Partimos de lo que ya es obvio para nosotros: que cuando se trata del matrimonio y la familia “la cosa está mala”. Es tan obvio el tema –y tan serio- que es preocupación para el próximo Sínodo de Obispos en Roma. No se está viviendo la dimensión sagrada de la relación matrimonial. Es un sacramento en deterioro. Como que no manifiesta las consecuencias que predican los teólogos.

Nos preguntamos, ¿cómo sanar la familia puertorriqueña? Con pura represión, recordando el infierno que les espera a los que rompen el “uno con una para siempre”, no conseguiremos demasiado. Quizás pecando de simplista, afirmo que el remedio camina por la valoración del producto. Que se sienta que eso de casarse es algo sagrado, comprometedor y exigente. Que, como el coñac Soberano “es cosa de hombres”. La gente lo adivina del que se consagra sacerdote. Por eso una viejita, que podría ser mi abuela, me besa reverente las manos. Pues que vean lo mismo del que se casa sacramentalmente. Y que tampoco se facilite sin más ni más al que ni siquiera se ha planteado esta sacralidad. Pienso que cuanto más se valore eso de proclamar el SÍ de amor ante la comunidad, más evitamos luego lo de proclamar NO ante el juez. La Iglesia cree en la calidad especial del matrimonio cuando lo define como sacramento. Se trata de ser coherentes con lo que enseñamos.

Esto nos lleva a tres consideraciones. Primera, reconocer que muchos de los matrimonios han sido nulos. Y eso a pesar de los encomiables esfuerzos que hemos invertido en preparar novios. Segunda, reconocer que la admisión al sacramento no puede contentarse con los mínimos canónicos, sino que hay que fijar mínimos que sepan a máximos. Tercera, dar más atención pastoral a la espiritualidad de la pareja como tal. De esto habrá que hablar en otra ocasión.

La primera consideración podría llevar a los tribunales de anulación a informar a los interesados que tienen un derecho, y aligerar los procesos que terminan en esa decisión. El Papa Francisco parece que piensa de este modo. Y recordar que el Tribunal Eclesiástico declara anulaciones, no las regala para la buena gente; encuentra lo que fue falso, no lo inventa. El que declaremos nulos en un año cien matrimonios más que en el anterior podrá molestarnos, ¿pero si es la verdad? Lo veo no como una forma de aflojar la doctrina en cuanto al matrimonio, sino al contrario. Porque ese sí matrimonial es serio, porque queremos defenderlos a machamartillo cuando es producto genuino. Por eso no lo le vamos a exigir las mismas consecuencias al SÍ que fue falso por alguna razón. La verdad objetiva, sea por culpa o sin culpa, se impone. También la caridad para reconocerla. La Iglesia es Madre cuando anula, precisamente su acción es para sanar, no para culpar.

Segundo, lo de exigir más. Lo hace un Banco al exigir garantías para prestarle a un obrero decente unos tristes chavos. Lo exige la Iglesia con sus candidatos al sacerdocio, a quienes somete a evaluación de formadores durante varios años. Lo hacen las empresas que someten a exámenes psicológicos de aptitud a los que presentan solicitudes. ¿Por qué no en un sacramento de consecuencias tan profundas?

Entre pastores conscientes he oído estas quejas. De que los cursos prematrimoniales, tolerados por algunos novios como un pinchazo de la vacuna, no son totalmente determinantes. De que una entrevista prematrimonial para llenar un formulario de ‘sí o no’ no es suficiente. ¿Y por dónde irían las exigencias? Oigo ideas y las anuncio.

1. Una diócesis de USA no autorizaba matrimonios de teenagers. Presupone que por ser adolescente ya es inmaduro y sobre él pesa la prueba de lo contrario.

2. Otros no admiten al sacramento con menos de un año de noviazgo, y que este haya sido de trato frecuente.

3. Hay párrocos celosos que incluso exigen un contacto largo con la parroquia en esa preparación. Es algo así como las etapas por las que pasaban los catecúmenos antes de llegar al momento solemne del bautismo.

4. Hay quien también habla de evaluaciones psicológicas serias. Aunque tampoco es decisivo por si, es un proceso que puede sacar a flote las profundas incompatibilidades que, pasado el romance, flotarán como el corcho en la cotidianidad de la vida marital.

