Dios  omnipotente y eterno,
tú eres nuestro fundamento y nuestra fortaleza,
la Esperanza que nunca nos abandona,
y el Amor que se dona en la Cruz y en la Resurrección de Jesús.
Haz que tu Rostro brille en todos los enfermos,
en los que sufren y en los moribundos,
sé misericordioso con ellos.
Sigue enviando buenos samaritanos
que salven y curen a las personas enfermas, a los que sufren y a los
moribundos,
y asistan desinteresadamente a los más débiles.
Santa María, Madre de Dios,
hoy nos dirigimos a ti y te rogamos así:
Tú conoces el dolor de los indefensos,
cuando el sufrimiento no puede ser alejado.
Con tu estar al pie de la cruz y tu padecimiento materno te has convertido para nosotros en salvación de los enfermos.
Haz que tengamos la fuerza y el valor
de mirar el Crucifijo,
y que soportemos con valentía
nuestros sufrimientos confiándonos en Él.
Dios lleno de bondad, Padre nuestro,
te damos gracias por los numerosos testigos ejemplares que han recorrido un camino de tribulación y nos los has donado como nuestros
intercesores.
Te  damos gracias por  Santa Ana Schäffer,
que fue sometida a duras pruebas desde su juventud y permaneció enferma en cama debido a un grave accidente.
Nos dirigimos a ti, Santa Ana Schäffer:
A través de tus esfuerzos para alcanzar una amistad íntima con Jesucristo crucificado y resucitado, lograste no sólo soportar tu pena
sino que también te sacrificaste con Él por los demás que sufren, sobre todo por los que se sentían privados de la esperanza.
Por medio de tu intercesión,  ayúdanos también a nosotros a abrazar nuestra vida incluso si es afligida por el dolor, a mirar con confianza a Jesús crucificado y a recorrer nuestro camino con la certeza de que el amor de Cristo es más fuerte que cualquier dolor, más fuerte que el mal y que la muerte.
Dios lleno de bondad, Padre nuestro,
te  damos gracias por el Beato Papa Juan Pablo II.
Siempre estuvo al lado de los enfermos y
fue incansable defensor de la vida humana.
Nos dirigimos a ti,
Beato Papa Juan Pablo II:
Haz que con la oración obtengamos la fuerza de la fe y la certeza de que no nos perderemos,
y que con toda nuestra vida y nuestros padecimientos estamos a salvo en las manos y en el corazón de Dios.
Danos valor con tu ejemplo de la agonía,
incluso en las últimas horas de nuestra vida.
Señor Dios, te damos gracias también por la Beata Madre Teresa de
Calcuta,
un verdadero ángel en las noches oscuras
de los marginados y los moribundos.
Nos dirigimos a ti Beata Madre Teresa que:
confiando en el infinito amor de Jesucristo y
en su sacrificio de muerte en la cruz, hiciste siempre que la luz de su amor penetrase en la oscuridad del sufrimiento.
Obtén para nosotros la convicción
de que nosotros mismos podemos ser luz para los que sufren.
Haz que podamos irradiar la esperanza,
y que también nosotros reconozcamos en el prójimo, enfermo y sufriente,
el Rostro de nuestro Señor y le donemos nuestra pronta ayuda.
Dios Uno y Trino,
ahora nos entregamos en tus generosas manos paternas.
Confiamos en tu amor sin fin y que por ti estamos custodiados en los días buenos y en los malos,
en la vida y en la muerte.
Haz que, a través de nuestro dolor,
se renueve nuestra fe y nuestra confianza en ti
a fin de que todo el pueblo de Dios experimente la gracia de la redención.
Ahora y siempre.
Amén.

E-mail
Print
PDF

Queridos hermanos y hermanas, mañana 11 de febrero de 2013, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes, en el Santuario mariano de Altötting, se celebrará solemnemente la XXI Jornada Mundial del Enfermo.

