Este es uno de los pilares de nuestra acción, como la caridad viva de la Iglesia que somos.

Vivimos en una sociedad donde la gente se encuentra abrumada por tantos problemas en el diario vivir, por el estrés y por situaciones de salud no esperadas. Muchas veces se necesita de una mano amiga que ayude a resolver los problemas buscando las alternativas disponibles. Esa es la esencia de nuestro Programa de Trabajo Social: ser una luz de esperanza en medio de las oscuridades que la vida a veces trae.

Nuestro programa cuenta con dos trabajadores sociales, uno dedicado a los casos en general y una trabajadora social que atiende de manera específica a los participantes de los programas de envejecientes y madres solteras. El participante interesado en recibir los servicios de este programa debe llamar a nuestras oficinas y solicitar una cita para entrevista inicial y evaluación por parte de uno de nuestros trabajadores sociales, quienes determinarán cuales son los pasos a seguir y las alternativas de ayuda y apoyo disponibles para el participante.

Es importante señalar que ampliaremos nuestros servicios para así brindar un apoyo que redunde en una promoción humana digna y lograr un desarrollo humano integral de nuestros participantes. Es por eso que nuestros servicios no se limitan a brindar una asistencia económica puntual, sino que invitamos al participante a envolverse en un proceso de crecimiento y fortalecimiento interior, lo que implica que solemos interconectar los distintos programas de Cáritas al servicio del participante.

El Programa de Trabajo Social ha sido de gran bendición para muchas familias puertorriqueñas, y le damos gracias a Dios por la oportunidad que nos brinda de poder llevar amor y esperanza a nuestra gente por este medio. Que Dios y la Virgen les bendigan siempre.

 

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Para muchos católicos es familiar la palabra tiroides. Sin embargo, una gran parte de nuestros hermanos desconoce su función en el organismo del ser humano.

Esta glándula en forma de mariposa está localizada sobre la tráquea, en la base del cuello, y es responsable de la velocidad con la que el cuerpo consume la energía que utiliza.

“La glándula (tiroides) regula la velocidad con la que nuestro cuerpo consume la energía”, explicó la médico generalista y experta en medicina funcional, Rocío E. López.

Si esta glándula neuroendocrina trabaja lenta, pues el cuerpo consumirá la energía lentamente, lo que provocaría un hipotiroidismo o tiroides vaga. Por el contrario, si la glándula trabaja rápido, hace que el cuerpo también trabaje rápido y la energía se consume rápidamente, ocasionando un hipertiroidismo, describió la doctora.

“Lo normal es que nuestro cuerpo funcione según la velocidad que requiere en distintos momentos. Hay momentos que nuestro cuerpo debe funcionar más rápido o lento, y es normal”, indicó, al añadir que cuando se vuelve una constante, es que puede causar los cambios en el funcionamiento del organismo.

La Doctora, con oficinas en el Med Wellness Clinic, en Caguas, enumeró los síntomas del hipotiroidismo: hipersensibilidad al frío, cansancio, fatiga, aumento de peso, falta de energía, presión baja, pulso lento, caída del pelo, piel seca, entre otros.

En el caso de las personas que padecen de hipertiroidismo, los signos son: la persona siempre está nerviosa, agitada, hiperactiva, calurosa, no puede aumentar de peso (por el contrario tiene tendencia a perder peso fácilmente), siente palpitaciones, presión arterial alta, entre otros.

Para verificar si el paciente padece de la tiroides, la doctora detalló que se miden los niveles de las hormonas de esta glándula en la sangre, por ejemplo, el TSH, el T4 o tiroxina y el T3 o triyodotironina.

 

Hay maneras de prevenir

La doctora López manifestó que hay maneras de prevenir los padecimientos de esta glándula del sistema endocrino. Declaró que la medicina convencional no ofrece medidas de prevención, que no sean los laboratorios para verificar su estado, cuando esta se altere. “En medicina natural sí hay métodos de prevención; la tiroides se altera por el estrés principalmente, (por lo que) hay que manejar el estrés, no dejar que el estrés nos agobie, porque es lo principal que afecta la tiroides”, explicó la galena.

“Lo otro es tener buenos suplementos, una multivitamina con buena fuente de vitamina A, E, C, zinc y selenio”.

La Doctora mencionó que el padecer de esta condición no necesariamente es genético, sino ambiental y por el estrés. La contaminación, la radiación y el exceso de fluoruro y soya en el cuerpo pueden intervenir en la función de la tiroides.

