A nombre de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico y de manera especial a nombre la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico nos unimos a la alegría que siente la Diócesis de Ponce al recibir la grata noticia de la designación de un nuevo Obispo, el noveno de la diócesis.
Agradecemos al Papa León su solicitud paternal por la Diócesis de Ponce. Agradecemos al Obispo electo, el Padre Geraldo Ramírez Torres, el haber aceptado esta designación.
El Obispo electo cariñosamente conocido como Padre Jerry se convierte en el primer obispo designado por el Papa León XIV para una diócesis de Puerto Rico. Un sacerdote de esta diócesis, Villalbeño.
De esta manera, en la Diócesis señorial se nombra un pastor nuevo para seguir guiando, dirigiendo, alimentando y acompañando al pueblo Santo de Dios.
El nuevo Obispo no es un desconocido para esta querida diócesis. Es su actual Vicario General. Es un hijo de esta tierra boricua. Sacerdote desde 1991 posee un gran espíritu misionero tan necesario para la Iglesia actual. Un obispo para seguir desarrollando en la Diócesis de Ponce un magnifico lugar donde al pueblo de Dios se le respete su dignidad humana en todas sus instancias.
Hace un año esta Diócesis celebró su primer centenario de fundación canónica. Esa ocasión fue una gran fiesta de la fe, como también lo fue, el CAM6, el Sexto Congreso Americano Misionero donde esta diócesis fue la anfitriona de sobre 26 delegaciones de toda América, Latinoamérica y el Caribe. Y, hoy, la fiesta sigue, pues nos llega el nuevo obispo.
En un Simposio que se celebró para culminar el centenario de la fundación de la diócesis, el Padre y ahora el Obispo Jerry en su mensaje expresó lo siguiente:
“-Son- 100 años en los cuales la Palabra de Dios ha sido proclamada ininterrumpidamente; 100 años en los cuales la gracia de Dios se ha derramado en millares de personas; 100 años de fe y anuncio del Reino de Dios, 100 años bajo el amparo de Santa María, Nuestra Señora de Guadalupe; 100 años en los cuales nuestra Diócesis ha sido bendecida generosamente en la educación, vida consagrada e iniciativas laicales. En estos 100 años de historia, pastores, presbíteros y diáconos han ejercido su misión profética a tiempo y destiempo. Han ayudado a madurar la fe, la esperanza y la caridad del pueblo de Dios. Hay que destacar la extraordinaria labor laical que con tanto entusiasmo han realizado hombres y mujeres en la evangelización de este pueblo”.
Ahora Padre Jerry, Dios te ha encomendado a continuar esos 100 años de fe, de de educación, de evangelización, de misión, de espíritu profético, de catequesis.
Al recibir al noveno obispo de Ponce, damos gracias a los anteriores obispos, dos de los cuales tenemos presentes, Mons. Rubén y Mons. Félix Lázaro. Los otros pasados 6 obispos ya se encuentran gozando de la heredad divina.
El nuevo Obispo de esta manera sucede a Mons. Rubén Antonio González Medina, C.M.F., quien por razones de edad había presentado su renuncia a esta sede episcopal. Agradecemos al Obispo Emérito Rubén por sus 10 años y medio como pastor de la sede ponceña, por sus 15 años como Obispo de Caguas, por sus dos presidencias de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y por sus 51 años de sacerdocio. Querido hermano, Obispo Rubén, te agradecemos toda tu vida de servicio a la bIglesia, de adhesión misionera, de fidelidad, de alegría y por tus dotes de predicador y cantante.
Querido hermano, Obispo electo, Geraldo. En esta ocasión tan conmovedora, vienen a mi mente unas palabras que el Papa León XIV, a modo de consejo, expresó a unos obispos que estaba ordenando:
Los ánimo a encontrar las piedras descartadas de esta ciudad y a anunciarles que, en Cristo, nuestra piedra angular, nadie está excluido de convertirse en parte activa del edificio santo que es la Iglesia y de la fraternidad entre los seres humanos. En esta imagen resuena el llamamiento de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco: ser una Iglesia «hospital de campaña», ser pastores de calle, tener en el corazón las periferias materiales y existenciales. Como presbíteros, ustedes han acogido esta invitación, junto con las comunidades parroquiales a las que han acompañado. Ahora llega una nueva llamada, una vocación adicional, que tiene siempre el mismo corazón: nadie, absolutamente nadie, debe considerarse descartado por Dios, y ustedes serán heraldos de esta buena noticia que está en el centro del Evangelio.
Dejen que el Espíritu de profecía actúe en ustedes: no se acomoden en los privilegios que su condición podría ofrecerles, no sigan la lógica mundana de los primeros puestos, sean testigos de Cristo, quien vino no para ser servido, sino para servir (cf. Mc 10,45). Serán profetas en su ministerio si son hombres de paz y de unidad, tejiendo, con hilos de gracia y misericordia, los amplios y poblados espacios de esta Diócesis, armonizando las diferencias, acogiendo, escuchando, perdonando.
No se hagan buscar, háganse encontrar. Y procuren que los presbíteros, los diáconos, las religiosas y los religiosos, las laicas y los laicos comprometidos en el apostolado nunca se sientan solos. Ayúdenlos a reavivar la esperanza en sus diversos ministerios y a sentirse parte de una misma misión. Sepan siempre, incansablemente, motivar a las personas y a las comunidades, recordando con sencillez la belleza del Evangelio.
Obispo electo Jerry, tu anuncio se hace en el día que celebramos la Solemnidad de San Juan Bautista, pedimos que, al igual que el Bautista:
- Seas un obispo profeta del altísimo;
- Sepas reconocer y dar testimonio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo;
- Denunciar las injusticias y defender la verdad insobornable;
- Ser un audaz precursor de la segunda venida de Cristo; y
- Colaborar en preparar un pueblo bien dispuesto para acoger al Mesías;
- Lleves una vida donde Cristo sea lo esencial;
- Siempre seas un enviado entusiasta de Dios;
- Que cada eucaristía sea una visitación de María con su Hijo para que no solo tu, sino el pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Ponce salte de gozo ante la presencia del Mesías que yace en el vientre materno.
Sé un Obispo a imagen del corazón de Cristo. Que la Virgen de la Guadalupe salga siempre a tu encuentro y te asista en este nuevo ministerio con su maternal presencia.
Mons. Roberto O. González Nieves, ofm
Arzobispo de San Juan de Puerto Rico