Esta Jornada representa para todos los enfermos, agentes sanitarios, fieles cristianos y para todas la personas de buena voluntad, “un momento fuerte de oración, participación y ofrecimiento del sufrimiento para el bien de la Iglesia, así como de invitación a todos para que reconozcan en el rostro del hermano enfermo el santo rostro de Cristo que, sufriendo, muriendo y resucitando, realizó la salvación de la humanidad” (Juan Pablo II, Carta por la que se instituía la Jornada Mundial del Enfermo, 13 mayo 1992, 3).
En esta ocasión, me siento especialmente cercano a cada uno de vosotros, queridos enfermos,

que, en los centros de salud y de asistencia, o también en casa, vivís un difícil momento de prueba a causa de la enfermedad y el sufrimiento. Que lleguen a todos las palabras llenas de aliento pronunciadas por los Padres del Concilio Ecuménico Vaticano II: “No estáis… ni abandonados ni inútiles; sois los llamados por Cristo, su viva y transparente imagen” (Mensaje a los enfermos, a todos los que sufren).

Para acompañaros en la peregrinación espiritual que desde Lourdes, lugar y símbolo de esperanza y gracia, nos conduce hacia el Santuario de Altötting, quisiera proponer a vuestra consideración la figura emblemática del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). La parábola evangélica narrada por San Lucas forma parte de una serie de imágenes y narraciones extraídas de la vida cotidiana, con las que Jesús nos enseña el amor profundo de Dios por todo ser humano, especialmente cuando experimenta la enfermedad y el dolor.

Pero además, con las palabras finales de la parábola del Buen Samaritano, “Anda y haz tú lo mismo” (Lc 10,37), el Señor nos señala cuál es la actitud que todo discípulo suyo ha de tener hacia los demás, especialmente hacia los que están necesitados de atención. Se trata por tanto de extraer del amor infinito de Dios, a través de una intensa relación con él en la oración, la fuerza para vivir cada día como el Buen Samaritano, con una atención concreta hacia quien está herido en el cuerpo y el espíritu, hacia quien pide ayuda, aunque sea un desconocido y no tenga recursos.

Esto no sólo vale para los agentes pastorales y sanitarios, sino para todos, también para el mismo enfermo, que puede vivir su propia condición en una perspectiva de fe: “Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Enc. Spe salvi, 37).

Varios Padres de la Iglesia han visto en la figura del Buen Samaritano al mismo Jesús, y en el hombre caído en manos de los ladrones a Adán, a la humanidad perdida y herida por el propio pecado (cf. Orígenes, Homilía sobre el Evangelio de Lucas XXXIV, 1-9; Ambrosio, Comentario al Evangelio de san Lucas, 71-84; Agustín, Sermón 171).

Jesús es el Hijo de Dios, que hace presente el amor del Padre, amor fiel, eterno, sin barreras ni límites. Pero Jesús es también aquel que “se despoja” de su “vestidura divina”, que se rebaja de su “condición” divina, para asumir la forma humana (Flp 2,6-8) y acercarse al dolor del hombre, hasta bajar a los infiernos, como recitamos en el Credo, y llevar esperanza y luz. Él no retiene con avidez el ser igual a Dios (cf. Flp 6,6), sino que se inclina, lleno de misericordia, sobre el abismo del sufrimiento humano, para derramar el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
El Año de la Fe que estamos viviendo constituye una ocasión propicia para intensificar la diaconía de la caridad en nuestras comunidades eclesiales, para ser cada uno buen samaritano del otro, del que está a nuestro lado. En este sentido, y para que nos sirvan de ejemplo y de estímulo, quisiera llamar la atención sobre algunas de las muchas figuras que en la historia de la Iglesia han ayudado a las personas enfermas a valorar el sufrimiento desde el punto de vista humano y espiritual.

Pilares de la esperanza

Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, “experta en la scientia amoris” (Juan Pablo II, Carta ap. Novo Millennio ineunte, 42), supo vivir “en profunda unión a la Pasión de Jesús” la enfermedad que “la llevaría a la muerte en medio de grandes sufrimientos” (Audiencia general, 6 abril 2011).