 

Tratamientos

“Una vez que la persona está diagnosticada con problemas de tiroides hay que medicarlo”, indicó la experta en medicina funcional, al añadir que se recomienda un cambio en la dieta y hacer ejercicios.

Acorde a la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, millones de personas en dicho país tienen enfermedades tiroideas. La mayoría son mujeres. La Biblioteca indica que el tratamiento involucra el reajustar el metabolismo corporal hasta un índice normal.

 

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En Internet los católicos pueden comprar desde una canción en formato MP3, artículos para el hogar y piezas automotrices hasta carneros, mascotas, antigüedades costosas y piezas de arte.

Pero, cuidado que, al igual que en las compras presenciales, las transacciones cibernéticas deben tener controles, garantías y protecciones. Más aún con lo precaria que está la situación económica actual.

Los nuevos mercados, con su diversidad de productos, innovaciones, competitividad y variedad, junto con la facilidad que ofrece poder comprar sin salir de la casa, hacen que las compras por Internet sean cada vez más atractivas entre los usuarios.

Estudios del portal de búsqueda Google, revelan que los hábitos de consumo están cambiando para favorecer las compras por Internet.

El consultor de mercadeo por Internet y experto en Redes Sociales, Jorge A. Cruz Mangual, explica que en la actualidad es muy seguro comprar por Internet. Además dijo que las compañías se están moviendo a las transacciones digitales que ahora pueden hacerse no sólo en el computador sino también a través de teléfonos móviles y tabletas.

Al preguntársele si es seguro comprar con tarjetas de crédito, respondió que: “sí, es muy seguro. Los temores de comprar por la Internet se han reducido bastante porque los procesos de seguridad han aumentado mucho”.

Importante reputación y signos de seguridad

Cruz Mangual destacó que la opinión de los usuarios que ya han realizado una compra es muy importante. “Los comentarios que se realizan luego de las compras tienen mucho valor y le da reputación a los vendedores, buena o mala. Eso es un disuasivo para tomar la decisión para comprar o buscar otro recurso.”

Asimismo opinó que es fundamental revisar que la página contenga en su dirección electrónica las letras “https://”; que aparezcan íconos de seguridad actualizados y que contengan enlaces o un pequeño candado como signos de seguridad. Así se evitan los que buscan infringir el séptimo mandamiento.

Cruz Mangual mencionó que se puede pulsar sobre los logos de seguridad para revisar su legitimidad, si son solamente imágenes hay que sospechar. “La parte de abajo de la página tiene que tener el candado de seguridad y un enlace de seguridad”, orientó en alusión a la página donde se escribe la información de pago.

Las transacciones no coordinadas que pudieran aparecer en el correo electrónico deben ser catalogadas como correos no deseados o “SPAM”, según Mangual. “Se hacen transacciones seguras en páginas oficiales”, recalcó.

En los casos de eBay y Amazon, portales de venta mundialmente conocidos, sus páginas cibernéticas ofrecen seguridad. El sitio web Amazon menciona que antes de comprar se deben revisar las opiniones de otros compradores que se publican luego de cada transacción con el vendedor. Igualmente recomienda que nunca se pague con métodos alternativos (cheque, efectivo o giro postal).

El portal de eBay indica que si confronta un problema luego de realizada la compra por Internet, puede resolverlo siguiendo algunos pasos. El primero es comunicarse con el vendedor. La página tiene un sistema para lidiar con los conflictos de ventas llamado Centro de Resolución (en inglés “Resolution Center”) donde se dilucida cualquier conflicto de compra-venta. De no resolverse, los portales mundiales como Amazon y eBay aseguran la transacción y reembolsan el dinero, si cualifica. Uno de los requisitos es utilizar un método de pago seguro.

 

Forma segura

Uno de los métodos mayormente utilizado y recomendado para las compras por la Internet es Paypal. El portal se encarga de ser el mediador entre vendedores y compradores. Sólo hay que crear una cuenta en la que se registra una cuenta bancaria o tarjeta de crédito. Al momento de hacer la compra se coloca el nombre de usuario y contraseña y se autoriza a Paypal a cobrar al cliente para pagarle al vendedor. De esta forma, se protege la información financiera del consumidor. Es muy importante conocer el sistema de Paypal antes de utilizarlo y tener en cuenta que existen varios sistemas como Paypal en la Red.