5. Garantía de vida de fe y sacramentos al menos en uno de ellos. El ideal sería que ambos la tuvieran. Pero no se puede manipular al que religiosamente no entiende este paso, sin privar a la parte que lo valora como fundamental.

“Si tal es…no trae cuenta casarse” (Mt 19:10). Tal vez quien me lea pensará que con eso lograremos más ceremonias por iglesias protestantes. No me asusta. Los que se casen así indican con su misma decisión que no han captado lo que significa el sacramento. Entonces, ¿por qué afligirse de que no lo reciben? Y aunque es verdad que para muchos el sacramento revive al tiempo de recibido, ¿para qué correr ese riesgo? O me dirán que habrá más matrimonios en pecado. Y –según nosotros- no lo están los que lo hicieron mal o los que, roto su compromiso, viven en matrimonios civiles sin solución canónica?

Es verdad que el bautizado tiene derecho y obligación de la bendición matrimonial. Pero a ese derecho se debe añadir discernimiento, que debe ser cuando al dispensador de los misterios divinos le conste que esos dos saben lo que piden. Al que pide licencia de portar armas no se la conceden al momento. Espero que el que se case cualifique y sepa lo que pide. No suceda como a aquellos dos ambiciosos apóstoles de Jesús. “Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo he de beber?”. ¿De veras lo sabrán nuestros adolescentes bautizados?

(Padre Jorge Ambert, S.J.)

 

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El abuelo es, sin duda, una persona muy importante en el núcleo familiar. Con su presencia brinda un invaluable apoyo en el cuidado y la crianza de sus nietos. Es por eso que en ocasiones se les ve como símbolo de amor, experiencia y sabiduría.

A través de su figura, estos no solo proveen seguridad y estabilidad en el hogar, sino que también suelen colaborar en la formación de la fe de los pequeños.

De acuerdo con el Documento conclusivo de Aparecida: “La familia, ‘patrimonio de la humanidad’, […] está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana. […] Ella ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su proyecto de vida, como discípulos misioneros”, (#302).

Precisamente para Mons. Juan Rodríguez Orengo, vicario pastoral y párroco de la Parroquia Cristo Rey en La Rambla en Ponce, cabe recordar que la familia es uno de los grandes tesoros de nuestra sociedad puertorriqueña.

“La familia es la escuela de comunión y la fuente de valores humanos cristianos. Hoy día, cuando ambos papás deben trabajar, mientras los abuelos cuiden a sus nietos tenemos una gran probabilidad de que estos estén bien atendidos y sobre todo formados en la fe”, expresó.

Según Monseñor suelen ser los abuelos, a quienes los niños llaman “papá” o “mamá”, los que les enseñan quién es la Virgen, quién es Jesucristo y las primeras oraciones, como por ejemplo el Ángel de la Guarda, el Padre Nuestro y el Ave María.

Asimismo, en muchos casos son ellos los que los llevan a la Iglesia, a la catequesis, a actividades parroquiales; les enseñan a rezar el rosario y procuran que se les mantenga encaminados en la fe. Bien podría decirse que son los primeros catequistas de sus nietos.

No obstante, para Monseñor, las parroquias deberían ofrecer un nivel de formación para los niños pequeños entre juegos y catequesis elemental con el fin de promover una formación dinámica en los menores hasta pasar a la primera comunión.

De otro lado, el clérigo aclaró que los abuelos en ningún momento sustituyen el rol de los padres en la educación académica, intelectual y religiosa.

“Por el contrario, los nietos son una buena terapia para ellos llegándose a convertir en su motor de ánimo, ya que de lo contrario caerían en una depresión o con enfermedades como el Alzheimer”, señaló.

De igual modo, respecto al rol de los abuelos, el Vicario de Pastoral añadió que estos se vuelven como la niñera de los pequeños. Además de educarlos en la fe, los llevan y recogen al colegio, les preparan la comida e incluso estudian con ellos. Por tal motivo, el abuelo se vuelve una figura fundamental en el hogar.

Además, a través de su experiencia de vida, el abuelo no solo inspira confianza a los nietos, sino que a veces sirve de intermediario en las situaciones familiares posibilitando muchas veces una mayor integración.

“En ocasiones, a través de los nietos los abuelos se enteran de problemas en la familia, como lo son por ejemplo: la falta de diálogo, de comprensión, problemas matrimoniales, entre otros e intervienen positivamente con sus hijos en pro de la familia”, sostuvo el párroco.

