Hace unos días  una persona en el proceso de consejería me decía: “por favor dígame que hago con mi vida, ayúdeme”.

Le contesté: le voy a dar un “mandato amoroso”, que consiste de algunos asuntos importantes para que pueda lograr aquellas cosas que quiera para ser una mejor persona y más feliz.

Aceptó  el reto del trabajo a realizar, que es el que también le propongo a usted en este momento.

Después  del tiempo de reflexión y preparación que ha sido el Adviento, donde hemos preparado el corazón para el Nacimiento del Niño-Dios, le hago unas propuestas sencillas pero contundentes que le hagan finalmente sentirse satisfecho con su vida. Siéntese con libreta y lápiz en mano… Será muy bueno comenzar el Nuevo Año con una dirección auténtica, real y específica de acción y compromiso.

Algunos asuntos necesarios para trabajarlos AHORA, ya que éstos pueden ser el proyecto a desarrollar para el 2013. Esta tarea le puede  proveer para que se sienta ocupado-a  ya que ésta época es propensa a la profunda tristeza por las diferentes circunstancias de pérdida y tensiones que cada persona puede experimentar.

Algunos asuntos para identificar y resolver:

1.  Lograr enfocar lo que usted quiere que sea su verdadera realidad.
Lo primero que hay que hacer es identificar  lo que quiere que sea “su verdadera realidad”. ¿Por qué y para que quiere vivir? ¿Cómo quiere vivir la vida? ¿Cúal es la mejor manera de vivir? ¿Vive de verdad? ¿Es usted real? Proyecciones auténticas… para vivir.

2.Ordenar “deseos y proyectos” que se han quedado en el tintero, que no han prosperado. Eso que quisimos hacer y no lo hicimos.
Lo importante es identificarlos y ponerlos en función de acuerdo a lo que usted quiere y anhela, a sus habilidades y/o destrezas. Deseos y proyectos, desde los materiales, los emocionales y otros.

3. Viajar poco a poco por las ilusiones.
Las ilusiones son parte del motor de la vida, por lo tanto son el marco de referencia para hacer de la vida “algo importante e interesante. “Las ilusiones” le dan dirección y sentido a la existencia. La ilusión va dando la pauta para hacer la vida. Ilusión, eso que uno quiere lograr…

4.Evaluar profundamente lo que se es y lo que se quisiera ser en los diferentes aspectos de la vida, si está contento o no con lo que piensa y siente de usted y con lo que ha hecho.  
Las áreas de este trabajo son: emocional, social, espiritual, profesional, familiar, sexual, físico… ¿Qué le sobra? ¿Qué le falta? Puede buscar quien le ayude para poder identificar lo que está pasando en cada área y redefinir los cambios.

5.Fortalecer la relación con el Dios de la Vida, importante para el sostenimiento de la vida.
Conocimiento de Dios, meditación, oración, lecturas bíblicas, reflexiones profundas del misterio de Dios, entre otras.

Con éstos asuntos que le presento para trabajar estará ocupado construyendo su Plan de Acción Afirmativa que redundará en beneficio para una vida buena, que al final es un deseo de Dios.      

(La Autora es consejera profesional y comunicadora laica.)

(Nildín Comas Matos)

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“Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra”, (Mt 2, 11).

La tradición de intercambiar regalos en el tiempo navideño tiene profundas bases en la Sagradas Escrituras. Los presentes en la Epifanía inspiraron el intercambio de obsequios en la cultura popular. Pero, al igual que en el acontecimiento que renovó a la humanidad, los regalos que debemos intercambiar deben acercarnos al Santo Niño de Belén, pues en su nombre se ofrecen.
El Padre Felipe Núñez, Vicario de Familia en la Arquidiócesis de San Juan, propone que esta actividad se caracterice por detalles cariñosos, que fomenten el compartir familiar y edifiquen el espíritu, centrados en el amor de Dios. “Es importante la congregación (de la familia) en la Misa para luego realizar el intercambio de regalos”, recomendó el Vicario al mencionar la importancia de la asistencia de los matrimonios a la Misa de la Víspera de Navidad.

Algunos ejemplos de regalos sugeridos para expresar el amor entre pares pueden ser detalles creativos amorosos hechos a mano; las imágenes o cuadros que llevan a la reflexión; las propuestas musicales realizadas por los cantantes católicos; las películas y libros con mensajes positivos y religiosos; y los artículos religiosos que fomentan la vida de piedad.