 

Llamado a la prudencia

En cuanto a las transacciones cibernéticas, Fray Ramón Negrón, OFM, Cap. recomienda control a la hora de comprar. “La sociedad consumista de hoy va a tratar de vender productos, a veces solamente por querer satisfacer necesidades (creadas) y a veces comprar por comprar”, sostuvo el fraile capuchino al recalcar su apoyo a la industria y el comercio local.

Fray Monchy opinó que comprar con desenfreno provocará un desequilibrio en la vida. Al tiempo que exhortó a vivir la prudencia y a revisar si lo que se busca comprar es realmente necesario, está dentro de las posibilidades o es lo más adecuado.

Ante la interrogante de evangelizar a las personas con las que se interactúa en la compra-venta por Internet, contestó en la afirmativa y en referencia a la Nueva Evangelización: “Todo tiempo y todo momento es bueno para llevar a Cristo a los demás”.

 

Recomendaciones al comprar en Internet

 

*Revisar la necesidad real de producto o servicio a comprar.

*Revisar la reputación de los vendedores.

*No pagar fuera del sistema.

*Revisar las señales de seguridad.

*No responder a solicitudes no realizadas por correo electrónico.

*Revisar el resumen de transacción que debe aparecer al final de la compra.

*Revisar que el portal web tenga disponible su dirección física y teléfonos.

 

(Fuentes: today.com, google.com, ebay.com y amazon.com)

 

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“Una de las tareas fundamentales de los agentes de la economía internacional es la consecución de un desarrollo integral y solidario para la humanidad”.

(DSI, #373)

 

La desigualdad entre países ha sido siempre una realidad innegable en la historia humana. Sin embargo, resulta irónico que, en el siglo XXI y al tiempo en que las nuevas tecnologías como el Internet disipan fronteras geográficas, la ausencia de una equidad social, económica, política y cultural a nivel mundial aumente desenfrenadamente la injusticia entre los hombres.

Mientras existen naciones cuyo poder económico les permite exhibir impresionantes recursos tecnológicos y potentes andamiajes de seguridad, aún hoy algunos rincones del planeta carecen de elementos básicos para subsistir. La indignación crece cuando se coloca en la justa perspectiva la contribución de los países de mayor ventaja hacia aquellos que se encuentran en una posición menos favorable.

 

El grupo más selecto del mundo

¿Qué tienen en común, actualmente, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Rusia, Reino Unido, Alemania y Japón? Sencillo. Todos son miembros del denominado Grupo de los Ocho o G-8, como también se le conoce a esta organización que une a los países más industrializados del mundo. ¿Qué implica esto? Las naciones antes mencionadas poseen el mayor poder y la mayor influencia en torno al sistema económico global.

El origen de esta agrupación se remonta a la década de 1970, cuando el entonces secretario del Tesoro en Estados Unidos, George Shultz, convocó una reunión entre él y los ministros de finanzas de Japón, Alemania, Francia y Reino Unido.

La economía mundial en esa época se encontraba sumergida en una grave crisis, motivada principalmente por los países exportadores de petróleo y la subida en los precios del crudo. De esta forma, naciones de distintos puntos del planeta se plantearon por primera vez la posibilidad de coordinar sus respectivas políticas económicas.

Los integrantes del G-8 suman, entre todos, casi dos tercios de la riqueza mundial y contabilizan más del 50 por ciento del comercio internacional, según informes de prensa recientes. Sin embargo, apenas representan alrededor de un 11 por ciento de toda la población humana. Debido a su evidente prominencia, el G-8 se reúne todos los años en diferentes países que utilizan como sede. De hecho, Puerto Rico fue país sede en 1976.

Lejos de provocar esperanzas, sus encuentros se perciben como un insulto para las naciones en desventaja, a juzgar por la ola de protestas que efectúan miles de ciudadanos antes, durante y después del evento. Asimismo, las llamadas cumbres del G-8 acaparan la atención de los medios de comunicación internacionales, cuyas coberturas en ocasiones podrían llegar a confundirse con un espectáculo.

Aunque son muchos los analistas y estudiosos que teorizan sobre los verdaderos propósitos de estas reuniones y aducen que los jefes de los estados miembros buscan primordialmente asegurar la permanencia del poder económico en sus respectivas naciones, lo cierto es que el propio G-8 ha aclarado que su fin es idear conjuntamente soluciones a los problemas socioeconómicos vigentes.

