La audición juega un rol bien importante en el desarrollo y aprendizaje de los niños. Por esta razón es trascendental cuidar este sentido en los más pequeños desde su nacimiento, así lo confirmó el audiólogo Miguel Maldonado Medina.

El doctor Maldonado Medina explicó que existe una ley (Ley 311 de 2003) que establece que a todo niño recién nacido se le tiene que hacer un cernimiento auditivo antes de abandonar el hospital.

Esta ley define la pérdida de audición como la disminución parcial o completa de la habilidad de escuchar como consecuencia de una anomalía en cualquier lugar del sistema auditivo.

El documento explica además que la Academia Americana de Pediatría reconoce que la pérdida de audición es el defecto congénito más frecuente entre los recién nacidos. Se estima a nivel nacional que entre uno a tres de cada 1,000 bebés nacidos vivos presentan pérdida de audición.
Este número es aún mayor entre los bebés dados de alta de las unidades de cuidado intensivo neonatal, elevándose a entre dos a cuatro de cada 100 infantes.

La Ley 311 informa también que tomando estos datos en Estados Unidos y aplicándolos en Puerto Rico se cree que en la Isla nacen aproximadamente 174 niños con esta condición todos los años, lo que se traduce a tres infantes cada semana.

El documento indica que muchos de estos niños no serán identificados ni intervenidos adecuadamente hasta probablemente los dos años de edad o cuando lleguen al salón de clases.
Por su parte, el doctor Maldonado Medina precisó que cuando se le hace la prueba al niño y se encuentra alguna anomalía, se comienza a cuidar su audición y a hacerle otros estudios. “Luego, los primeros meses hay que estar bien alerta porque los niños pueden padecer de infecciones en los oídos. Tan pronto se sospeche que hay una anomalía hay que tratarla con el pediatra, si no, se refiere a un especialista de oído, nariz y garganta”, destacó el audiólogo, con oficinas en el Hospital del Maestro y en Caguas.

El doctor comentó lo importante que es la prevención en la salud de este sentido en los recién nacidos, infantes y niños.
Afirmó también que los niños no deben exponerse a ruidos innecesarios. “Hasta en el mismo cine hay una exposición al ruido”, manifestó.
Los infantes no deben exponerse a ruidos altos ni a juguetes que produzcan mucho ruido o música fuerte en los oídos. El audiólogo recomendó a los padres y adultos tener mucho cuidado con los petardos y fuegos artificiales, frecuentemente utilizados en la temporada navideña.

“Todo niño, ya sea con audición normal o posible pérdida, se va a tratar de la misma forma”, dijo.
El profesional de la salud recordó a los padres que para evitar infecciones de oídos, que a la larga puedan afectar la audición, no deben darle el biberón a los bebés completamente horizontal, debido a que por la forma del oído del bebé, el líquido puede entrar por el tubo Eustaquio y luego al oído medio, por lo que podría comenzar una infección.

“Si la persona tiene una infección y no es tratada, puede tener pérdida de audición”, expresó. “Eso es lo que tenemos que tratar de evitar en ese niño. Hay que tener cuidado que una pérdida auditiva transitoria se convierta en permanente, y eso es irreversible”.

El audiólogo comentó que en caso que haya pérdida de audición en el paciente, la familia recibe orientación y consejería sobre los distintos métodos disponibles, como los audífonos, equipos electrónicos de tecnología avanzada que ayuda a amplificar de forma selectiva los sonidos, para que éstos lleguen a un nivel cómodo al oído. También existen los sistemas FM, los cuales ayudan a escuchar los sonidos a distancias o ambientes ruidosos. Especificó que estos últimos son bien efectivos en los salones de clases.

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Ofrecemos a los lectores la parte del Código de Derecho Canónico en vigor que se refiere a la función de Obispo de Roma.

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331 El Obispo de la Iglesia Romana, en quien permanece la función que el Señor encomendó singularmente a Pedro, primero entre los Apóstoles, y que había de transmitirse a sus sucesores, es cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra; el cual, por tanto, tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente.