Para los artículos personales y prácticos, de igual forma, separar un tiempo para escribir un mensaje cristiano en las tarjetas que acompañan los regalos puede ser ideal para comunicar la alegría, el cariño y el amor entre esposos.

“¡Ay del que causa el escándalo!” (Mt 18, 7)

Es necesario que en el ejercicio de los intercambios no se ofrezcan regalos que atenten contra el bien común, que fomenten actitudes violentas o, de forma directa o indirecta, contradigan la fe.
“Hay que evitar todo regalo que afecte la vida familiar”, sostuvo Núñez sobre los artículos que fomentan la agresividad o el distanciamiento de los cónyuges.

Por su parte, el Papa Benedicto XVI, al hablar de los intercambios de regalos en 2006, recordó que no hay mejor y mayor don que la Encarnación del Hijo de Dios y su Presencia en la Eucaristía.
“Los regalos navideños nos recuerdan el regalo por excelencia, que el Hijo de Dios nos hizo de sí mismo en la Encarnación”, mencionó el Papa al exhortar a los cónyuges a intercambiar presentes cónsonos con el amor de Dios.

El Beato y anterior Pontífice, Juan Pablo II, en una expresión sobre los presentes en la Navidad,  dijo en 1978: “Debéis esperar sobre todo los regalos de la gracia, que es lo más importante de la vida”.

La mejor ofrenda será la que expresa amor y fomenta crecimiento en el camino a la santidad. ¡Felicidades!

(Enrique I. López)

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El estreñimiento es un motivo frecuente de consultas médicas en la edad pediátrica. También conocido como constipación, este trastorno se caracteriza por una dificultad persistente para defecar o una sensación de que la defecación es aparentemente incompleta. Además, pueden presentarse síntomas como heces fecales muy duras y secas, que generan esfuerzo y molestia.   
De acuerdo a la pediatra católica Luisa Burgos, la edad del niño o niña, los hábitos higiénicos y el tipo de alimentos que consumen son factores claves que inciden en la posibilidad de sufrir o no de estreñimiento. La Dra. Burgos resaltó, sobre todo, la edad como fundamental a la hora de establecer las causas y el tratamiento a seguir para combatir este trastorno del sistema digestivo.

Los infantes
La pediatra indicó que, en el caso de los niños menores de 2 años, se debe vigilar el tipo de evacuación y la frecuencia. Si transcurren dos o tres días sin que el infante evacue, se debe consultar al médico de inmediato. “Cuando los infantes comienzan a consumir alimentos complementarios a la leche, ya sea materna o de fórmula, sus heces fecales cambian de color y consistencia de acuerdo a lo que ingieran diariamente”, explicó.
“Si consumen manzana o guayaba, por ejemplo, el tipo de evacuación será dura. En cambio, si los alimentos contienen suficiente fibra, pues la evacuación será un tanto más blanda”, añadió. De igual manera, destacó que existen algunas condiciones de salud que pueden ocasionar el estreñimiento en infantes, como las anomalías en el tracto intestinal, el recto o el ano; y las afecciones de los sistemas nervioso y endocrino, respectivamente. Además, existen medicamentos que, debido a su composición, pueden provocar constipación.

Los niños preescolares
En el caso de los niños que se encuentran en la etapa de aprendizaje para ir por sí solos al baño y aquellos que acudirán por primera vez a centros de cuido o escuelas tempranas, la Dra. Burgos hizo una distinción muy particular y relevante. “Los niños preescolares muchas veces presentan ciertos problemas emocionales, debido a los cambios en su rutina diaria, que podrían redundar en la aparición del estreñimiento”, advirtió.
La especialista apuntó que las tensiones escolares, como el inicio de clases o el cambio de escuela, pueden influir en que el niño sufra constipación. También, sostuvo que los niños pueden presentar estrés al tener que utilizar baños públicos; lo que redunda, a su vez, en que el menor contenga los deseos naturales de defecar. De manera similar, la Dra. Burgos explicó que el estreñimiento en los niños puede ser resultado de algún evento emocionalmente fuerte, como una muerte familiar o, tal vez, la llegada de un nuevo bebé.
En cuanto a los niños que se encuentran bajo entrenamiento para utilizar el baño, la pediatra expresó que este proceso puede ser un tanto estresante para el niño, pues algunos padres suelen presionar al menor, sin darle el espacio y tiempo suficiente. Por otro lado, hay algunos progenitores que insisten demasiado en que el niño avise la necesidad de evacuar con cierta anticipación e, incluso, pueden reprocharle o castigarle si no lo hace de esta forma. No obstante, al igual que en el caso de los infantes, el tipo de dieta que sigan los niños influirá en la posibilidad de sufrir estreñimiento o no. “El consumo insuficiente de líquidos y agua es un factor clave para desarrollar estreñimiento”, manifestó la pediatra.