Otras de las críticas al G-8 giran en torno a su inclinación exclusiva al modelo económico neoliberal y a las reformas que permiten mantenerlo; es decir, el libre mercado y las privatizaciones de los servicios tradicionalmente ofrecidos por el Estado, entre muchas otras. Con respecto al neoliberalismo, cabe destacar las palabras de Juan Pablo II, contenidas en la Exhortación Apostólica Ecclesia in America del año 1999.

“Cada vez más, en muchos países americanos impera un sistema conocido como neoliberalismo; sistema que haciendo referencia a una concepción economicista del hombre, considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos”, planteó el Pontífice.

“Dicho sistema se ha convertido, a veces, en una justificación ideológica de algunas actitudes y modos de obrar en el campo social y político, que causan la marginación de los más débiles. De hecho, los pobres son cada vez más numerosos, víctimas de determinadas políticas y de estructuras frecuentemente injustas”, añadió el también Beato.

Ante este tipo de críticas, el G-8 contraataca con propaganda televisiva e impresa que pretende desviar la atención, al utilizar en ella temas de alta sensibilidad, como la lucha contra la pobreza, las iniciativas de reducción de la deuda o las ayudas en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Pese a que la versión oficial proveniente del G-8 apunta a la búsqueda de consenso para ayudar a las naciones menos favorecidas, lo cierto es que sus encuentros se caracterizan por la secretividad, con algunas excepciones en las que se revelan datos. Se desconocen a fondo los acuerdos o las propuestas presentadas en las asambleas.

Además, las promesas de ayuda económica incumplidas por parte del G-8 representan otro foco de censuras por parte de sus detractores. Por ejemplo, en el año 2005, la organización se comprometió, de acuerdo a un reporte especial de una reconocida agencia de noticias británica, a otorgar alrededor de $50 mil millones en ayuda a los países pobres para el año 2010. La mitad de estos fondos estaban destinados a África. Al presente, no se ha cumplido el cometido.

 

Un desarrollo más humano y solidario

La Iglesia Universal, consciente de la realidad del nuevo orden mundial y, más que nada, perseverando siempre en su opción preferencial por los pobres, mantiene una posición firme con respecto al tema de la responsabilidad social entre los países a escala planetaria. Se trata, esencialmente, de un asunto de solidaridad humana.

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y las encíclicas de los Sumos Pontífices, entre muchos otros textos de gran riqueza, expresan además las recomendaciones eficaces a través de las cuales se podría alcanzar el ansiado equilibrio global.

“Analizando el contexto actual, además de identificar las oportunidades que se abren en la era de la economía global, se descubren también los riesgos ligados a las nuevas dimensiones de las relaciones comerciales y financieras. No faltan, en efecto, indicios reveladores de una tendencia al aumento de las desigualdades, ya sea entre países avanzados y países en vías de desarrollo, ya sea al interno de los países industrializados”, apunta el #362.

Más adelante, en ese mismo apartado, la DSI es más categórica al señalar que, “la creciente riqueza económica, hecha posible por los procesos descritos, va acompañada de un crecimiento de la pobreza relativa”.

Con respecto a las recomendaciones dictadas por la Iglesia, la DSI propone en el #363 lo siguiente: “El crecimiento del bien común exige aprovechar las nuevas ocasiones de redistribución de la riqueza entre las diversas áreas del planeta, a favor de las más necesitadas, hasta ahora excluidas o marginadas del progreso social y económico. En definitiva, el desafío consiste en asegurar una globalización en la solidaridad, una globalización sin dejar a nadie al margen”.

La práctica equitativa en el comercio internacional, la defensa de los derechos humanos por parte del Estado y el respeto a la diversidad cultural, son algunos de los enfoques que presenta la DSI para combatir la desigualdad social. En estos términos coincidieron Monseñor Alberto López Figueroa, Vicario Pastoral de la Arquidiócesis de San Juan; y Padre Jorge Ambert, sacerdote jesuita.

“Estamos ante un problema estructural. Estamos ante una sociedad en la que, lamentablemente, la riqueza está concentrada en unos pocos; mientras la gran mayoría carece de lo más esencial”, describió Monseñor Alberto. Asimismo, habló sobre las pautas que dicta el Magisterio con respecto a este asunto.