332 § 1. El Romano Pontífice obtiene la potestad plena y suprema en la Iglesia mediante la elección legítima por él aceptada juntamente con la consagración episcopal. Por lo tanto, el elegido para el pontificado supremo que ya ostenta el carácter episcopal, obtiene esa potestad desde el momento mismo de su aceptación. Pero si el elegido carece del carácter episcopal, ha de ser ordenado Obispo inmediatamente.

§ 2. Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie.

333 § 1. En virtud de su oficio, el Romano Pontífice no sólo tiene potestad sobre toda la Iglesia, sino que ostenta también la primacía de potestad ordinaria sobre todas las Iglesias particulares y sobre sus agrupaciones, con lo cual se fortalece y defiende al mismo tiempo la potestad propia, ordinaria e inmediata que compete a los Obispos en las Iglesias particulares encomendadas a su cuidado.

§ 2. Al ejercer su oficio de Pastor supremo de la Iglesia, el Romano Pontífice se halla siempre unido por la comunión con los demás Obispos e incluso con toda la Iglesia; a él compete, sin embargo, el derecho de determinar el modo, personal o colegial, de ejercer ese oficio, según las necesidades de la Iglesia.

§ 3. No cabe apelación ni recurso contra una sentencia o un decreto del Romano Pontífice.

334 En el ejercicio de su oficio están a disposición del Romano Pontífice los Obispos, que pueden prestarle su cooperación de distintas maneras, entre las que se encuentra el sínodo de los Obispos. Le ayudan también los Padres Cardenales, así como otras personas y, según las necesidades de los tiempos, diversas instituciones. Todas estas personas e instituciones cumplen en nombre del Romano Pontífice y con su autoridad la función que se les encomienda, para el bien de todas las Iglesias, de acuerdo con las normas determinadas por el derecho.

335 Al quedar vacante o totalmente impedida la sede romana, nada se ha de innovar en el régimen de la Iglesia universal: han de observarse, sin embargo, las leyes especiales dadas para esos casos.

(Zenit.org)

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“La piedad popular no puede ser ni ignorada ni tratada con indiferencia o desprecio [...]; pero tiene necesidad de ser continuamente evangelizada”.
(Juan Pablo II, 1988)

Con la conquista española y a medida que la historia fue atrayendo actores de diversas razas y grupos étnicos a Puerto Rico, la cultura taína originaria se nutrió de una gran gama de influencias sociales, gastronómicas, artísticas, musicales y, por su puesto, religiosas.
Fue en un abrazo cultural que surgieron prácticas populares de devoción hace ya algunos siglos y que, poco a poco, fueron confeccionando el rostro espiritual actual del puertorriqueño. ¿Está la Iglesia Católica de acuerdo con las expresiones de piedad popular?  ¿Puede una manifestación de fe ser profana? Conozca más al respecto en el siguiente reportaje.

Los cimientos de la religiosidad popular puertorriqueña

Con la llegada del Primer Obispo Don Alonso Manso a Puerto Rico en 1512, entró de lleno el catolicismo en la Isla y en toda América. Señala el Arzobispo de San Juan, Monseñor Roberto González Nieves, en su Carta Pastoral sobre Identidad Católica y Piedad Popular en Puerto Rico (2009), que el mensaje de salvación se recibió a tono con la tradición española, particularmente desde la vivencia andaluza (Andalucía).

El recorrer del tiempo y el ingreso de nuevas culturas a Puerto Rico permitieron, entonces, que el catolicismo adoptado en la Isla originalmente entrara en una dinámica de influencia recíproca, particularmente, con la religiosidad propia de los indios taínos y los negros africanos. Más adelante, los ciudadanos oriundos de diferentes pueblos europeos y otros tantos países que se establecieron aquí trajeron consigo sus propios estilos de vivir el cristianismo.

