La adolescencia y juventud son etapas cruciales para que las personas comiencen a interesarse por una carrera o vocación. Es un tiempo de maduración y autodescubrimiento, ideal para decidir el rumbo futuro tanto a nivel espiritual como profesional.
Glorian Fernández y Jerry Ramos, consejeros profesionales y fundadores de Seamos Virtuosos, compartieron con El Visitante la importancia del autoconocimiento para elegir carrera y vocación, buscando “disfrutar nuestra existencia y enriquecer la vida de los demás”.
El matrimonio subraya que este proceso no se realiza en aislamiento, ya que “somos seres sociales y relacionales”. Es vital contar con el acompañamiento de padres, consejeros, sacerdotes, religiosos o maestros que puedan guiar hacia el camino correcto.
“El discernimiento vocacional es un tiempo para pensar y escuchar la voz de Dios, quien desea nuestra felicidad y nos encomienda una misión según nuestra personalidad y forma de ser”, explicó Fernández. Este proceso implica tomarse en serio “el sueño” que Dios tiene para nuestra vida.
Por su parte, Ramos destacó que las vocaciones pueden variar entre estados de vida, como el matrimonio, la vida religiosa o la soltería. “Es importante atender ese ‘fuego’ interno que inspira el Espíritu Santo y, si no lo sentimos, plantearnos las preguntas adecuadas para discernir lo que Dios quiere para nosotros”.
Comienzo de esa búsqueda o discernimiento
El matrimonio, padres de una niña y un niño, estuvo de acuerdo que este proceso se comienza desde la infancia, con la crianza, la educación y transmisión de la fe. Destacaron que es clave para el desarrollo integral de la persona y de un buen discernimiento vocacional. “Tradicionalmente es en la adolescencia o juventud temprana que se realizan los procesos orgánicos (con orgánico me refiero a sereno, tranquilo, sin prisas y apuros) de este tipo de discernimiento”, apuntó Fernández, quien también es educadora en el hogar.
“Pero, por ejemplo, la vida de los santos nos ha mostrado que no hay una edad única para comenzar este discernimiento. Ha habido santos que han seguido la voz y el llamado de Dios desde que son muy niños, otros lo han atendido desde edades más adultas y otros en la vejez”, añadió.
Preguntas que debemos realizarnos en este proceso
“Cuando comencé mi proceso de discernimiento vocacional tuve la bendición de contar con el acompañamiento de un sacerdote y una hermana religiosa (de la congregación a la cual aspiraba). Ella en especial me envió una serie de ejercicios y preguntas para conocerme mejor en mi historia de vida, pero no desde un punto de vista psicológico puramente, sino para identificar la historia de salvación que Dios tenía (y tiene) conmigo”, rememoró Fernández, quien vive en Camuy con su familia.
Algunas de estas preguntas son:
- ¿Para qué estoy en el mundo?
- ¿Me entusiasma vivir hoy?
- ¿Cómo veo hoy mi vida? (con sus luces y sombras)
- ¿En qué gasto mi vida? ¿Qué falta en ella? ¿Qué sobra?
- ¿Me siento dueña de mi vida? ¿O pasa la vida por mí sin que yo me dé cuenta de ello?
- ¿Qué me aportan estas preguntas y reflexión sobre el sentido de mi vida?
- ¿Cuáles son las preguntas que en este momento de mi vida me planteo más seriamente?
- ¿Cuáles han sido los momentos más fuertes de encuentro con Dios a lo largo de tu vida? ¿Qué huella han dejado esos encuentros?
Importancia de discernir correctamente
Sobre la importancia de discernir correctamente, Ramos dijo a El Visitante que “desde nuestra experiencia ha sido fundamental, pues brinda paz al saber que tomamos en serio lo que nuestro Buen y Amado Padre ha querido con nosotros”.
“Nada hay más importante que hacer la voluntad de Dios y escucharle, tomarse el tiempo para discernir y dócilmente actuar conforme a lo que el Espíritu Santo nos inspira”, exteriorizó el padre de familia. Agregó que esta acción deja frutos de amor, alegría, paz, fe, mansedumbre, etc., tal y como expresa San Pablo en Gálatas 5, 22-23.
El matrimonio católico por los pasados nueve años, concurrió que no seguir al Señor “nos deja tristes, pues nos ponemos nosotros mismos por delante de Él”. Recordaron la frase de San Agustín: “Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que encuentre descanso en ti”. Sin embargo, Ramos, quien es candidato a diácono, evocó la frase atribuida a Santa Teresa de Ávila: “Dios escribe derecho con renglones torcidos” y sacará un bien de aquello que nosotros no hayamos podido acertar, declaró con fe. Fernández concluyó que para discernir nuestra vocación y carrera debemos adoptar una actitud de autoconocimiento iluminado por la fe, confiando siempre en que Dios nos guía hacia su plan perfecto.



