El  8 de diciembre, durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, inició el Jubileo Extraordinario de la Misericordia en la Iglesia Universal con la apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Roma, la Basílica de San Juan de Letrán y sucesivamente las basílicas papales. Este Año Santo es tiempo privilegiado para ese encuentro auténtico y necesario con el Padre misericordioso y también para testimoniarlo.

Cabe destacar que la tradición dicta que los sumos pontífices han decretado años jubilares cada 100, 50 o 25 años, mediante bula papal cuando lo entienden oportuno. Sobre el contexto histórico actual donde se llama al Año Santo, Mons. Juan Rodríguez Orengo, vicario de Pastoral de la Diócesis de Ponce, aludió a los retos mundiales que se enfrentan. “Nos encontramos en unos momentos religiosos, políticos y económicos drásticos. Es decir, una economía en crisis, no solo nacional sino mundial, lo cual lleva a la desesperación a muchos”, detalló el vicario de Pastoral.

Iglesia de puertas abiertas

Uno de los elementos visibles durante la apertura de este Jubileo serán las puertas santas en las catedrales. De hecho, el Papa iniciará el año al abrir la Puerta Santa en la ciudad Vaticano. Es por eso que ha solicitado que en cada catedral se abra una Puerta Santa y con esto la oportunidad de ganar indulgencias. Sobre esto, Mons. Rodríguez, explicó que toda persona que entre por la puerta gana indulgencia, con las siguientes intenciones: arrepentido de sus pecados, creyendo y pidiendo a Dios la misericordia, rezar por el Papa, el credo y recibir el Sacramento de la Confesión 8 días antes o 8 días después.
 
La Misericordia es…

El mismo Papa Francisco, en la Bula del 11 de abril de este año, contesta: “Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”.

Reconcíliate con Dios

Un elemento indispensable durante este Año Santo será el acercamiento al Sacramento de la Penitencia y a la Reconciliación. “Los sacerdotes estamos llamados a sentarnos en el confesionario a escuchar los penitentes, a no ser imprudentes, como dice el Papa, en preguntar ¿qué fue esto? o ¿qué fue lo otro?, sino saber escuchar a la persona humillada que pide el perdón misericordioso de Dios”, sostuvo Mons. Juan Rodríguez.

¿Divina Misericordia o Año de Misericordia?

La similitud de los términos podría generar confusión, pero no son la misma cosa. Lo que el Papa convoca es el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Por otro lado, la Divina Misericordia, explica Mons. Rodríguez Orengo, “es una devoción aceptada por la Iglesia sobre las visiones de Santa Faustina; de ahí viene la Coronilla de la Misericordia que incluso el Papa recomienda que se rece, pero es totalmente distinto al Año Jubilar que llama a que el pueblo de Dios se arrepienta de sus pecados, se acerque a la Confesión y a ver el amor que perdona”.

El Año Santo culminará el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, al cerrar la Puerta Santa. En los próximos artículos se detallará el llamado a la peregrinación a las catedrales y a ser misioneros de la misericordia, el oasis de misericordia en las parroquias, el deber de las obras de misericordia y otros.

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