La ponencia ofrecida por la Subcomisión de Historia, en el Primer Encuentro Nacional de Pastoral (2011), permite establecer ciertos hechos históricos que fueron determinantes para el surgimiento de la religiosidad popular en Puerto Rico, entre los siglos 16 y 19. Con la fundación de San Germán, comenzó la evangelización en el suroeste, donde surgieron experiencias religiosas diversas, aunque católicas.

Más tarde y con el establecimiento de otros pueblos (Coamo, Arecibo, Aguada y Ponce), los pobladores fueron enriqueciendo su espiritualidad católica a partir de la devoción a distintas advocaciones marianas y a los santos patronos que encabezan la fundación de los nuevos territorios: San Felipe, San Francisco de Asís y San Antonio.

Ya para los siglos 18 y 19, el fenómeno de la dispersión caracterizó el asentamiento de los habitantes en diversas regiones de la Isla. La falta de carreteras, puentes y las crecidas de numerosos ríos obstaculizaban la travesía de las personas hasta las parroquias. Ambos factores repercutieron en algunas prácticas no favorecidas por el catolicismo y que dificultaban el proceso de evangelización: matrimonio consensual, incesto, retraso para recibir el Bautismo y oposición a la administración de otros sacramentos como la Unción a los enfermos.

Estas condiciones fueron ideales para que comenzara a surgir, entonces, una religiosidad popular en los barrios y sectores más alejados de los templos. Debido a la lejanía y la poca frecuencia con que acudían a la iglesia, los habitantes de las zonas más remotas organizaban una serie de fiestas religiosas con carácter campesino, por medio de las cuales expresaban su arraigada fe: Rosarios cantados, Rosarios de la aurora, Rosarios de Cruz, etc. De igual forma, diseñaron altares domésticos, adoptaron temas católicos para la música campesina e incursionaron en la talla de santos.

Necesaria la distinción entre “piedad” y “religiosidad”

Muchos feligreses desconocen que el propio Vaticano ha diseñado, tras extensas investigaciones, una guía que sirve de orientación sobre las diversas prácticas de piedad popular. El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, producto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, publicado en el año 2001, explica los fundamentos teológicos de cada devoción; así como también ofrece sugerencias acerca del lenguaje y el comportamiento que deben tener los fieles a la hora de practicar los ejercicios de piedad.

Este valioso documento destaca la importancia de distinguir entre piedad y religiosidad popular, dos conceptos que, si bien se relacionan, podrían confundirse inapropiadamente.
El término “piedad popular”, designa las diversas manifestaciones cultuales (culto), de carácter privado o comunitario, que en el ámbito de la fe cristiana se expresan principalmente, no con los modos de la sagrada Liturgia, sino con las formas peculiares derivadas del genio de un pueblo o de su cultura.

En cambio, “religiosidad popular” se refiere a una especie de “catolicismo popular”, en el cual coexisten, más o menos armónicamente, elementos religiosos, junto a la cultura propia de un pueblo.

La piedad popular en la Isla hoy

Tras 500 años de catolicismo, Puerto Rico sigue siendo altamente rico en prácticas de piedad popular, y las distintas celebraciones religiosas continúan formando parte esencial de la vida de los puertorriqueños.

De acuerdo al Vicario Pastoral de la Diócesis de Caguas, Padre Feliciano Rodríguez, los fieles católicos no sólo se limitan a la participación en los sacramentos de la Iglesia y la Misa dominical, sino que también, practican la devoción a María y a los santos y santas; el precepto pascual; ofrecen actos de penitencia, así como obras de misericordia. “Estas prácticas van desde lo más individual, como persignarse, hasta lo masivo, como devociones en santuarios o peregrinaciones de Semana Santa, por ejemplo”, manifestó.

Precisamente, la Carta Pastoral (2009) del Arzobispo Roberto González Nieves resume algunas de las fiestas religiosas que se celebraban en el País durante tiempos de España y que aún perduran: Navidad, Epifanía, la Candelaria, la Semana Mayor, Corpus Christi, San Juan Bautista, San Pedro y Santiago. De igual forma, algunos de los santos más venerados hasta mediados del siglo 20, pero que todavía hoy son objeto de gran devoción son: Cristo de la Salud, Gran Poder, San Agustín y Martín de Porres.