El venerable Luigi Novarese, del que muchos conservan todavía hoy un vivo recuerdo, advirtió de manera particular en el ejercicio de su ministerio la importancia de la oración por y con los enfermos y los que sufren, a los que acompañaba con frecuencia a los santuarios marianos, de modo especial a la gruta de Lourdes.

Movido por la caridad hacia el prójimo, Raúl Follereau dedicó su vida al cuidado de las personas afectadas por el morbo de Hansen, hasta en los lugares más remotos del planeta, promoviendo entre otras cosas la Jornada Mundial contra la lepra. La Beata Teresa de Calcuta comenzaba siempre el día encontrando a Jesús en la Eucaristía, saliendo después por las calles con el Rosario en la mano para encontrar y servir al Señor presente en los que sufren, especialmente en los que “no son queridos, ni amados, ni atendidos”.

También Santa Ana Schäffer de Mindelstetten supo unir de modo ejemplar sus propios sufrimientos a los de Cristo: “La habitación de la enferma se transformó en una celda conventual, y el sufrimiento en servicio misionero… Fortificada por la comunión cotidiana se convirtió en una intercesora infatigable en la oración, y un espejo del amor de Dios para muchas personas en búsqueda de consejo” (Homilía para la canonización, 21 octubre 2012).

En el Evangelio destaca la figura de la Bienaventurada Virgen María, que siguió al Hijo sufriente hasta el supremo sacrifico en el Gólgota. No perdió nunca la esperanza en la victoria de Dios sobre el mal, el dolor y la muerte, y supo acoger con el mismo abrazo de fe y amor al Hijo de Dios nacido en la gruta de Belén y muerto en la cruz. Su firme confianza en la potencia divina se vio iluminada por la resurrección de Cristo, que ofrece esperanza a quien se encuentra en el sufrimiento y renueva la certeza de la cercanía y el consuelo del Señor.

Quisiera por último dirigir una palabra de profundo reconocimiento y de ánimo a las instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, a las diócesis, las comunidades cristianas, las asociaciones de agentes sanitarios y de voluntarios. Que en todos crezca la conciencia de que “en la aceptación amorosa y generosa de toda vida humana, sobre todo si es débil o enferma, la Iglesia vive hoy un momento fundamental de su misión” (Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici, 38).

Confío esta XXI Jornada Mundial del Enfermo a la intercesión de la Santísima Virgen María de las Gracias, venerada en Altötting, para que acompañe siempre a la humanidad que sufre, en búsqueda de alivio y de firme esperanza, que ayude a todos los que participan en el apostolado de la misericordia a ser buenos samaritanos para sus hermanos y hermanas que padecen la enfermedad y el sufrimiento, a la vez que imparto de todo corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 2 de enero de 2013
SS Benedicto XVI

E-mail
Print
PDF

“El Espíritu Santo es el sello de la alianza de los esposos, la fuente siempre generosa de su amor”, (C.I.C. #1624).

Cuando se acabó el vino en las Bodas de Caná,  Jesús -por la intercesión de María- revivió la alegría de los esposos con la transformación del agua en vino.

De la misma forma, Cristo, quien es la fuente del amor, renueva el matrimonio.

El Día Mundial del Matrimonio se celebra hoy, domingo, 10 de febrero.

El grupo Encuentro Matrimonial, que trabaja en la pastoral familiar a nivel internacional, celebra el Día Mundial del Matrimonio desde 1981.

En 1993, el beato Juan Pablo II impartió su bendición apostólica sobre la celebración que se conmemora el segundo domingo de febrero.

Hoy, a las 12 del mediodía, se transmitirá una Misa dedicada a los matrimonios por el Canal 13.
Padre Felipe Núñez Carrión, Vicario de la Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de San Juan, presidirá la sagrada Eucaristía con la presencia de su equipo de trabajo, matrimonios y demás fieles.