Tratamiento
Si la dificultad para evacuar persiste por algunas dos semanas en niños preescolares o si el infante no evacua durante dos o tres días, los padres deben acudir a un profesional de la salud. También, se recomienda la visita a un especialista, en este caso, un gastroenterólogo pediátrico. La Dra. Burgos fue clara en señalar que no es recomendable darles a los niños medicamentos sin receta o remedios caseros, como enemas, sin consultar previamente a un médico.   
De igual forma, destacó la gran importancia de la dieta para evitar el estreñimiento. “Los padres deben aumentar la cantidad de alimentos con fibras que le proveen a sus hijos. Es importante que los niños aprendan a consumir frutas y vegetales. Además, la ingesta de líquidos, pero sobre todo de agua, es esencial, tanto para mantener a los niños hidratados, como para facilitar el proceso digestivo y, por ende, le evacuación”, aconsejó.

Recomendaciones útiles a los padres
•    Educar al niño para que nunca contenga los deseos de evacuar.
•    El ejercicio y la actividad física favorecen el movimiento intestinal.
•    Evite presionar a los niños mientras aprenden a ir al baño.
•    Establezca una rutina de alimentación y evite el desorden en las horas de comida.
•    Incorpore a la dieta de sus niños frutas, vegetales y otros alimentos ricos en fibras.
•    Provéale a su niño la suficiente cantidad de agua y otros líquidos.

(Verónica Cruz Pillich)

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El tiempo litúrgico de Adviento, cuyo sentido principal es avivar en los creyentes la espera del Señor, representa una pieza simbólica para poder celebrar la Navidad a plenitud. Consiste en los cuatro domingos previos al nacimiento de Jesucristo. Este año, el Adviento comenzó el 2 de diciembre y se extenderá hasta el 23 de ese mismo mes. Con el Adviento, se inicia un nuevo año litúrgico en la Iglesia. El color propio para esta época es el morado.

De acuerdo al Padre Miguel A. Trinidad Fonseca, el Adviento es un tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las cuales se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres; a la vez que los cristianos dirigen sus pensamientos hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. “Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta ‘espera’ del Mesías. Participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda venida”, explicó.

Asimismo, Padre Miguel indicó que el Adviento consta de dos partes. En la primera, cuya duración es del primer domingo al día 16 de diciembre, se enfoca la atención a la venida del Señor al final de los tiempos. “Tomamos conciencia de ese inminente acontecimiento. Los católicos nos preparamos para ello, al suplicarle que venga a nosotros y cumpla sus promesas”, sostuvo.

En la segunda parte, desde el 17 al 24 de diciembre, se recuerda y conmemora la venida de Jesucristo en la historia; es decir, la propia Navidad. El también profesor de música litúrgica en ISTEPA, manifestó que la alegría comienza a reflejarse, en señal de la preparación interior para recibir al Señor.

El símbolo por excelencia de este tiempo litúrgico es la Corona de Adviento, cuyo origen se remonta a una tradición pagana de Europa, de acuerdo con Aciprensa. “Consistía en prender velas para representar el fuego del dios sol, con el propósito de que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica”, lee el artículo del portal electrónico.

“La Corona de Adviento representa nuestra preparación para la Navidad. Su color verde representa la esperanza en los tiempos nuevos y el deseo de acercarnos a Cristo. Poco a poco, vamos encendiendo los cuatro cirios, los cuales son morados, excepto uno que es color rosado. Este último se enciende el tercer domingo de Adviento”, expresó Padre Miguel.

“Es un signo que, por un lado, evoca una actitud de vigilia y, por otro, nos recuerda que vamos preparándonos para la celebración de la Navidad cada vez que encendemos un cirio”, añadió el presbítero.

Los símbolos de la Corona de Adviento

La forma circular: el círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe terminar.

Las ramas verdes: verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: nos hace pensar en la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas a la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de Adviento al hacer la oración en familia. Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo, pero recibieron también la promesa del Salvador Universal.

El listón rojo: representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

(Verónica Cruz Pillich)

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“La misma experiencia de comunión y participación, que debe caracterizar la vida diaria de la familia, representa su primera y fundamental aportación a la sociedad”. (Juan Pablo II, Familiares Consortio.)