Por lo tanto, es de reconocer que entre abuelos y nietos suele existir un lazo especial. En efecto, generalmente luego de los padres, estos suelen ser las personas más significativas.

Mediante su ejemplo se convierten en un modelo a seguir y por eso la relación de familiaridad y confianza ha de estrecharse cada vez más. Es así como, de este modo, la presencia del abuelo en la vida de los nietos dejará en ellos un legado para toda su vida.

(Nilmarie Goyco)

 

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Los antibióticos son sustancias que se usan para destruir o disminuir la multiplicación de las bacterias en los seres vivos. Por eso, sirven para el tratamiento de infecciones.

Las enfermedades infecciosas eran la primera causa de muerte en Puerto Rico, antes de los años 50. En esa década comenzó el uso de la penicilina y todo cambió.

Desafortunadamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 50% de los antibióticos se usan innecesariamente. Esto representa un riesgo para la salud de todos porque contribuye al aumento de la resistencia de las bacterias a los antibióticos disponibles en el mercado.

El uso de los antibióticos se debe reservar para pacientes con evidencia de un proceso infeccioso, demostrado por la clínica o laboratorios. Se usan para tratar infecciones que no se curen espontáneamente. Además, se escoge el antibiótico de acuerdo a la susceptibilidad del organismo infeccioso.

La Escuela de Farmacia de Puerto Rico se fundó antes que la Escuela de Medicina. Era más fácil llevar un farmacéutico a cada pueblo que tener un médico en cada municipio. Por eso antes los pacientes iban a la farmacia a recetarse con el farmacéutico. Si bien los farmacéuticos saben muchísimo, (esto lo sé de primera mano, porque mi madre es farmacéutica y mi padre era médico), cuando tenga fiebre, visite su médico.

Por otro lado, es menester cambiar la percepción de que siempre que hay fiebre hay que usar antibióticos. No todos los pacientes con fiebre tienen una infección bacteriana. Creo que eso lo tenemos más claro con el virus que causa el Dengue o la Chikungunya.

Cuando hice el servicio público, se le despachaban al paciente antibióticos por solo cuatro días. Esto me preocupó porque la duración del uso del antibiótico es importante. Acordé con la Farmacéutica Regente que se le diera la oportunidad al paciente de buscar la segunda parte de su receta de antibióticos para completar su tratamiento. Así se beneficiaron los pacientes. La moraleja para los abuelos y padres es que completen los días del medicamento recetado, aunque los síntomas del paciente hayan mejorado.

El abuso de antibióticos puede producir problemas en el paciente. El antibiótico elimina la flora normal del paciente. Además se mueren las bacterias débiles y sobreviven las fuertes o resistentes. Así se genera la resistencia de las bacterias. Esto conduce a una disminución en la efectividad de los tratamientos. Esto a su vez incrementa la mortalidad por enfermedades infecciosas.

Podemos prevenir las resistencias bacterianas. Primero prevengamos infecciones vacunándonos contra enfermedades como la pulmonía. Segundo hagamos un diagnóstico correcto de la infección. Tercero hagamos uso correcto de los antibióticos. Evitemos la transmisión de infecciones y el contagio. Deje el niño en casa cuando esté enfermo. Lávese las manos frecuentemente.

En resumen: no tome antibióticos sin indicación del médico. No pida a su médico o farmacéutico que le recete un antibiótico cuando no esté indicado. Cumpla con las indicaciones y tome el antibiótico, en las dosis, número de veces al día y tiempo indicado.

La Organización Mundial de la Salud nos advierte que: La utilización excesiva de antibióticos puede causar una verdadera epidemia de súper-bacterias en Europa, porque los microorganismos se están volviendo cada vez más resistentes a los fármacos más potentes conocidos. Tú y yo podemos ayudar a evitar que esto ocurra en Puerto Rico. Cuento contigo.

(Dr. Natalio Izquierdo)

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Enrique I. López | Twitter: @Enrique_LopezEV


La Iglesia habita el mundo digital. Monseñor Lucio Ruiz, Jefe de la Oficina de Servicio de Internet del Vaticano conversó con El Visitante de Puerto Rico sobre varios temas, entre ellos: la realidad digital de la Santa Sede, el evangelizador digital y el fenómeno mediático del papa Francisco. Esta entrevista se realizó en exclusiva para El Visitante en la coyuntura del XXIII Encuentro Continental de la Red de Información de la Iglesia en América Latina (RIIAL) en Lima, Perú.