“Se invita a todos los matrimonios desde su casa a que hagan una renovación de sus votos matrimoniales”, indicó al adelantar que el tema central de su homilía será “remar mar adentro”.
Ante la interrogante de cómo aplicar el llamado a la Nueva Evangelización a los esposos, explicó que debe ser como el pasaje bíblico del camino a Emaús.

“Jesús, cuando vio a los que estaban retirados, lo primero que hizo fue acompañarlos y caminó con ellos. Luego los escuchó y posteriormente los iluminó con la palabra”.

Propuso que hay que llegar al corazón de los matrimonios alejados para que se unan y que puedan reconocer y celebrar a Cristo.

Por su parte, Ricardo y Sonia Pacheco, quienes junto al Padre Felipe conforman el equipo eclesial nacional de Encuentro Matrimonial, el domingo es un día muy importante para los esposos católicos.

“Nosotros queremos resaltar la importancia de este sacramento para la institución de la familia cristiana boricua, que como sabemos es la base de la familia puertorriqueña. Por eso queremos luchar contra las fuerzas que quieren destruir la institución” apuntó Ricardo.

“Queremos darle la prominencia y el sitial que tiene el matrimonio en nuestra sociedad al mismo tiempo que celebramos y agradecemos a Dios por el matrimonio”, añadió su esposa.

El documento final de Aparecida, guía magisterial producida por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe para la Misión Continental, declara que el matrimonio y la familia son los tesoros más importantes del pueblo cristiano y son patrimonio de la humanidad entera.

El Catecismo de la Iglesia Católica, instrumento esencial para realizar el llamado de la Iglesia a la Nueva Evangelización, enseña que Cristo es la fuente de la gracia que se produce por el vínculo sacramental.

De igual forma, el documento aludido declara que el amor conyugal exige una entrega total de los esposos en términos de un “reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad” (#1643).

Los esposos que buscan renovar su relación pueden comunicarse con Encuentro Matrimonial al 787-905-7615. También pueden acceder a la página Web: www.encuentromatrimonialpr.com

E-mail
Print
PDF

“Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida.”, (Prov 4, 23).

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la arritmia es un trastorno en el pulso o el ritmo del corazón que se traduce en latidos demasiado rápidos (taquicardia), demasiado lentos (bradicardia) o un patrón irregular.
El doctor Antolín J. Padilla Morales, geriatra con 15 años de experiencia, propuso que la arritmia es causada cuando los impulsos eléctricos que regulan los latidos del corazón no ocurren apropiadamente.
“Una de las arritmias más comunes en los pacientes mayores es la fibrilación atrial que es una irregularidad en el ritmo de los latidos del corazón”, mencionó en alusión a los pacientes de 65 años o más.
La fibrilación atrial puede causar síntomas de insuficiencia cardiaca aún cuando el corazón es fuerte porque la irregularidad en los latidos puede causar una disminución en la cantidad de sangre que entra al órgano vital, explicó el médico geriatra.
También, en ocasiones la fibrilación atrial puede provocar taquicardia.
Una de las consecuencias más graves es que la persona es propensa a producir coágulos en el corazón que, al correr por la circulación cerebral, pueden provocar un derrame cerebral.
Por otro lado, cuando se detiene el corazón ocurre un arresto cardiaco, no una arritmia.

Escuchar para entrar en ritmo

El pulso normal se considera cuando el corazón late entre 60 y 100 veces por minuto.
“Cuando el pulso está sobre 100 se considera una taquicardia y el síntoma más común es sentir el corazón rápido, lo que se  conoce como palpitaciones”, especificó el doctor Padilla.
Se diagnostica tomando el pulso, escuchando el corazón con el estetoscopio y a través de un electrocardiograma.
El tratamiento para la condición de ritmos cardiacos anormales consiste en fármacos.

