65 años de gracia y misión 

El pasado 10 de octubre de 2025, el Santuario Nuestra Señora de Perpetuo Socorro en Quebradillas se convirtió en el corazón palpitante de la Iglesia que peregrina en Arecibo. Con motivo del 65 aniversario de la erección canónica de la diócesis, fieles de toda la región se congregaron para celebrar la Santa Misa presidida por Mons. Alberto Arturo Figueroa Morales, Obispo de Arecibo, acompañado por sus hermanos obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y la comunidad laical. Fue una jornada de profunda gratitud, memoria viva y renovado compromiso con la misión evangelizadora. 

Una historia que nace del Concilio 

La homilía de Mons. Alberto, ofreció una mirada lúcida y esperanzadora sobre el camino recorrido por la diócesis desde su fundación el 30 de abril de 1960 por san Juan XXIII. El obispo recordó que Arecibo nació en un tiempo privilegiado y desafiante, marcado por el Concilio Vaticano II y su llamado a la renovación teológica, pastoral y litúrgica. “Las diócesis debían ser reflejo de ese nuevo talante”, afirmó, subrayando el esfuerzo por construir puentes en lugar de muros, y por entablar un diálogo sincero con un mundo dividido y lleno de incertidumbres. 

Desde sus inicios, la diócesis enfrentó retos ad intra y ad extra: la necesidad de formar un nuevo clero con mentalidad conciliar, levantar estructuras físicas y financieras, y establecer relaciones con las diócesis hermanas de San Juan y Ponce. Con la creación de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico y la Conferencia Episcopal Puertorriqueña en 1966, Arecibo se consolidó como una Iglesia particular viva y dinámica. 

Frutos de una misión compartida 

Mons. Alberto expresó su admiración por todos los que han contribuido a fortalecer la diócesis a lo largo de estos 65 años: obispos, sacerdotes, consagrados, movimientos apostólicos, catequistas, matrimonios, jóvenes, ancianos y enfermos. “Gracias a todos ustedes, aunque no tengamos mucho pasado, tenemos mucho futuro”, proclamó con entusiasmo. 

Sin embargo, también hizo un llamado a la humildad y al arrepentimiento. Reconoció que el pecado ha mostrado su rostro en la historia diocesana, y pidió perdón por los momentos en que se ha actuado con dureza o indiferencia, alejando a algunos fieles de la práctica de la fe. Citando el salmo 130, clamó: “Si llevas cuenta de los delitos Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón y así infundes respeto”. 

Un mensaje de comunión y esperanza 

Durante la celebración, se compartió mensaje de Mons. Eusebio Ramos Morales, Obispo de Caguas y presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña que se excusó de la celebración por razones de salud. Mons. Eusebio, saludó a Mons. Alberto y a toda la comunidad diocesana “en espíritu sinodal y misionero”. El mensaje destacó la identidad propia de la Iglesia local de Arecibo, forjada en el seguimiento de Jesucristo y en proyectos pastorales que transforman vidas y comunidades. 

Se exhortó a los fieles a reafirmar su compromiso cristiano con espíritu profético ante una sociedad fragmentada, y a abrazar el futuro con fe y esperanza, confiando en la promesa de Jesús: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”. También se invocó la protección de la Virgen del Perpetuo Socorro, patrona del santuario anfitrión, para que guíe el camino sinodal y misionero que exige nuestra época. 

Reconocimiento a los pastores 

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue la entrega de bendiciones apostólicas a sacerdotes que celebran aniversarios significativos de ordenación. El reconocimiento incluyó a Mons. Daniel Fernández Torres, Obispo Emérito de la Diócesis de Arecibo quien celebra 30 años de ordenación. 

Estas bendiciones fueron solicitadas al Santo Padre Papa Francisco antes de su fallecimiento, y fueron concedidas como signo de comunión con la Iglesia universal. “Aunque las recibimos cuando aún vivía el Papa Francisco, son válidas por su intención y por la fe con que las acogemos”, expresó Mons. Alberto durante la ceremonia. 

La fe que sostiene la Iglesia 

En su homilía, Mons. Alberto, recordó que la diócesis es “una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica” (CIC 369). Subrayó que la firmeza de la Iglesia no proviene de estructuras humanas, sino de la fe confesada por Pedro: “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”. Citando a San Agustín y San Pablo, reafirmó que “nadie puede poner otro fundamento que el que ha sido puesto, Jesucristo”. 

Pidió a los fieles que recen por sus pastores, para que su fe no desfallezca ni se enfríe la caridad. “Los obispos somos llamados sucesores de los apóstoles porque tenemos la misma misión y contamos, por nuestra consagración, con los medios para realizarla”, afirmó. 

Un nuevo pentecostés 

Inspirado por el proceso sinodal en curso, el obispo presentó el lema “Comunión, participación y misión” como guía para el futuro de la diócesis. La comunión implica unidad bajo la guía del Espíritu Santo; la participación, el compromiso activo de todos los bautizados; y la misión, la salida al mundo para anunciar el Evangelio. 

Citó a un obispo sirio que decía: “Sin el Espíritu Santo, el Evangelio es letra muerta y la misión propaganda; pero con el Espíritu, el Evangelio es fuerza de vida y la misión un nuevo pentecostés”. Con ese espíritu, exhortó a todos a poner sus dones al servicio de los demás, para que “Dios sea glorificado en todo, por medio de Jesucristo” (1 Pe 4, 10-11). 

Una celebración que renueva 

La jornada concluyó con la bendición apostólica impartida por Mons. Alberto, acompañada por una reliquia de san Juan XXIII, fundador de la diócesis. Los presentes, así como quienes siguieron la transmisión por televisión y medios digitales, pudieron recibir indulgencia plenaria, signo de la misericordia de Dios y del vínculo profundo entre la Iglesia local y la universal. 

El 65 aniversario de la Diócesis de Arecibo no fue solo una conmemoración histórica, sino una renovación espiritual. Fue un momento para mirar atrás con gratitud, pedir perdón con humildad, y mirar hacia adelante con esperanza. Como pueblo santo de Dios, la diócesis reafirma su vocación evangelizadora y su compromiso con una Iglesia sinodal, profética y misionera. 

Mas leídos

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mons. Eusebio Ramos: «Ponce recibe a un pastor probado en el servicio al Pueblo de Dios»

Mons. Eusebio Ramos Morales, Arzobispo electo de San Juan...

Topics

Les presento a mi sucesor

Me conmueve profundamente este momento porque les estoy presentando...

Con guitarra y voz, Adriana Sofía convoca a la oración en Mayagüez

La cantautora católica y ganadora de Enviados Puerto Rico, Adriana...

Un llamado a caminar juntos con fe y esperanza 

Catedral y Basílica Menor de San Juan Bautista 6...

Gracias por haberme permitido ser su obispo 

Queridos hermanos y hermanas de la amada Iglesia que...

Mensaje del Delegado Apóstolico en la ordenación Episcopal de Monseñor Geraldo Ramírez Torres

Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos, querido Monseñor Geraldo Ramírez Torres: Hoy...

La salvación es para todos (hasta para los no católicos)

Siguiendo la temática de semanas anteriores, el Profeta Isaías...

Edicción 33 (2026) Un nuevo tiempo para caminar juntos

La edición 33 de El Visitante de Puerto Rico...

Artículos Recientes

Categorías Populares