El Visitante: Mons. Lucio, el mundo digital crece y avanza con una rapidez tremenda. La Santa Sede no está al margen de esta realidad. ¿Cuán importante debe ser el rol de los portales católicos para cada católico?

Mons. Lucio: “Creo que el punto más importante que hace como eje de unión en toda la historia de la Iglesia, y por lo tanto de la Santa Sede, es acompañar al hombre, evangelizar al hombre de todas las culturas, de todos los lugares y en todos los tiempos. Por lo tanto, si hoy la cultura se llama cultura digital, la Iglesia tiene que estar en esa cultura, tiene que evangelizar esa cultura, tiene que vivir en esa cultura, tiene que penetrar esa cultura, porque si el hombre está ahí no puede faltar la Iglesia”.

“Entonces, digamos que es como una realidad natural, de que la Iglesia en general, la Santa Sede en particular, tenga, por decirlo de alguna manera, una vida digital porque como decía el papa Benedicto, hay un continente digital, hay una cultura digital, nacidos en esta época digital, si hay toda esta realidad digital la Iglesia no puede no estar presente en este mundo digital”.

EV: La prensa secular en ocasiones ha generado controversias por alguna traducción o ha malinterpretado palabras del papa. La información de los portales de la Santa Sede es información oficial. Por favor, su exhortación a los fieles en Puerto Rico a que accedan a estos portales, a confirmar informaciones y a propagar datos veraces.

ML: “Bueno creo que sí, es absolutamente importante que todo el que quiera conocer, no solo el tema de la fe, sino la verdad de una realidad que vaya a la fuente. Esto es absolutamente esencial. No podemos quedarnos o afirmar a partir de lo que otro publica, o lo que otro dice, o lo que he leído, o lo que me dijeron, o sea las voces de corredor o de pasillo, ‘porque lo leí en el diario’, ‘porque lo dijo tal’ o ‘me lo comentaron’. No, eso no se puede hacer. Lo que trata la Santa Sede justamente es decir exactamente lo que dijo. Anda y verifica qué dijo, cómo lo dijo y cuál es el contexto, porque no es lo mismo una frase en un contexto que en otro contexto, o sea una frase fuera de contexto puede decir exactamente lo contrario a lo que uno dijo”.

EV: ¿Cuáles son las posibilidades y las direcciones en el mundo digital de Ciudad Vaticano?

ML: “Creo que el abanico de posibilidades que brinda la Santa Sede en estos momentos en sus portales es muy grande, son 40 sitios en Internet. Todo lo que termina en ‘.va’ es vaticano. Es lo que hemos tratado de hacer estos últimos cinco años, justamente multiplicar de acuerdo a las distintas realidades de las cuales se va ocupando la Santa Sede. El sitio oficial del Santo Padre es www.vatican.va. Ahí está todo el magisterio, de todos los pontífices: es el sitio del papa, de ahora y de antes y de todos los que vendrán”.

“El sitio de todas las novedades de la Santa Sede es: www.news.va y después tenemos una familia enorme, www.familia.va. Bueno, para la Congregación para la Causa de Santos, para la Congregación para el Clero, para las distintas cosas hay distintos sitios. De manera tal que si buscas algo sobre la catequesis, vas al organismo que compete a la catequesis y ahí encuentras todo lo que sea catequesis y tales enlaces están entrelazados. El portal www.vatican.va hace un poquito de colector para que se navegue en los 40 sitios”.

EV: Monseñor Ruiz, ¿cómo describe el fenómeno mediático del papa Francisco?

ML: “Creo que todos estamos impactados, maravillados, felices, de este fenómeno tan rico como es la presencia del papa Francisco, con sus signos, con su ternura que ha revolucionado digamos la mente y el corazón. Porque él tiene una cantidad de signos y unas palabras que hacen que el mensaje de siempre llegue muy directo al corazón, porque no hay ningún cambio doctrinal por el que uno diga: ‘esto es nuevo’, no es nuevo, sino que lo dice de una manera particular. Pero es el mensaje de Jesús y entonces la particularidad es que lo dice de una manera tan simple, en estas frases cortitas, ideas completas que me hacen decirle: ‘Padre Santo, usted twitea antes que nosotros hagamos el twit’. Porque cuando él va hablando tiene estas frases completas y la gente ya twitea porque él dice una frase tan linda, tan profunda que entra perfecta en el twitter y antes de que hagamos una galería fotográfica oficial la gente ya la hizo con los teléfonos celulares y la circularon por las redes sociales, porque tiene estos gestos”.