La prevención

“La hipertensión y el fallo cardiaco son los puntos de partida de la fibrilación atrial”, concluyó.
Consumir una dieta saludable y baja en grasa junto con ejercicio y no fumar conforman la lista de recomendaciones que ayudan a mejorar el ritmo.
Fumar afecta el corazón e incrementa la posibilidad de desarrollar otras enfermedades cardiacas.

E-mail
Print
PDF

“Nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para el bien de los que le aman”, (Rm 8, 28).

La etapa de la enfermedad, provocadora de angustia, dolor, desesperación y hasta rebelión, puede llevar al hombre a una mayor madurez y acercarlo a Dios.

Decidir vivir el dolor y el sufrimiento en un ofrecimiento agradable a Dios por los pecados cometidos, puede ser como aceptar el llamado de Cristo a abandonar todo y caminar a la santidad, con todos los retos que esto acarrea.

Para Monseñor Wilfredo Peña Moredo, párroco de Santa Bernardita en Country Club, Río Piedras, la enfermedad se debe entender en el contexto de la consecuencia del pecado original porque no estaba en el plan de Dios que el hombre se enfermara sino que es resultado del pecado.

“Cristo le da a la enfermedad otra dimensión. Con la enfermedad yo puedo identificarme con Cristo, que cargó todas las enfermedades, y ayudar a la redención de este mundo para que la humanidad entienda que todo en el plan de Dios tiene un propósito”, dijo Monseñor Peña, quien celebrará su trigésimo aniversario de ordenación sacerdotal el próximo 30 de marzo.
Explicó que el cristiano tiene siempre el favor de Dios y que es oportuno ofrecer el padecimiento como un acto de amor a Dios.

“La enfermedad la vamos a tener todos”, sostuvo el padre.

“En todas las etapas de la vida se puede ofrecer el dolor de la enfermedad, sea pasajera o un padecimiento mayor”.

Recomendó descubrir el propósito de la enfermedad en la persona desde el plan de Dios, a la luz de la fe.

De igual forma, el sacramento de la Unción de los Enfermos está “especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad” (C.I.C. #1511).

El tanatólogo Enrique Santiago del Valle instó a recordar que la fe es crucial en la confianza en Dios durante la enfermedad.

“Para muchos pacientes con fe, especialmente en personas mayores, en mi experiencia, ellos ven la enfermedad como parte de una purificación”, agregó el doctor Santiago sobre el aspecto espiritual.

La enfermedad, recordó, puede acarrear rebeldía, negación y coraje.

“A través de esos procesos se entiende que, a pesar de todas las situaciones de la enfermedad,

Dios nunca abandona a sus hijos”, señaló.

La enfermedad se debe concebir como un puente para acercarnos a Dios, terminó diciendo.


(No se pierda en la próxima edición un artículo a fondo sobre lo último en la tanatología.)

E-mail
Print
PDF

La perspectiva o ideología de género es un concepto amplio acuñado hace varias décadas que busca conocer la distribución de poder y roles entre el hombre y la mujer en la familia y sociedad.
En Puerto Rico, desde hace varios años se ha hablado en los medios de comunicación sobre la posible implantación de este concepto en la educación pública del País. Ha habido diversas opiniones, tanto a favor como en contra, puesto que como parte de la discusión del tema, se incluye la orientación o preferencia sexual de cada cual.

El padre Víctor Rojas, Vicario de la Pastoral Familiar de la Diócesis de Arecibo, explicó que aunque aún no es ley el implantar la perspectiva de género en las escuelas públicas, ya algunas escuelas incluyen en sus clases este tema desde la concepción familiar.

“No es ley, pero se está haciendo. Tendríamos que entender que ha habido una apertura en la forma de educar, no al extremo de como se hace en Massachusetts, por ejemplo, donde es mucho más explícito, refiriéndonos al matrimonio entre hombre y hombre y mujer y mujer”, señaló el padre.