“La Iglesia, fiel a la Palabra de Jesús, establece la responsabilidad que los países más industrializados tienen con los más pobres. La Iglesia reconoce, además, que ese enriquecimiento de algunas naciones ha sido a costa del empobrecimiento de otros. Compartir la riqueza es tarea de todos, tanto para los individuos, como para los gobiernos”, advirtió el Vicario de Pastoral.

“En momentos en que prolifera la crisis económica, se hace imperativo que la solidaridad caracterice las relaciones internacionales. Es un imperativo moral y ético”, puntualizó. Monseñor Alberto aclaró, además, que la ayuda que los países industrializados ofrezcan a las naciones en desventaja no tiene que ser exclusivamente monetaria. A tales efectos, mencionó las becas educativas, el intercambio de conocimiento, la colaboración salubrista y las tecnologías de comunicación como opciones.

Por su parte, Padre Ambert censuró la gran preferencia que tienen los países más ricos por el asunto de la seguridad y las armas, en lugar de adjudicar ese presupuesto en otros renglones. “Si cada país industrializado aportase el 2 por ciento de lo que gasta en armamentos, le ofrecería a los países subdesarrollados una cantidad exorbitante. La solidaridad tiene que ser parte integral de toda comunidad internacional”, indicó.

Del mismo modo, el presbítero reconoció que la necesidad de derribar las barreras de la desigualdad social siempre ha sido urgente. “Cuanto antes se logre, mejor. En la medida en que haya esa solidaridad entre los países, se asegura la paz, una de las grandes preocupaciones de los seres humanos”, explicó Padre Ambert.

“La conciencia de la comunión con Jesucristo y con los hermanos, que es, a su vez, fruto de la conversión, lleva a servir al prójimo en todas sus necesidades, tanto materiales como espirituales, para que en cada hombre resplandezca el rostro de Cristo. Por eso, la solidaridad [...] se expresa en el amor del cristiano que busca el bien de los otros, especialmente de los más necesitados”. (Juan Pablo II, 1999)

 

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Una familia numerosa; la pobreza y la necesidad de trabajar desde pequeño para ayudar en el hogar resumen el drama de Nicolás Martínez, hermano dominicano que no tuvo la posibilidad de ir a la escuela.

“Cuando voy a todas partes me dicen, fírmame esto o lo otro y me quedo en “shock”, confesó el participante quien admitió estar un poco asustado en su primer día en el proyecto luego de una pausa de varios meses.

Nicolás trabaja bajo el ardiente sol, en el sellado de techos. Pudo vencer su miedo y darse la oportunidad de asimilar el mundo de las letras. “Vengo aquí porque puse de mi parte porque yo quiero aprender”, afirmó con timidez.

Por su parte, Altagracia Ramírez, hermana dominicana con 9 años en la Isla, relató que desde muy niña tuvo que trabajar desde tempranas horas. “Tenía que ir a donde cortaban la caña a llevar desayunos”, señaló al evocar sus agotadoras jornadas de trabajo.

El amanecer la sorprendía sucia y cansada. A media mañana, intentaba asistir a la escuela. Apenas pudo terminar el primer grado.

Mas la opción de poder aprender a leer y escribir en su etapa de mujer adulta la describe como “una experiencia maravillosa”.

Ambos son participantes del Proyecto de Alfabetización que surge por iniciativa del grupo de las Ocho Comunidades aledañas al Caño Martín Peña, Inc. (G-8), el Proyecto ENLACE, los residentes dominicanos de la comunidad y del Consulado de República Dominicana en la Isla.

El programa persigue alfabetizar a participantes dominicanos adultos que son residentes del G-8.

Alrededor de 30 voluntarios atienden a 31 participantes en la comunidad Buena Vista en Santurce. “Al comienzo del proyecto (2009) el 90% eran mujeres, en la actualidad el 47% son hombres y el 53% son mujeres”, especificó Imirse Orruti, coordinadora y trabajadora social.

Luego de trabajar en la construcción, como amas de llaves, pescadores, trabajadores de mantenimiento, cuidadoras de enfermos y vianderos, los participantes asisten a aprender. El menor tiene 19 años y 65 años la de mayor edad.

“La educación es personalizada y cada voluntario se adapta a las necesidades de los participantes”, explicó Orruti.

El compromiso de todos es vital para este proyecto de país, según explicó Katherine Nieves, coordinadora y trabajadora social.

“Como muchos tuvimos acceso a la educación, pensamos que todos tuvieron las mismas oportunidades y no fue así”, mencionó Nieves.