“Esa caricia, ese beso, ese abrazo, ese gesto que te involucra, que te acoge, que te abraza, te hace sentir una ternura de Dios presente y cercana a tu vida. Y esto ha movido, ha abierto la mente de mucha gente, incluso no creyentes, y también de los sacerdotes. Hay muchísimos sacerdotes que nos hemos sentido tocados para renovar nuestro sacerdocio, para abrir, para tener olor a oveja”.

EV: ¿Hacia dónde se mueve la informática en el Vaticano? ¿Cuáles son esos proyectos futuros que están planeando en el presente?

ML: “Creo que el pensamiento para proyectar o para ver los futuros siempre tienen que seguir los procesos culturales. Entonces la cultura hoy está toda móvil, el usuario está acostumbrado a vivir con la información consigo, en su teléfono, tableta o lo que sea y quiere la información en ese momento. Quiere que ese dispositivo tenga lo que él está acostumbrado a ver, el mapa para ir a tal lugar, para consultar si el restaurante está abierto o si necesita comprar algo o consulta los precios en internet antes de ir a comprarlo, para ir seguro. Y eso ocurre de la misma manera en la fe, quiere irse a rezar y agarra el teléfono para tener la oración que buscaba, la consagración a la Virgen, la palabra del papa o el video”.

EV: Con la llegada de los teléfonos inteligentes y una posibilidad impensable de nuevos dispositivos adaptados al quehacer diario, ¿cuál será su respuesta?

ML: “Tendremos que ajustarnos a los desafíos de la tecnología. Conjuntamente me preguntabas cuál es la perspectiva del futuro, y mi respuesta es seguir este paso. Las personas están acostumbradas a seguir ese paso con una particularidad, no olvidando a los que no tienen toda esa novedad, porque la singularidad de la Iglesia es Evangelización Universal. Nosotros no seguimos solo la corriente de lo nuevo y solo el teléfono móvil; nosotros sabemos que hay gente que tiene conexiones muy pequeñitas o computadoras muy viejitas y esa gente también tiene derecho a acceder al papa como el que tiene el último dispositivo más nuevo, entonces hay que siempre, digamos trabajar con esta visión universal”.

EV: ¿El twitter es el medio social preferido del papa Francisco?

ML: “Yo no diría que es su medio principal. Se usa todo lo que nosotros podemos humanamente gestionar, porque no es que haya un medio privilegiado. La misión universal es también utilizar todo, digamos con el límite humano de lo que podemos gestionar con los equipos de personas que tenemos porque implica muchísimo trabajo, en tantas lenguas. Tener que traducir todo eso en todas las lenguas, tener que colocar las cosas, tener que seguir en un mundo donde hay 24 horas de actividad. Porque no es que tenemos mil personas para cada cosa, por ejemplo en mi oficina yo tengo ocho técnicos para toda la tecnología interna del Vaticano; con ocho personas no es que podéis hacer la vida universal, hay ocho personas que también se encargan del sitio. Jesús también tenía sus límites en cuanto a realidad humana; tenía que dormir, tenía que comer y después predicaba. O sea ir a una realidad que también se gestiona de manera humana”.

EV: Finalmente, un consejo para los evangelizadores que habitan el mundo digital.

ML: “El primer mensaje para los misioneros digitales es lo que nos dice Aparecida, entrar en contacto con Jesús porque la cosa más importante para poder llevarlo es tenerlo; un encuentro profundo con Jesús, enamorarse de la misión porque cuando uno está enamorado se transforma por la persona, por el amor, por la ternura. Y eso nos pone a disposición de ese amor a los otros en los medios que uno conoce, en cualquier lugar, en todo momento. Después, asegurarse de que la información sea verdadera cuando se tiene que trasmitir una verdad. Por lo tanto, es necesario ir a las fuentes para verificar que eso sea lo que dijo el Santo Padre”.

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Con motivo del cuadragésimo aniversario del periódico El Visitante, el pasado viernes, 9 de enero se celebró una misa en Acción de Gracias por la fundación del semanario católico. La misma se llevó a cabo en la Catedral de San Juan y estuvo presidida por Monseñor Roberto O. González Nieves, OFM Arzobispo Metropolitano.