En el caso de algunas escuelas en Puerto Rico, ya se envía el mensaje a los niños sobre nuevos roles en la familia, donde se ven hermanos cuidando sobrinos, abuelos criando nietos, etcétera, afirmó.

El padre Rojas recordó que durante la incumbencia de Rafael Aragunde, como secretario de Educación, se intentó implantar el concepto en algunas escuelas, donde se ofrecerían las clases utilizando libros como “El compañero de cuarto de papá”. Esto desencadenó una fuerte oposición por parte de muchos maestros.

El presbítero manifestó que ya se habla del concepto de familia en términos más amplios, pero indicó que “el problema es como lo enseña el educador”. Precisó que “el detalle está que en muchos lugares los de pensamiento liberal les dan esa entonación”.

El también sacerdote a cargo de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Barceloneta, destacó que el dilema estriba en que “una vez se establece en el sistema educativo un plan agresivo de este tipo”, detrás viene la solicitud de legalizar también los derechos jurídicos para las parejas homosexuales y lesbianas, como el proyecto 1725 de la Cámara del año 2009 o el proyecto 238 del Senado, recientemente expuesto.

“La Iglesia está muy clara que eso está pasando en otros lugares del mundo como en Ucrania y en Canadá”, dijo.

El presbítero explicó que en ocasiones estas agendas se desarrollan con el fin de establecer una línea de poder que incluso persigue a personas, grupos e instituciones cónsonas con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, como ha pasado en Canadá con la orden católica Caballeros de Colón.

Impacto en la educación y la familia

“Deseos particulares no se pueden convertir en leyes generales”, sostuvo padre Rojas.
“Leyes hechas por los hombres cambian leyes establecidas por la evolución y la naturaleza y queridas por Dios, como el matrimonio entendido por un hombre y una mujer”.

El sacerdote declaró que derechos que no están en la naturaleza no se deben reconocer en la ley. “En todo caso la ley hecha por el hombre debería mejorar realidades de la naturaleza, no dañarlas. Si nos ponemos a hacer leyes particulares para cada cosa hemos perdido el horizonte de la ley, estaríamos generando una polarización social y habrían contradicciones”, comentó.

“No hay una sana educación sino se educa al individuo en lo que es, no en lo que quiera ser”.
En el caso de los niños, el Vicario de la Pastoral Familiar en la zona de Arecibo, aseveró que la “plasticidad cerebral” del niño hace que este capte y grabe la información sin valorar con juicio crítico las realidades a su alrededor. Indicó que no es lo mismo una educación científica y de salud, que una subjetiva.

El padre Rojas recordó la frase de San Pablo a los Corintios que dice así: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño” (1 Corintios 13:11).

Partiendo de este pasaje de la Biblia, explicó que hay un proceso pedagógico de crecimiento gradual según el individuo va madurando para luego pasar a la más alta calidad espiritual.
Benedicto XVI reitera su apoyo al matrimonio entre hombre y mujer.

A mediados de enero de este año, el Papa Benedicto XVI, durante el plenario del Consejo Pontificio Cor Unum, el organismo de la Santa Sede que se encarga de distribuir la caridad del Papa, subrayó el apoyo de la Iglesia a la dignidad humana y al matrimonio como “expresión de fe y fecunda alianza entre hombre y mujer”.

“La reciprocidad entre masculino y femenino es la expresión de la belleza de la naturaleza querida por el Creador”, manifestó el Santo Padre.

Padre Rojas recordó que Benedicto XVI, en su encíclica Dios es amor, menciona que cuando la carne y el espíritu se funden en una sola unidad, el hombre es plenamente él mismo.

Cuando el hombre pretende ser solo espíritu o solo carne, malogra su grandeza y pierde su dignidad, enfatiza el Papa. “Una nación que se niega a la cultura de la vida se declara a su propia muerte”, afirmó el sacerdote diocesano.