En cuanto a las advocaciones marianas más antiguas y que aún son objeto de veneración están: la Virgen de la Monserrate, del Carmen, de la Candelaria, la Dolorosa, del Rosario, de la Guadalupe y la Altagracia. “También, han suscitado notable devoción: el Sagrado Corazón, el Inmaculado Corazón, la Virgen de la Providencia, la Milagrosa, San Judas Tadeo, el Divino Niño y los santos vinculados a movimientos o institutos religiosos”, lee la carta pastoral.

Actualmente, en los templos antiguos de diferentes municipios, subsisten las procesiones del Viernes Santo y las visitas a siete iglesias distintas. Así lo afirmó Fray Mario Rodríguez León, historiador y profesor del Centro de los Dominicos del Caribe (CEDOC). Asimismo, Fray Mario destacó los rosarios cantados como un ejercicio muy promovido por los frailes dominicos en los pueblos de Bayamón, Cataño, Yauco, Ponce y San Juan.

“Las promesas de los Tres Reyes Magos son las más emblemáticas en Puerto Rico. Otras prácticas son los llamados ‘Altares de Cruz’, preparados en las casas con comida típica y bailes; y la devoción a la Señora de la Monserrate, en Hormigueros, donde miles de fieles católicos hacen sus promesas ante la imagen mariana”, sostuvo el historiador.

De la misma manera, resaltó la talla de santos, como un ejercicio que ha cobrado fuerza e interés en la Isla. De hecho, el Arzobispo de San Juan, en la carta anteriormente mencionada, catalogó este arte como un factor que proyectó y enriqueció la piedad popular. El prelado explicó que la talla de santos respondió a una necesidad pastoral de los misioneros, quienes crearon figuras sagradas como medio de devoción y evangelización en el siglo 16.

En otras palabras, la expresión de la fe en Puerto Rico va más allá de las celebraciones litúrgicas y se convierten en experiencias de interacción social, donde los feligreses unen la fe, el culto y la cultura. Estas instancias incluyen: uso de hábito como promesa, padrinazgo, bendiciones, cruces en los caminos, retablos, petición de aguinaldos, escapularios, visita domiciliaria de la imagen de la Virgen, cantos devocionales, triduos, septenarios y novenarios, candelarias, cancionero tradicional, reliquias, vía crucis, sufragios, agua bendita, entre otras.

Desequilibrio entre Liturgia y piedad popular

Si bien las manifestaciones de piedad popular se han enriquecido a través de los siglos el catolicismo puertorriqueño con la influencia de diversas culturas, no es menos cierto que estas prácticas deben ser acordes con la Sagrada Liturgia y los principios de la Iglesia Católica. El propio Juan Pablo II señaló, durante la Asamblea Plenaria en la que se presentó el Directorio para la Piedad Popular y la Liturgia (2001), que sólo en el cuidadoso respeto de estas dos dimensiones se puede lograr una correcta relación entre ambas.

Más aun, el hoy Beato aclaró enérgicamente que: “la Liturgia es el centro de la vida de la Iglesia y ninguna otra expresión religiosa puede sustituirla o ser considerada a su nivel”. Teniendo este dato fundamental en cuenta, es conveniente retratar una realidad que atañe hoy más que nunca a la Iglesia en Puerto Rico y que, incluso, representa un obstáculo para el proceso de evangelización.

Se trata de las instancias en que las expresiones de piedad popular heredadas del pasado se mezclan con elementos no coherentes a la doctrina católica, dando paso a que los fieles se aferren a modos equivocados de devoción, que los alejan de las verdades bíblicas. Es ahí cuando surge el sincretismo religioso; es decir, la unión de doctrinas y creencias religiosas distintas.

Juan Pablo II advirtió también sobre este fenómeno y destacó que las prácticas de piedad popular: “no pueden en absoluto acoger ritos de magia, de superstición, de espiritismo, de venganza o que tengan connotaciones sexuales”. De igual manera, el Pontífice enfatizó que este delicado asunto exige constantemente la atención de los obispos, presbíteros, diáconos, agentes de pastoral y estudiosos.