Igualmente, como parte de las actividades programadas para la celebración, se efectuó en el mencionado lugar, la segunda entrega del Premio Cardenal Luis Aponte Martínez. En esta ocasión se reconoció la distinguida labor de 14 personalidades.

Al filo de las 7:00 de la noche, el interior del templo fue el punto de encuentro en el que se reunieron aproximadamente 250 personas, para participar de los actos religiosos y la premiación.

Por otra parte, durante su saludo, el Arzobispo manifestó “la alegría que sentimos los Obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña al darles la bienvenida a la Catedral de San Juan de Puerto Rico para celebrar los 40 años de la fundación del semanario católico El Visitante”.

Además extendió un agradecimiento especial a todos aquellos que de una u otra forma han colaborado y hecho posible la misión del periódico.

La primera lectura estuvo a cargo del Dr. Natalio Izquierdo, mientras la Hna. Cleta Marina López hizo lectura del Salmo.

Durante su homilía, Mons. González resaltó la misión del periódico, reflexionó sobre su labor, extendió una serie de agradecimientos y compartió varias de las proyecciones que tienen los obispos para el futuro del semanario. Además destacó que este aniversario coloca ante nuestros pensamientos 40 años de historia.

“No de una historia terminada, pasada, ni de una historia escrita en su totalidad, porque la historia de El Visitante continúa y continuará, porque es un compromiso y es parte de la misión misma de la Iglesia. Y la misión de la Iglesia no termina, solo se funde en la plenitud del ministerio cuando el Señor así lo disponga”, detalló.

Continuó diciendo que: “Este semanario ha sido un apostolado indispensable, ya que es instrumento de evangelización. Es un medio para promover el apostolado de la Iglesia, para fomentar la unidad, no solo de los fieles católicos sino de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. Es un medio que nos recuerda las raíces cristianas católicas de Puerto Rico que es nuestro mayor patrimonio”.

“Hoy damos gracias a Dios por estos 40 años de informar la verdad con caridad. Sin caridad el evangelio y la verdad pierden luz. Me animo a decir que hemos sido ejemplo de cómo una prensa puede informar sin exacerbar. Sin caer en la tentación del sensacionalismo y de sucumbir a la tentación de promover la cultura de la confrontación de personas o grupos que piensen distinto”, subrayó.

Recordó que durante estos 40 años el semanario también ha testimoniado amor, fidelidad, respeto, lealtad al evangelio de Jesús, a las Sagradas Escrituras, a las enseñanzas de los Papas y al magisterio de los obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña. Razón por la que dio las gracias por 40 años de buena prensa católica puertorriqueña.

Respecto a la conmemoración de las cuatro décadas de El Visitante recalcó que los aniversarios tienen dos vertientes. Primero, el recuerdo y agradecimiento por el pasado y el tiempo vivido, y segundo, el significado para el tiempo futuro.

“Los obispos de Puerto Rico queremos hacer del semanario católico El Visitante un medio de comunicación que ayude a sentirnos más cercanos los unos a los otros, a crear un renovado sentido de unidad de la familia humana. Un medio que nos impulse a la solidaridad -que es un don de Dios- y al compromiso serio para una vida más digna de todos”, admitió.

Por consiguiente, extendió una solicitud de generosidad al pueblo católico con El Visitante. Al tiempo que exhortó a continuar adquiriéndolo, a regalarlo y sobre todo a disfrutarlo. También solicitó a los feligreses a unirse en oración por todos los empleados y colaboradores del periódico, para que sean fieles comunicadores de la Palabra a través de sus escritos.

Para concluir invitó a ser como el Arcángel Gabriel, quien comunicó la gran noticia –del nacimiento de Jesús- con suma alegría y con iluminación divina.

“Comuniquemos con espíritu catequético, pedagógico, a tiempo y destiempo. Les encomiendo a la protección de este Arcángel y a la protección de Nuestra Señora de la Divina Providencia, patrona principal de toda la nación puertorriqueña. Que Ella en su intercesión amorosa logre que El Visitante de Puerto Rico sea aún más un medio de evangelización, santificación y unificación en Jesús. Amén”, puntualizó.

Una vez realizadas las peticiones, la Dra. Lillian Negrón Colón y el joven Giancarlo Montero Robles tuvieron la encomienda de realizar la entrega de las ofrendas.