La doctrina de la Iglesia Católica indica, a su vez, que “la solidez del núcleo familiar es un recurso determinante para la calidad de la convivencia social. Por ello la comunidad civil no puede permanecer indiferente ante las tendencias disgregadoras que minan en la base sus propios fundamentos”.

E-mail
Print
PDF

La audición juega un rol bien importante en el desarrollo y aprendizaje de los niños. Por esta razón es trascendental cuidar este sentido en los más pequeños desde su nacimiento, así lo confirmó el audiólogo Miguel Maldonado Medina.

El doctor Maldonado Medina explicó que existe una ley (Ley 311 de 2003) que establece que a todo niño recién nacido se le tiene que hacer un cernimiento auditivo antes de abandonar el hospital.

Esta ley define la pérdida de audición como la disminución parcial o completa de la habilidad de escuchar como consecuencia de una anomalía en cualquier lugar del sistema auditivo.

El documento explica además que la Academia Americana de Pediatría reconoce que la pérdida de audición es el defecto congénito más frecuente entre los recién nacidos. Se estima a nivel nacional que entre uno a tres de cada 1,000 bebés nacidos vivos presentan pérdida de audición.
Este número es aún mayor entre los bebés dados de alta de las unidades de cuidado intensivo neonatal, elevándose a entre dos a cuatro de cada 100 infantes.

La Ley 311 informa también que tomando estos datos en Estados Unidos y aplicándolos en Puerto Rico se cree que en la Isla nacen aproximadamente 174 niños con esta condición todos los años, lo que se traduce a tres infantes cada semana.

El documento indica que muchos de estos niños no serán identificados ni intervenidos adecuadamente hasta probablemente los dos años de edad o cuando lleguen al salón de clases.
Por su parte, el doctor Maldonado Medina precisó que cuando se le hace la prueba al niño y se encuentra alguna anomalía, se comienza a cuidar su audición y a hacerle otros estudios. “Luego, los primeros meses hay que estar bien alerta porque los niños pueden padecer de infecciones en los oídos. Tan pronto se sospeche que hay una anomalía hay que tratarla con el pediatra, si no, se refiere a un especialista de oído, nariz y garganta”, destacó el audiólogo, con oficinas en el Hospital del Maestro y en Caguas.

El doctor comentó lo importante que es la prevención en la salud de este sentido en los recién nacidos, infantes y niños.
Afirmó también que los niños no deben exponerse a ruidos innecesarios. “Hasta en el mismo cine hay una exposición al ruido”, manifestó.
Los infantes no deben exponerse a ruidos altos ni a juguetes que produzcan mucho ruido o música fuerte en los oídos. El audiólogo recomendó a los padres y adultos tener mucho cuidado con los petardos y fuegos artificiales, frecuentemente utilizados en la temporada navideña.

“Todo niño, ya sea con audición normal o posible pérdida, se va a tratar de la misma forma”, dijo.
El profesional de la salud recordó a los padres que para evitar infecciones de oídos, que a la larga puedan afectar la audición, no deben darle el biberón a los bebés completamente horizontal, debido a que por la forma del oído del bebé, el líquido puede entrar por el tubo Eustaquio y luego al oído medio, por lo que podría comenzar una infección.

“Si la persona tiene una infección y no es tratada, puede tener pérdida de audición”, expresó. “Eso es lo que tenemos que tratar de evitar en ese niño. Hay que tener cuidado que una pérdida auditiva transitoria se convierta en permanente, y eso es irreversible”.

El audiólogo comentó que en caso que haya pérdida de audición en el paciente, la familia recibe orientación y consejería sobre los distintos métodos disponibles, como los audífonos, equipos electrónicos de tecnología avanzada que ayuda a amplificar de forma selectiva los sonidos, para que éstos lleguen a un nivel cómodo al oído. También existen los sistemas FM, los cuales ayudan a escuchar los sonidos a distancias o ambientes ruidosos. Especificó que estos últimos son bien efectivos en los salones de clases.

E-mail
Print
PDF

developed by