El proyecto es cónsono con el magisterio de la Iglesia y con las enseñanzas expuestas en el Documento Conclusivo de Aparecida, guía que orienta sobre la Misión Continental producto de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

En Aparecida se presenta el rostro sufriente del migrante (411-415). Todos los martes, entre las 6 y 8p.m., la comunidad es testigo de un gesto de amor que tiene como protagonistas anónimos a 30 servidores que, luego de un día de arduo trabajo, ofrecen su tiempo y conocimientos como un regalo desinteresado a los hermanos de la comunidad dominicana en Puerto Rico, no pocas veces marginada y discriminada.

Una de las voluntarias es Solangel Monroig, quien lleva más de dos años en el programa. Ante la interrogante de qué la motivó a participar del programa, Solángel contestó: “Me movió el hecho de poder ayudar a una comunidad que definitivamente tiene muchas desventajas en el contexto social actual”.

Por su experiencia comentó que los participantes suelen llegar con un poco de vergüenza, con una actitud muy positiva y con muchísimas ganas de aprender. De igual forma, sostuvo que el proceso de aprendizaje es muy diferente en cada participante y varía conforme a las circunstancias que han vivido.

“Sus historias de vidas parten de contextos muy difíciles y son historias de mucho crecimiento”, apuntó sobre las dramáticas historias de los hermanos dominicanos, como la de Altagracia y Nicolás.

Asimismo, Lumary Soto, voluntaria y trabajadora social comunitaria, lleva 3 años en el programa y en la actualidad su participante asignada es Altagracia, con quien lleva año y medio.

“Es un intercambio porque también Altagracia me enseña a mi”, sostuvo Soto.

Describió a la participante como una estudiante maravillosa que gusta de los retos.

Explicó que la clase es mucho más que leer y escribir; se comparten las experiencias del día pues ambas son trabajadoras.

Así, el ambiente que impera en el salón es uno de total concentración aún cuando se ofrecen quince clases simultáneas. La fraternidad y la camaradería, la amistad y el calor humano iluminan la pequeña aula de estudio y aprendizaje.

 

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A través de la historia, el ser humano ha querido ejercer el rol de Dios en aquellos asuntos que atañen única y exclusivamente a Él, decidiendo entre lo que considera o no conveniente a una maltrecha sociedad que anhela desesperadamente la paz. Una paz que despuntará cuando comencemos verdaderamente a cumplir con el gran mandamiento del amor: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.

No obstante, para lograr el objetivo trazado habrá que trabajar hasta la saciedad aquellos puntos controversiales, tales como: el aborto, el suicidio, la eutanasia y la pena de muerte.

Este último, considerado el “Talón de Aquiles” por haber alcanzado tanta notoriedad en los pasados días, hay que depurarlo, partiendo de lo que nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en su artículo 2266:

“La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte. Por motivos análogos quienes poseen la autoridad tienen el derecho de rechazar por medio de las armas a los agresores de la sociedad que tienen a su cargo”.

Por lo tanto, la Iglesia siempre ha validado el derecho y el deber oficial de la autoridad pública, para establecer penas acordes con los delitos cometidos e incluso la pena de muerte en casos extremos.

Sin embargo, se tiene que analizar minuciosamente este postulado conforme a la Voluntad Divina, ya que sería paradójico el decir que Dios da la vida y sólo Él la quita versus el justificar que el ser humano lo haga. A tales efectos, es algo totalmente incongruente, pero para dilucidar tan controversial argumento debemos ir por partes.

Si nos remontamos a los comienzos de la humanidad vemos cual fue la reacción de Dios Padre ante el primer fratricidio: el caso de Caín y Abel. Cuando Caín mata a Abel, Yahveh manifiesta la maldad de este crimen: “¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano” (versión Biblia de Jerusalén, Gn 4, 10-11). De igual forma añade:

“Y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana. Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre”. (versión Biblia de Jerusalén, Gn 9, 5-6)

Pese a esto, en ningún momento Yahveh aplicó la Ley del Talión: “Ojo por ojo, diente por diente”, si no todo lo contrario, promulgando la siguiente sentencia:

“Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra. Entonces dijo Caín a Yahveh: “Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.” Respondiole Yahveh: “Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces.” Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara”. (versión Biblia de Jerusalén, Gn 4, 12-15)

Evidentemente, queda establecida la total desaprobación Divina de la pena capital, aunque por motivos similares la llamada autoridad humana tenga el derecho de objetar mediante las armas a los agresores de la sociedad.