Tanto Fray Mario Rodríguez León, como Padre Feliciano Rodríguez, coincidieron en que el sincretismo que se percibe hoy es producto de la pérdida del profundo sentido religioso que caracterizaba las expresiones de piedad popular en otras épocas.

“La religiosidad popular se mezcla, en ocasiones, con elementos del espiritismo o de la santería. En estas prácticas de sincretismo religioso, se utilizan signos católicos, como los rosarios, el agua bendita, las imágenes y oraciones. Cuando se unen estos elementos, ya la práctica se desvía y adquiere un significado no religioso. Aparece el ocultismo, las supersticiones y la atribución de un poder mayor que el de Dios a espíritus y demonios. Se tergiversa por completo el mensaje cristiano”, explicó Padre Feliciano.

Urge una perseverante acción catequética y pastoral

Juan Pablo II resaltó, además, las opciones que la Iglesia Católica posee para mantener la necesaria y saludable armonía entre la Liturgia y las expresiones de piedad popular, de forma tal que se evite el sincretismo religioso. Estas manifestaciones populares deben ser “purificadas con prudencia y paciencia” por medio de una catequesis atenta y respetuosa.

En esos mismos términos se expresó Padre Feliciano. “Se necesita orientación, formación y acompañamiento. Es necesario que, desde las primeras catequesis, los católicos sean educados sobre lo que es una espiritualidad integral. Además, se deben fomentar los encuentros espontáneos entre las comunidades, en los que la feligresía exprese sus formas de vivir la fe”, apuntó.

Por su parte, el historiador Fray Mario sostuvo que: “ante el desafío que representa la religiosidad popular en Puerto Rico, la Iglesia Católica debe fomentar estas devociones como un instrumento para la evangelización”. Finalmente y como Juan Pablo II describió: “para que la fe que expresa llegue a ser un acto cada vez más maduro y auténtico”, la piedad popular debe ser continuamente evangelizada.

(Verónica Cruz Pillich)

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La Universidad del Sagrado Corazón (USC) ha sido incorporada, con plenitud de derechos y deberes, a  la Organización de Universidades Católicas de América Latina y El Caribe (ODUCAL), integrada desde ahora por 100 instituciones de educación superior.

La Junta Directiva de ODUCAL aprobó la solicitud de la Universidad para asociarse a la Organización, de acuerdo a las facultades contempladas en los estatutos aprobados en la Asamblea General 2012 celebrada en Perú.

La Universidad Católica Santa María la Antigua de Panamá, la Universidad Javeriana de Bogotá, y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de la República Dominicana, avalaron la solicitud de admisión de la USC.

Entre los objetivos de ODUCAL: destacan el contribuir al desarrollo de la enseñanza superior católica en las diferentes regiones de América Latina, promoviendo propuestas educativas que aúnen calidad y equidad, así como desarrollar proyectos comunes de investigación, de formación de magísteres y doctores y otras modalidades de intercambio académico, en las redes subregionales y nacionales de sus instituciones miembro.

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Este viernes, 8 de febrero,  se transmitirá en VIVO desde El Visitante, un encuentro de  profesiones,  para dialogar sobre  la situación de la Familia en Puerto Rico. Bajo el tema "Por la Familia", algunos temas que se presentarán en la Mesa Redonda son: aborto, ideología de género, experimentación con células madre y “vientres de alquiler”.

El panel estará formado por los doctores, Annette Pagán, Luisa Burgos, Carlos Arias, César Vázquez, Iván Lladó y Natalio Izquierdo. Cada exposicion será iluminada por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

El evento comenzará a las 9:30 a.m hasta las 11:30 a.m.  El mismo podrá verse  en VIVO  desde el canal de Ustreamtv: http://www.ustream.tv/channel/ev-broadcast

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“¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer?”.(Mt 19, 4)

Ante la presentación del proyecto de enmienda a la Ley 54, conocida como la “Ley de Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica”, que pretende incluir a las parejas del mismo sexo y las parejas adúlteras, El Visitante presenta a sus lectores los argumentos morales en defensa del vínculo sagrado, que en corrección fraterna y amor cristiano, persigue la manifestación de la fe católica en la sociedad actual. El deber de evangelizar, corregir y amar, como en todos los tiempos, concierne a cada católico.

