Las primeras vivencias espirituales que Carmen Vélez tuvo en su hogar fueron a través de su hermana mayor y sus abuelos maternos. Lo aprendido en la catequesis también respaldó ese caminar en la fe. En su vida universitaria continuó trabajando en los Cursillos de Cristiandad y luego, estando casada, se fortaleció y nutrió con la consagración a María Santísima, siendo para ella: su madre, su guía, su maestra y modelo.
Posteriormente se acentúa su vida interior, al conocer y pertenecer al Apostolado de la Cruz, una de las obras fundadas por la beata Concepción Cabrera de Armida. “Estas obras son camino de santidad”, describió Vélez, feligrés de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Toa Baja.
Vélez definió el Apostolado de la Cruz como un tesoro para la Iglesia. Su amor y su entrega a esta obra la impulsó a ser coordinadora y formadora en las parroquias Santa Teresa de Jesús en Bayamón, San Francisco de Sales en Cataño y su parroquia Nuestra Señora de la Candelaria.
Carmen explicó que, uno de los carismas del Apostolado de la Cruz es “santificar a los sacerdotes”. “Es una espiritualidad sacerdotal que contempla, vive y transmite a Jesucristo Sacerdote y Víctima, por manos de María Santísima; lo ofrecemos y nos ofrecemos con Él como hostias vivas por la salvación de las almas, especialmente las de los sacerdotes, en actitud de ofrecer, expiar y santificar; con el lema: Jesús, Salvador de los hombres, sálvalos, sálvalos”, detalló.
Como formadora de grupos, Vélez enseña que el Apostolado de la Cruz es un camino de santidad. Ha logrado integrar su propio carisma a esta espiritualidad, “haciendo de nuestra vida diaria la vivencia de la oración del ofrecimiento del Verbo Encarnado”. De igual manera, “con el ofrecimiento al Padre Celestial, la Comunión que recibimos al comulgar, por la multiplicación y santificación de los sacerdotes, para que derrame en ellos su Divino Espíritu, los encienda de amor a la cruz y haga muy fecundo su apostolado”.
¿Cómo se ha fortalecido su fe y qué recomienda?
La fe de Carmen se ha fortalecido con las enseñanzas de la Iglesia Católica, teniendo más conciencia de los mandamientos y sacramentos. Destacó además que estudiando los escritos de la beata Concepción Cabrera de Armida, su vida y su obra, se ha fortificado su espiritualidad. “Definitivamente también por las prácticas de las virtudes. Viviendo la unión íntima con cada persona divina de la Santísima Trinidad”, expresó. “La unión íntima con el Padre para su gloria, la unión íntima con el Hijo, para su consuelo, la unión íntima con el Espíritu Santo para su reinado en las almas. Es una unión transformante siendo corredentores con Él”.
Para el crecimiento espiritual e intimidad con Dios cada día, Vélez recomienda la celebración de la Santa Misa, el rezo de la liturgia de las horas, lectura y meditación de la Palabra de Dios y la lectio divina. También aconseja la adoración eucarística, ser almas de oración, la práctica y contemplación del Santo Rosario, leer las vidas de los santos, vivir los sacramentos y las virtudes.
Algunas de las lecturas bíblicas más significativas en su vida de fe, son la oración sacerdotal del capítulo 17, versículos 19 y 21, del Evangelio de San Juan: “Que todos sean uno como tú y yo somos uno”, y “por ellos me consagro”. Además, mencionó Hebreos 9, 14: “Jesucristo impulsado por el Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo Inmaculado a Dios”.
Carmen mencionó que lo más que ama realizar dentro de su vocación es transmitir y enseñar el Apostolado de la Cruz. “Tener y vivir vida de amor, que todos nuestros actos estén plasmados con amor, por amor y en el amor”, dijo. “Trabajar para su reino, haciendo fecundo el campo de la Iglesia por medio del sacrificio”.



