que estaban orando por ella. Las oraciones fueron contestadas. Hoy día Yolanda se siente bendecida por el acto de amor que una persona desconocida para ella realizó. Finalmente, invitó a realizar el mismo acto de amor por quienes necesiten salud y estabilidad a hacerse disponibles para ser donantes de órganos. 

Si usted desea ser donante, puede registrarse directamente a través de la página web de Life Link Puerto Rico: donatelifepuertorico.org, o al renovar la identificación de conductor oficial de Puerto Rico que lo identifica también como donante. 

Jorge L. Rodríguez Guzmán 

j.rodriguez@elvisitantepr.com 

Twitter: jrodriguezev

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