En estos días es común ver personas de la tercera edad aún trabajando. El sueño de algunos de disfrutar sus últimos años de vida descansando cambió porque cada vez son más los que tienen que continuar laborando principalmente por razones económicas. Para el Dr. Roberto González Valles, catedrático asociado del Colegio de Estudios Graduados en Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, este hecho lejos de ser un fenómeno es una realidad.

“Actualmente vemos que las áreas laborales están integradas por diferentes generaciones; baby boomers que deberían estar en el proceso de retiro, generación X y los milenials. Las empresas saben que los adultos mayores tienen un sentido de compromiso, fidelidad y conocimiento de la empresa que puede aportar de una manera u otra al área laboral”, precisó.

Sobre cómo los nuevos avances tecnológicos pueden perjudicar a los adultos mayores, el catedrático dijo que es ahí donde se ve la mayor brecha que existe entre las diferencias generacionales. “Las generaciones de hoy nacieron dentro del ambiente tecnológico, de la Internet, pero las personas mayores no. Por eso, ellos (adultos mayores) tienen que educarse y aprender estas nuevas tecnologías que ya los milenials dominan a la perfección”, enfatizó.

Si bien es cierto que los problemas existentes en los Sistemas de Retiro tanto de los empleados públicos como de los maestros, son una de las casusas mayores para que estos servidores sigan laborando, los trabajadores de la empresa privada también han optado por permanecer más años trabajando.

No obstante, el también psicólogo industrial opinó que además del factor económico, permanecer trabajando ayuda a los adultos mayores a sentirse productivos. “Ciertamente un trabajo te brinda una protección económica, pero a la vez te permite mantenerte productivo, poniendo en práctica tus conocimientos y mantenerte al día para evitar sentirte estancado”, enfatizó.

A su vez, indicó que el trabajo puede convertirse también en un refugio para aquellos que viven solos. “Los que trabajan están acompañados por lo menos 8 horas si trabajan a tiempo completo. Sus compañeros se convierten en su familia y se sienten bien de estar interactuando con otras personas, resolviendo situaciones. En fin, están ocupados y distraídos. Estas personas alargan su retiro para evitar la soledad”, confirmó el Dr. González Valles.

En términos de si se afecta la productividad de la empresa si hay muchos adultos mayores laborando, el experto determinó que no necesariamente “aunque la salud física disminuye, la manera de aprender no es igual, ni la forma de relacionarse tampoco. Hay que tener claro que estos empleados guardan una fidelidad y un compromiso a su centro de trabajo, por ende se esmerarán para que el trabajo salga”.

Cuando se le preguntó al Dr. González Valles cuál es la edad ideal para el retiro, respondió: “No hay una edad específica. Mientras la persona se sienta bien puede seguir laborando a tiempo parcial o completo. Sin embargo, cuando entienda que el trabajo está afectando su salud, cuando no pueda dar la milla extra, cuando se le hace difícil adquirir nuevos conocimientos, debe tomar la decisión de retirarse”.

Continuó diciendo que “esta es una decisión individual de cada cual y los hijos no deben inmiscuirse en eso siempre y cuando la salud física o emocional de sus progenitores no se esté afectando. Si yo veo que mis padres se están deteriorando físicamente es mi deber como hijo ayudarles a tomar la decisión de dejar el trabajo para atender su salud”.

Finalmente, sugirió a las empresas que dejen  el estereotipo y el discrimen. “Contraten a adultos mayores para trabajar en sus empresas. Los patronos deben recordar  que ellos cuentan con la fidelidad y el compromiso, pueden desarrollar diversos proyectos. Por su experiencia  pueden servir de consultores, entre muchas otras cosas. Simplemente hay que darles una oportunidad”, sentenció.

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