Posterior a la comunión, se procedió con la ceremonia de entrega del reconocimiento. Con el fin de honrar la memoria del prelado, el director del periódico El Visitante, Enrique I. López López solicitó un fuerte aplauso de parte de los presentes.

De uno en uno, 11 de los 14 galardonados pasaron al frente según se les iba nombrando. Estos recibieron de manos del Arzobispo una placa en madera con la figura tallada al relieve del fenecido Cardenal y una inscripción alusiva a su labor.

Por su parte, el Sr. José Octavio Busto y la Sra. Zoé Tió Vivoni enviaron a un representante para recibir el premio. No obstante, la Sra. Teruca Rullán se excusó de antemano por no poder participar de la actividad.

Al momento de recibir la placa, todos tuvieron la oportunidad de dirigirse a la audiencia. Algunas compartieron anécdotas de sus experiencias con el fenecido Cardenal.

A tono con la ocasión, el Sr. Raúl Carbonell (padre), galardonado en el área de Arte, declamó el poema Aprendí, decidí, de su autoría en memoria del Cardenal, quien fuera íntimo amigo suyo.

Mientras, Zoé Tió Vivoni, reconocida en el área de Filantropía, fue representada por su hija Zoé Marie Ballester quien hizo lectura de un breve mensaje.

En este expresó que para su madre, el premio tiene un incalculable valor sentimental. Pues tuvo el honor de conocer al Cardenal a través de su padre Aurelio Tió, entre quienes floreció una hermosa relación de mutua admiración y respeto que duró toda una vida.

Cabe destacar que los galardonados, fueron reseñados por El Visitante en las entrevistas que se publicaron previas a la actividad, en las que se presentaron sus perfiles.

Posterior a la misa, los presentes disfrutaron de un exquisito coctel.

De otro lado, en un aparte con El Visitante algunos de los homenajeados compartieron su sentir.

Por ejemplo, la Dra. Marisol Vera, reconocida en el área de Ciencia, comentó que ha sido una experiencia preciosa. “Me encanta saber que he sido seleccionada como Señora de la investigación. Para mí eso es un gran honor, pues llevo años promoviendo la investigación a nivel de mi recinto (en Mayagüez) y de Puerto Rico. Realmente ha sido fabuloso”, acotó.

Por su parte, la alegría y falta de palabras era evidente en el rostro de la Hna. Cleta Marina López. La asistencia de un grupo de feligreses de su comunidad en Naranjito reafirmó el sentido de pertenencia de la Hermana a la comunidad que, según describió, “me ha aceptado como hija adoptiva de este pueblo”.

Sin embargo, aunque agradeció a El Visitante por su nominación al premio y subrayó sentirse muy honrada, manifestó que este se convierte en un mayor compromiso con la catequesis y comunidades que acompaña.

“Este premio del Cardenal para mí significa un servicio incondicional con los más pequeños, con los más pobres, con los más necesitados”, sostuvo.

Mientras, el Dr. Natalio Izquierdo, coincidió con la Hermana, pues describió como un gran honor el recibir esta distinción por el nombre que supone la figura del Cardenal, quien, según destacó, fue también un baluarte de la salud en Puerto Rico.

Rememoró que mucha de la política pública se hizo basada en su creencia e impacto a nivel religioso.

Asimismo, reseñó la importancia de dar a conocer sobre el Premio y lo catalogó como un estímulo “para que otros jóvenes quieran obtenerlo en el futuro como una alta distinción dentro de la sociedad puertorriqueña”.

“Los recipientes de estos premios son en realidad modelos para los laicos y jóvenes de las comunidades. Por lo tanto este premio obliga a que sigamos haciendo el llamado de Juan Pablo II de ser laicos, fieles cristianos evangelizadores en el nuevo milenio”, resaltó.

En cuanto a la relación de su padre con el Cardenal, confesó que significa muchísimo para él, ya que ambos fueron grandes amigos y colaboradores. “Para mí ha sido un honor al recibir este premio y recordar ambas figuras cimeras del siglo 20 en Puerto Rico”, concluyó.

(Nilmarie Goyco)

 

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Estamos demasiado acostumbrados a vocabulario incompleto y poco preciso. Así, en ambientes católicos, se oye: “Fulano se casó por lo civil”; “Mengano se casó por la Iglesia”. Y al que está “mal casado” (para el católico) se le exhorta a que arregle sus papeles, a que se case “bien”, “como debe ser”. Creo que hasta esa manera externa de hablar puede ser fuente de un equívoco. Se está clasificando al matrimonio como una ceremonia legal que cumple con estos o aquellos requisitos. La Iglesia se convierte, en este pensamiento, en otro ELA, celoso porque sus leyes se respeten debidamente.