La medida fue radicada en la Cámara de Representantes por los legisladores Luis Vega Ramos, José Báez y Carlos Vargas Ferrer, el pasado 10 de enero. La pieza legislativa enfatiza que su propósito es otorgar la protección que la Ley 54 ofrece actualmente: “a todas las parejas sin importar estado marital, orientación sexual o su identidad de género”.

En entrevista con el rector del Seminario Mayor Regional San Juan Bautista, Padre Juan Luis Negrón, expresó su desacuerdo con la enmienda propuesta e insistió en los argumentos católicos que sostienen su posición.

“Cuando se hizo la Ley 54, la intención era proteger a la mujer, porque lo que lamentablemente sale en los medios de comunicación son mujeres asesinadas y maltratadas”, opinó. Padre Juan Luis explicó que es posible que hayan casos de esposos maltratados, pero no representan una tendencia social. “La sociedad elabora una ley positiva de protección a los más frágiles. En este caso, la ley persigue proteger la vida de la mujer que es madre, esposa, obrera y profesional”, señaló.

No obstante, declaró que, en el actual ordenamiento jurídico de la Isla, si alguna persona es víctima de un acto de violencia fuera de la relación conyugal, está protegida por distintas leyes, al igual que el resto de los ciudadanos que no han optado por el sacramento del Matrimonio. De la misma manera, el también doctor en Teología Moral destacó que se debe ser congruente en la defensa de la vida y que nunca debe haber maltrato a un ser humano, en ninguna etapa; es decir, ni antes de nacer, ni después de nacido ni en la etapa de mayor debilidad y fragilidad.

Ante las interrogantes sobre las relaciones adulteras, las cuales se cobijarían por ley de aprobarse el proyecto de enmienda, Padre Juan Luis contestó: “Si hay algo que es injusto es el adulterio. Son relaciones dañinas, donde no hay igualdad en la dignidad”.

Para garantizar la defensa del Matrimonio, columna de la familia, que a su vez es la primera institución social, el presbítero de 23 años de experiencia recomendó reconocer el valor y el respeto de la persona humana, aunque no coincida en la fe. Tal y como establece la Iglesia, aconsejó además amar al prójimo, amar al distinto y al que no piensa igual.

Así mismo, como menciona el #2358 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), exhortó a evitar el rechazo al otro, la homofobia, la intolerancia y ser imagen de Cristo en todo momento; aunque precisó que los actos homosexuales son contrarios a la ley natural, no estan abiertos a la vida y no pueden recibir aprobación en ningún caso, en clara referencia al #2357 del citado documento.
Finalmente, Padre Juan Luis Negrón exhortó a la feligresía a conocer la fe, así como valorar y fundamentar los principios de la fe. Además, animó a los católicos a ser capaces de dialogar con el mundo y alcanzar un proyecto de paz, en imitación al proyecto de El Vaticano en las Naciones Unidas.

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El pasado jueves, 24 de enero de 2013, la Santa Sede circuló el mensaje del Papa Benedicto XVI para la 47° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, titulado "Redes Sociales: Portales de Verdad y de Fe; Nuevos Espacios para la Evangelización”.

A continuación unas citas del texto que mejor resumen la importancia de este mensaje sobre las redes sociales.

- “Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales. Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre”.

-“La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores”.

-“El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes”.

-“La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos”.

-“En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio…”

-“Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes”.

-“Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe”.

-“Rezo para que el Espíritu de Dios os acompañe y os ilumine siempre, y al mismo tiempo os bendigo de corazón para que podáis ser verdaderamente mensajeros y testigos del Evangelio. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).

(La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebrará el 12 de mayo de 2013.)

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