Tiempo después, con la llegada del Mesías Prometido se enfatiza y refuerza lo que Dios Padre había dicho desde antiguo, ya que su Amantísimo Hijo vino al mundo no a derogar la ley sino a perfeccionarla. Esto queda de manifiesto cuando Jesús en su Sermón de la Montaña recuerda el mandamiento “No matarás”, añadiendo el rechazo total de pensamientos o acciones tan destructivas como la ira, el odio o la venganza.

Ahora, si se quisiera traspasar, para los más escépticos, el nivel de análisis de los puntos establecidos tendría que ser yendo a la esencia misma de Jesús de Nazaret y en los casos relevantes a su pasión y muerte. En primera instancia, cuando Él, estando en la Última Cena, pronuncia: “Porque el Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!” (versión Biblia de Jerusalén, Mc 14, 21).

De igual manera, el regaño que Pedro se llevó estando en el Huerto de los Olivos “Getsemaní” después que éste hiriera al criado del Sumo Sacerdote con la espada, cortándole una oreja.

Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco. Jesús dijo a Pedro: “Vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?” (versión Biblia de Jerusalén, Jn 18, 10-11)

También, la postura de Jesús ante los salivazos, bofetadas, improperios y atropellos a los que fue sometido por horas. “Los hombres que le tenían preso se burlaban de él y le golpeaban; cubriéndole con un velo le preguntaban: “¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?” Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas” (versión Biblia de Jerusalén, Lc 22, 63-65).

Finalmente, que mayor prueba de amor cuando el mismo Cristo pronuncia desde la cruz del Gólgota aquel Viernes Santo Memorial: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” (versión Biblia de Jerusalén, Lc 23, 34). Acaso no basta sólo con el testigo. Sea usted el juez.

 

(El Autor es feligrés de la Catedral Nuestra Señora de la Candelaria de Mayagüez.)

 

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Hoy conversaremos del Programa de Ayuda Psicológica de Cáritas de Puerto Rico.

Todos sabemos que la inestabilidad psicológica y las enfermedades mentales están afectando grandemente a muchos puertorriqueños. Solo basta ver las noticias y observar tantos escenarios de violencia, maltrato y angustia que se viven a diario en nuestro Puerto Rico. Igualmente solemos encontrarnos tanto en las ámbitos de trabajo, los hogares y hasta cuando transitamos en las carreteras con mucha intolerancia, impaciencia y signos de violencia.

Todo este panorama nos llevó en su momento a reflexionar en Cáritas que de algún modo teníamos que repensar el enfoque de algunos de nuestros servicios para adaptarlos a las nuevas exigencias y problemáticas que han surgido a la luz de esta compleja sociedad en la que vivimos al presente, y que exige una acción más profunda de nuestra parte, para brindarle herramientas a nuestros participantes sobre cómo afrontar los retos de la vida con serenidad, con la confianza en un Dios providente que nunca nos abandona, y con una fe firme que nos mueva a afrontar las pruebas de la vida con fortaleza y esperanza.

En virtud de todo esto es que nace nuestro Programa de Ayuda Psicológica con el objetivo primario de proveer un apoyo psicológico y social a aquellos participantes que por su grado de indigencia no les es posible pagar los servicios de un psicólogo privado.

Este proyecto lo miramos desde una perspectiva interdisciplinaria, ya que incluye a un trabajador social, quien inicialmente realiza la entrevista al participante, identifica sus necesidades, le provee el apoyo social que requiere y lo refiere a la psicóloga para su asistencia.

Este es el programa más reciente que tenemos en Cáritas, ya que lleva solo 10 meses operando, pero gracias a Dios en este poco tiempo hemos atendido a más de 50 participantes. Nos sentimos sumamente orgullosos y felices por los frutos que ya vemos de este servicio tan importante y necesario para nuestra sociedad. Hemos visto un cambio palpable en la actitud, y la manera de ver y afrontar la vida de muchos de los participantes que están activos en este programa.

Les pido de todo corazón que nos tengan en sus oraciones para que podamos seguir dando paso a proyectos tan hermosos como este y también que nos sigan apoyando de la manera que puedan para que sigamos dando la mano a nuestra gente, siendo así el rostro vivo del amor de Cristo. ¡Qué Dios y la Virgen les bendigan siempre!

 

(Para cooperar con Cáritas llame al 787-300-4953)

 

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