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En el libro de los Hechos de los Apóstoles, San Pedro continúa con el Kerygma: el anuncio de la Resurrección de Jesucristo.

San Juan Evangelista, en su primera Carta, nos trae la teología del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.

En el Evangelio de San Lucas se nos presenta a Jesucristo Resucitado apareciéndose a los Apóstoles en la noche de su Resurrección, luego de aparecerse a los discípulos de Emaús.

El Domingo de las Comidas, así es como ha pasado a conocerse este domingo, puesto que en los tres ciclos, A, B y C, se nos presenta al Resucitado en el contexto de comidas.  En el Ciclo A se nos presenta a Jesucristo partiendo el pan con los discípulos de Emús.  En el B, Jesucristo le pide pan a los Apóstoles para comer.  En el C, Jesucristo está esperando a los Apóstoles en la orilla del Mar de Galilea, con dos pescados asados para comer.  Este detalle de las comidas tiene dos razones.  La primera es para dejarle ver a los Apóstoles que Él no es un fantasma porque, como dice el mismo Jesucristo, un fantasma no come porque no tiene cuerpo y ÉL sí.  Segundo, para dejarle saber a los Apóstoles y a todos los cristianos, que los seguidores de Jesucristo han de celebrar la fe en comunidad, en familia, en Iglesia, reunidos alrededor de la mesa para la fracción del Pan.  Esto se llama Ágape: amor fraternal.  Los cristianos no somos islas sino miembros del Cuerpo de Cristo que se llama Iglesia.  El libro de los Hechos de los Apóstoles atestigua esta dimensión de ágape de las primitivas comunidades cristianas.

Hablando del Libro de los Hechos de los Apóstoles, no podemos enfatizar los suficiente sobre la centralidad de este libro en el tiempo pascual.  Si en su predicación Jesucristo enfatizaba su muerte y la Cruz como la Hora de su Gloria y el momento en que cielos u tierra se unían en su persona colgando de la Cruz, los Apóstoles enfatizaban la Resurrección del Señor, como el triunfo de Jesucristo sobre el pecado y la muerte.  El Kerygma, tema central de la predicación de los Apóstoles, es el anuncio de la resurrección y el hecho que une a toda la Iglesia.  En la misma primera lectura de hoy escuchamos a Pedro una vez más proclamando que él era testigo de la resurrección, enfatizando que la muerte de Cristo se debía a los pecados del pueblo, Pero, en esta lectura, San Pedro habla como lo hizo el mismo Jesucristo en la Cruz con la 1ra Palabra: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.  San Pedro escusa al pueblo siempre y en cuando el pueblo acepte la buena noticia de la Resurrección del Señor.

San Juan nos construye teología de la Cruz: nos anuncia que la muerte de Cristo en la Cruz es para lavar los pecados de toda la humanidad y en todos los tiempos: los efectos de la Sangre de Jesucristo no tienen límites.  Es por eso que a nosotros, los cristianos del siglo XXI también se nos aplica los efectos de la Cruz porque también fuimos incluidos en ella.  ¿Cómo debemos responder?  Siendo hombres y mujeres de amor, siendo hombres y mujeres de ágape.

P. Rafael “Felo” Méndez

Para El Visitante