Para el matrimonio católico de Albin Matos Rodríguez y María Ortiz Martínez, residentes en Barceloneta, sentarse a comer juntos a la hora de la comida es un momento bien importante y especial. La pareja, quien lleva 17 años de casada y procrearon una hija, de 15 años, gusta mucho de cocinar y compartir en familia.

“Nosotros tenemos por costumbre comer juntos, no solamente en Acción de Gracias y Navidad. Eso nos da la oportunidad de agradecer a Dios, (y de) siempre tener a Dios presente porque nos suple todo”, expresó Ortiz Martínez. “Es un rato que compartimos juntos”.

Durante ese momento íntimo en familia, Ortiz Martínez mencionó que no permiten los celulares en la mesa, porque propiciaría cualquier interrupción. “(Sentarse a la mesa) Es de las cosas bonitas que se han perdido por la rutina [...]”, manifestó.

La esposa describió que al finalizar la comida, tienen por costumbre agradecer al otro el gesto de preparar los alimentos, con un beso y unas gracias. Esta costumbre ya es imitada por su hija, quien al finalizar también les da un beso a sus padres. También mencionó que su esposo tiene por costumbre la mayoría de las veces servirles a la mesa. Aunque en ocasiones, -dijo sonriente- a él también le gusta que le sirvan.

Ambos contaron que hay días que les da por presentar el plato de una forma diferente, más gourmet. La mayor parte de las veces disfrutan de fotografiar los manjares.

Ortiz Martínez recuerda que antes ella acostumbraba cocinar más, y sus menús eran más sencillos, ya que llegaba de trabajar cansada. Sin embargo, Matos Rodríguez, quien se encuentra pensionado por el seguro social, ahora tiene más tiempo, por lo que le encanta variar los platos e inventar con distintos ingredientes.

Sobre su tarea como chef del hogar, Matos Rodríguez expresó que le encanta porque siente que ayuda a su esposa, y que cuando ella llega del trabajo no tiene esa preocupación. “A mí me gusta porque sé que la ayudo a ella; llegar y saber que no tiene que cocinar, ya ella está tranquila”, afirmó, al añadir que él también disfruta mucho de observar a su esposa e hijas comer, ya que se siente contento de verlas satisfechas, a lo que ella asintió con su cabeza.

El momento de compartir la mesa en el hogar, Ortiz Martínez lo comparó con otras cosas importantes en sus vidas, como el asistir a la Eucaristía los domingos.

Son solicitados por la familia y amigos

El matrimonio contó que cuando tienen actividades familiares o con amistades ellos son los primeros solicitados para confeccionar el menú, a lo que Matos Rodríguez siempre acepta. “Casi siempre yo soy el que hago las comidas, ya eso me toca a mí, les gusta el sazón de mi comida”, dijo orgulloso.

Sobre su receta, Matos Rodríguez contó que para las carnes utiliza un adobo “hecho en casa”, que aprendió de su papá, que incluye ajo, perejil, orégano, sazón, vinagre, aceite y pimienta. “Con eso adobo las carnes y por eso es que he ganado las competencias de BBQ”, aseveró, al referirse a unos eventos que se realizan en su comunidad anualmente para propiciar un ambiente familiar y de sana convivencia entre los vecinos. Contó que a las habichuelas les echa calabaza, papa, jamón, patitas de cerdo y salchichón.

Esta reportera tuvo la oportunidad de probar uno de sus menús y verdaderamente su sabor era exquisito. ¡Muchas felicidades a todos en esta Navidad y a seguir disfrutando de los alimentos típicos en familia!

(Marielisa Ortiz Berríos)

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Forman parte esencial de la tradición religiosa-popular de Puerto Rico y durante su celebración se entonan ritmos autóctonos de la Isla. Los aguinaldos y villancicos alusivos a la proximidad del nacimiento de Jesús son los más utilizados. Se trata de las  tradicionales Misas de Aguinaldo, una manera especial que tienen los católicos de prepararse para la Navidad. Pero, ¿cuáles son sus antecedentes históricos y en qué consiste su celebración? Veamos.

De acuerdo a Padre Miguel Trinidad Fonseca, profesor de música litúrgica del Instituto Superior de Teología y Pastoral (ISTEPA), las Misas de Aguinaldo consisten en nueve misas celebradas desde el 16 hasta el 24 de diciembre, a modo de preparación para Navidad. “Tienen su origen en la devoción hispánica de la expectación del parto de la Virgen María. Nuestro primer Obispo Don Alonso Manso trajo esta devoción a Puerto Rico desde la Catedral de Sevilla, a la cual estuvo vinculada la Diócesis de Puerto Rico”, explicó.

