Madre Dominga Guzman Florit

E-mail
Print
PDF

 

Madre Dominga Guzmán Florit, nace en Río Piedras Puerto Rico el 3 de septiembre de 1897. Su propia experiencia de familia la lleva a querer trabajar por ésta. Siendo una niña peregrinó por hogares de parientes hasta llegar a un orfelinato luego de la muerte de sus padres. El motivo de haber crecido en una familia que las circunstancias del Puerto Rico de la época le robaron, le llevaron a entender la urgencia de atender las necesidades de la familia. Ingresa a la Congregación de las Hermanas Dominicas de Amytiville, donde se desempeño como maestra. En Puerto Rico descubrió una llamada particular de Dios para trabajar con los más pobres y con la familia. En 1949 funda la Congregación Hermanas Dominicas de Fátimas con el lema "Llevar a Cristo a la familia y la familia a Cristo".

 

Madre Dominga y la Navidad

 

Escrito Por: Fr. Tarsicio M. Gotay

Madre Dominga, como buena puertorriqueña, vivía intensamente el periodo navideño. Para ella era la ocasión de renovar su profundo y radical amor a Jesús, Verbo Encarnado.

Jesús, "Verdad y Vida", fue el centro y el sentido de toda su existencia. Que su ejemplo nos lleve a nosotros también vivir estos días con espíritu de adoración, con alegría y sobre todo con la firme determinación de que El sea el centro.

Mientras, recordemos que Madre Dominga fue una amante y cumplidora de todo lo relacionado con la liturgia, tanto en lo formal como lo espiritual. La Sierva de Dios enseñaba a sus Hermanas todo lo concerniente a estos preciosos tiempos litúrgicos.

¿Qué fue el Adviento para la Sierva de Dios? "La preparación para la venida del Mesías". El Adviento empieza el domingo siguiente a la fiesta de Cristo Rey, y es una preparación para la Navidad, para la venida del Niño Jesús, el Mesías. Y, ¿qué significa esto; quién es el Niño Jesús, y por que viene?

Es el Hijo de Dios hecho hombre: La segunda persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar de ser Dios, se hace hombre. El vino al mundo como hombre, pero no dejó de ser Dios. Desde siempre estaba en la mente de Dios el Mesías que iba a venir de una mujer inmaculada, una mujer contra la cual el demonio no podría, por que El la creó sin mancha.

El Adviento tiene cuatro semanas, cuatro domingo, que simbolizan los cuatro mil años que tuvimos que esperar para que Dios nos mandara al Salvador prometido, por medio de la Inmaculada Virgen María. Pasados esos años es cuando el Ángel saluda aquella joven desposada con José, y le dice las palabras que hoy nosotros repetimos muchas veces cuando rezamos el Santo Rosario: ´´Dios te Salve, llena de gracia; el Señor esta contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres…´´

María se sorprende, pero sabe que para Dios no hay nada imposible. María concibe al Niño, no como las demás mujeres, sino por obra y gracias del Espíritu Santo. Entonces ella dice: ´´He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu Palabra´´. Y en ese momento, cuando ella aceptó la voluntad de Dios, tomó forma aquel Niño en sus entrañas.

Ese es el Adviento, el tiempo que pasó desde la promesa hasta que se cumple en María la Palabra del Señor. Y el Mesías llegó… Y es por eso que todos los años podemos celebrar la Navidad, la Natividad del Niño Jesús. Madre Dominga, como buena puertorriqueña vivía intensamente el periodo navideño. Para ella era la ocasión de renovar su profundo y radical amor a Jesús, Verbo Encarnado. Jesús "Verdad y Vida" fue el centro y el sentido de toda su existencia.

Desde el principio de la Congregación fue una tradición el reunirse todas las hermanas en la Casa Madre todos los días 1ro. de enero. Y la Sierva de Dios siempre dirigía un mensaje a las hermanas. Entre las cosas que les decía y repetía sin cansarse, hay algunas frases que hablan de lo que ella vivía: "Cristo vino al mundo a enriquecernos con su promesa. No olvidemos que la Navidad es la fiesta para los pobres, y, como él, todos somos pobres".

"Lo que El quiere es que nos entreguemos por amor, que trabajemos con amor y por amor. Recuerden siempre que lo importante no son los regalos, sino conservar la tradición".

Y hasta el día de hoy en todos los Conventos de las Hermanas de Fátima se vive profundamente el Adviento, la Navidad, y para terminar; el Día de Reyes.

Que su ejemplo nos lleve a nosotros también a vivir estos días de Navidad con espíritu de esperanza, de adoración, con alegría y sobre todo con la firme determinación de que el sea el centro de nuestras vidas.


developed by