Antes de las 5 a.m. una multitud impresionante ya abarrotaba la intersección y áreas adyacentes entre la Calle Isabel y la Calle Lolita Tizol de Ponce, el 12 de diciembre. Las muestras de cariño a la Virgen de Guadalupe eran más que evidentes con cuadros, estampas y medallas, imágenes, camisas con imágenes, velas, accesorios de vestimenta, flores y una devoción palpable. Al filo de las 5 de la madrugada, con temperatura agradable, Mons. Félix Lázaro, Obispo de Ponce, inició el rito para la procesión, acto que marcó el comienzo de las celebraciones por la Solemnidad de la Virgen de Guadalupe y la apertura del Año de la Misericordia a nivel diocesano.

Por un momento la Calle Isabel estuvo ocupada desde el comienzo de la procesión hasta la Catedral. La imagen de la Virgen era alumbrada por velas y a lo lejos se escuchaban los cánticos de los mariachis, mientras que el pueblo se encontraba entre júbilo y oración. Una estampa viviente de la Virgen y San Juan Diego justo antes de la plaza fue un detalle hermoso.

La procesión llegó al frente de la Catedral liderada por el Obispo. La Calle Unión y la plaza de la Ciudad Señorial estaban ocupadas por la multitud. Ahí un cuadro con la imagen de la Virgen del Tepeyac en las alturas se encendió en pirotecnia mientras los fuegos artificiales iluminaban el recinto a la intemperie. Luego de las mañanitas a la Virgen por los mariachis, el Obispo inició el ritual de apertura de la Puerta Santa, la puerta principal de la Catedral. “Esta es la puerta del Señor”, dijo Mons. Lázaro.

La Eucaristía fue elocuente por demás con los cánticos rancheros, una Catedral radiante y el pueblo que hacía suya a la guadalupana. Monseñor Lázaro centró su homilía en la doble celebración: la Virgen de Guadalupe y el Jubileo. “Se nos invita a vivir en clave de misericordia. […] Tengo la impresión que vivimos en un mundo carente de misericordia. […] El hombre tiene necesidad de curar esta enfermedad y la medicina es la misericordia”, explicó Mons. Lázaro.

También, el Párroco de la Catedral, Padre Julio Rolón ofreció un mensaje de agradecimiento y la Alcaldesa de Ponce, Honorable María “Mayita” Meléndez, se dirigió a los presentes con un mensaje centrado en la misericordia.

Antes de concluir con la mañana de bendición para la Diócesis, el Obispo sorprendió con la bendición a un cuadro nuevo en la Catedral: la Divina Misericordia (copia exacta del existente en el Santuario de la Divina Misericordia en Polonia, de 8’ de altura). A esto, el Obispo lo llamó “un regalo en el Año Santo”. Luego del rito solemne, los fieles pasaban al frente a rendir respetos y detalles a la imagen de la guadalupana.

Por otro lado, al culminar las celebraciones, el Rector del Seminario Mayor, Mons. Elías Morales, habló con El Visitante sobre la alegría de la mañana en la Diócesis. “La apertura de Año Santo es la apertura del corazón de Dios para los hombres. Estamos llamados a entrar a ese corazón, a permitir que Él nos ame, que renueve nuestra alegría y esperanza”, articuló sobre el Jubileo.

Por su parte, Mons. Roberto García Blay, vicario general de la Diócesis, agradeció a Dios por este año que inicia. “Por la entrañable misericordia de Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto. Bendecimos esa misericordia que se ha advenido con nosotros. Estamos contentos y nos aprovecharemos de ella. Entraremos por la puerta Santa en cada ocasión que podamos”, dijo.

Para concluir, Padre José Antonio “Chelo” López, vicario episcopal para los Congresos Eucarísticos, destacó la asistencia masiva en la madrugada del sábado. “Me parece que es una manifestación de fe sencilla, pero profunda. El pueblo sigue dando cátedra de lo que es la fidelidad a la Iglesia. Esto nos conforta en momentos que necesitamos tanta esperanza y misericordia”, apuntó.

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