Por su parte, Padre Floyd McCoy Jordán, teólogo e historiador de la Arquidiócesis de San Juan, aunque colaborador actual de la Diócesis de Mayagüez, relató que estas misas se conocen en algunos pueblos del interior de la Isla como Misas de Madrugada. “Son nueve misas que se celebran diariamente antes de la Misa Solemne de la Natividad del Señor el 24 de diciembre. Son misas festivas, de corte criollo o jíbaro, en las cuales el pueblo participa con alegres cánticos populares típicos”, expresó.

De igual forma, añadió que, “el origen de este novenario de misas está en la España visigoda del siglo VII. Pasó a la Isla cuando la primera diócesis de San Juan Bautista de Puerto Rico quedó bajo la sede metropolitana de la Arquidiócesis de Sevilla, a principios del siglo XVI. De esa manera, la nueva diócesis seguía el calendario litúrgico de esa jurisdicción eclesiástica española”.

“Actualmente, en el calendario litúrgico de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, las misas comienzan el 16 de diciembre, Memoria Obligatoria de la Expectación del Parto de la Virgen María y terminan el 24 de diciembre por la madrugada. Las misas siempre han estado asociadas al misterio de la encarnación de Jesús que tiene a la Virgen María como figura fundamental”, manifestó Padre Floyd.

¿Por qué se les llama “de Aguinaldo”?

Padre Miguel Trinidad, quien también dirige la Parroquia San Fernando Rey, en Toa Alta, detalló que la razón por la cual las misas tienen este nombre distintivo recae en el horario en que se realizan. “Para que podamos llamarlas así, hay que celebrarlas antes de que salga el sol. Estas misas se celebran a las 5:30 a.m., de manera que los últimos aguinaldos alusivos a la salida del sol material, símbolo del Sol Espiritual (Cristo Jesús) coincidan con la aurora; es decir, a las 6 a.m.”, señaló.

En tanto, Padre Floyd destacó que estas misas se celebran de madrugada, “para dar la bienvenida al sol naciente que representa al Cristo Resucitado que ilumina nuestras vidas disipando las tinieblas”. De igual manera, advirtió que el celebrar la Eucaristía fuera de ese horario trastocaría la tradición. “Por eso, la tendencia moderna de celebrar estas misas después que el sol ha salido rompe con el propósito simbólico de este novenario y le hace perder su sentido más antiguo que le acompaña desde sus inicios”, reconoció.

Como medida preventiva para que esto no ocurra, el presbítero aconsejó a las parroquias mantenerse fiel a la costumbre de antaño. “Se le recomienda que vuelvan a la práctica original de celebrarlas a las 5 ó 5:30 a.m. De esa manera, el sol está saliendo en el momento en que termina la misa”, explicó.

La música litúrgica en las Misas de Aguinaldo

Padre Miguel Trinidad, experto en música litúrgica, expresó que los instrumentos y ritmos autóctonos de Puerto Rico se integran en estas misas. “Los aguinaldos y villancicos se entonan con textos alusivos a la proximidad del nacimiento de Jesús. Es característico también que en los cantos del Ordinario de la Misa se utilice la música puertorriqueña. Los instrumentos típicos complementan estas misas y le imparten un clima de espera alegre y jubilosa”, indicó. No obstante, advirtió que el repertorio musical debe vigilarse para que mantenga su carácter litúrgico y propio del Adviento.

La actitud de los feligreses

Ambos sacerdotes expresaron la importancia de la actitud que exhiban los feligreses cuando acudan a las Misas de Aguinaldo. “La actitud que deben asumir los católicos es una de devoción y recogimiento, pero a la misma vez festiva, de mucha alegría. Las misas se celebran, precisamente, en la segunda parte del Adviento, cuando ya la Iglesia ha reflexionado profundamente sobre la venida del Señor”, apuntó Padre Floyd.

¿Continúa ferviente la tradición hoy día?

Para el abogado y reconocido historiador musical Pedro Malavet Vega, el devenir de los años y el acelerado cambio social de las pasadas décadas han provocado la merma de ciudadanos que acuden a las Misas de Aguinaldo. “Esta tradición ha evolucionado. Ya los jóvenes no tienen tanto interés en este tipo de celebración, pues tienen demasiadas cosas que los atraen, como la computadora, los celulares, el Internet y otros equipos tecnológicos”, adujo.

“Yo pienso que en la actualidad ya no hay ese entusiasmo para las Misas de Aguinaldo, aunque se siguen celebrando en las iglesias, pero con menor asistencia de la población juvenil. Además, está el factor de la seguridad. Las personas, por el horario de las misas, deben salir de sus casas de madrugada, lo que puede representar un riesgo. Es parte del deterioro social que estamos sufriendo”, opinó Malavet Vega.

De igual manera, el historiador y autor de valiosos libros, como “El tango y Gardel” (1974), “La vellonera está directa” (1984), “Cincuenta años no es nada” (1986), “Navidad que vuelve” (1987) y “Del bolero a la nueva canción” (1988), entre otros, explicó que este tipo de tradición religiosa popular, si bien puede perder adeptos, “llega una etapa en la que se retoma y genera nuevamente entusiasmo entre las personas”.

Finalmente, Padre Miguel Trinidad destacó el valor y la relevancia de mantener viva este tipo de celebración. “Son parte esencial de nuestra tradición litúrgica popular y nos prepara para celebrar el nacimiento de Jesús. Es una costumbre que no debemos perder, pues nos une como pueblo y nos enseña el verdadero origen cristiano de la Navidad”, sostuvo.

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Comenzamos el Adviento, tiempo de preparación para la Navidad. Aunque no es un tiempo penitencial en la Iglesia (cf. Código de Derecho Canónico 1250), la liturgia nos invita a cierta sobriedad, sobriedad penitencial que notamos en el color morado de los ornamentos de los ministros (Ordenación General del Misal Romano –OGMR- 346d) y en la moderación decorativa (Cf. OGMR 305).

Los sentidos de la vista (color litúrgico y ornato) y el olfato (moderación en las flores) se hacen partícipes de la espera del Mesías: también el sentido de la audición participa mediante la moderación musical.

En 1958 la entonces llamada Sagrada Congregación de Ritos (hoy Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos) publicó una instrucción sobre música sagrada y liturgia llamada precisamente “De música sacra et sacra liturgia” (DMS).

Este documento preconciliar afirmaba que el sonido del órgano y otros instrumentos estaba prohibido en el Adviento, desde las primeras vísperas del Primer Domingo de Adviento hasta la Nona de la Víspera de Navidad (DMS 81a).

En el Adviento había que hacer un verdadero “ayuno musical”. La misma instrucción presenta varias excepciones a la norma, entre las cuales destaco el tercer domingo de Adviento, anticipo de la alegría navideña (Cf DMS 83b), y el sólo propósito de sostener el canto (Cf DMS 82c).

La Sagrada Congregación de Ritos publicó en el 1967 la instrucción Músicam sacram, primer documento musical postconciliar. En el número 66 afirma sobre los instrumentos musicales: “El sonido solo de estos instrumentos no está autorizado durante los tiempos de Adviento y Cuaresma…” “Sonido solo” significa música instrumental, por lo que Músicam sacram abre un poco la puerta a la música en Adviento, aunque sea sólo para acompañar y sostener el canto de la asamblea.

La Ordenación general del misal romano 313 afirma que “durante el tiempo de Adviento empléense con tal moderación el órgano y los demás instrumentos musicales, que sirvan a la índole propia de este tiempo, teniendo en cuenta de evitar cualquier anticipación de la plena alegría del Nacimiento del Señor”.

Si en Navidad la música debe expresar el gozo por la venida del Salvador, en Adviento la música debe promover la espera y la conversión a través de la moderación musical. Se pueden usar los instrumentos musicales (¡y más en Puerto Rico!), pero con moderación.

¿Cómo podemos practicar el ayuno musical en Adviento? Quizás suprimiendo algún instrumento musical, para reservarlo para la Navidad. Cada ministerio musical debe reflexionar al respecto, recordando lo afirmado en los documentos citados, en particular la OGMR 313.

Si bien esta temporada es festiva en nuestro pueblo, es importante subrayar musicalmente la diferencia entre Adviento y Navidad. El elemento festivo debe reservarse para la Navidad. En una sociedad que ha adelantado la Navidad con fines meramente comerciales, la liturgia se presenta como testigo de la veracidad de estas celebraciones.

Los coros parroquiales juegan un papel importante. Que el “ayuno musical” nos ayude a celebrar la verdadera Navidad.

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