El matrimonio visto así se convierte en una mera ceremonia legal. Cumplo unos requisitos, aunque ni crea en ellos. Como el que jura la ciudadanía americana porque le conviene, sin aceptar la lealtad a ella y levanta la mano en la ceremonia como lo haría para expresar que quiere un limber de coco. En la Iglesia se puede casar hasta un ateo, o un judío, o un budista, si contraen con una parte bautizada católica que tiene obligación y derecho a tal ceremonia. Bien vemos que con esta visión legalista no se apura hasta el fondo lo que significa el sacramento matrimonial.

Hay otros que hablan de que “se casan en la Iglesia San José”. El matrimonio depende de una localización geográfica. Y buscarán esa localización o porque es bonita o porque es la que le imponen. Casarse en la Iglesia es como casarse en el Jardín botánico entre bambúes o a ritmo de plena o cuatro. En el significado hondo de la ceremonia da lo mismo el lugar donde se realiza, porque el lugar no define la ceremonia, sino que la adorna.

Cambiemos esa forma de hablar. Así será, si es que entendemos y queremos que se realice lo que la Iglesia piensa de la ceremonia. Hay que hacerlo para vivir de veras lo que es el sacramento. Por eso propongo otra forma de hablar: “me caso PARA la Iglesia”. Dice más esa expresión y es más acertada. Se recalca con ella que el amor humano que se jura en la ceremonia y que nos constituye en el estado de casados nos CONSAGRA para una tarea que la Iglesia necesita. Eso de casarse “en” la Iglesia menciona solo un lugar geográfico, como si uno se casase en El Morro o en San Sebastián. Y aquello de “por” la Iglesia menciona un mero y triste cumplimiento de unas normas. De ahí resulta ese “cumplimiento” que nos molesta, porque se cumple y al mismo tiempo se miente.

(Padre Jorge Ambert, S.J.)

No. Hablamos de una consagración en que Dios mismo entra para consagrar. En la Iglesia tenemos obispos (pastores que dirigen y gobiernan), tenemos sacerdotes (dispensadores de los sacramentos y animadores de la fe). Tenemos otros múltiples ministerios, en que personas concretas prestan sus habilidades para la obra de extender y arraigar el Reino que Jesús predicó.

 

Necesitamos también en esta Iglesia un carisma especial:

 

- seres que vivan el amor como el motor que da vida y significado a la existencia.

- personas que nos enseñen, con su relación visible, lo que es el amor de Dios para con el mundo;

- primeras células del cuerpo social humano donde se adore a Dios, al mismo tiempo que se forma a la persona como tal, como ser social, y como creyente.

Faltan hogares donde se realice en lo pequeño lo que es la Iglesia como comunidad grande, gente que cree, que adora, que ama, que se compromete por lo bueno. Necesitamos “iglesitas” o “iglesias domésticas”. Y para eso te consagramos a ti creyente (macho y hembra), que sientes el llamamiento humano al compromiso mutuo del amor perpetuo y fecundo.

¿A que suena más maravilloso puesto de esta manera? A que las exigencias de ese amor tienen, entonces, más lógica, entendido a lo profundo, de uno con una para siempre? Es que estamos asumiendo y reflejando el amor de Cristo a este mundo: un amor que es compromiso, sacrificio, siempre “sí”, no centrado en el egoísta “sacarte a ti algo para gozarlo yo”. Y puesto de esta manera resulta que el matrimonio es una misión que la Iglesia necesita que alguien realice para el todo. No es, pues, solamente una necesidad biológica, o una aventura de amor personal al que te decidiste para completar tu ser individual. Es una tarea eclesial: te casas “para la iglesia”.

Te puede parecer que se trata de un simple juego de palabras. En el fondo de esta terminología subyace todo un mundo rico en espiritualidad comunitaria. El nuevo estilo evangélico de la Iglesia, abierta a los problemas del mundo y de los hombres, reclama matrimonios cristianos que encarnen en sus vidas toda la riqueza de este amor compartido. Y celebrando su boda así completen el cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia.

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Catecismo 1224

 

Con el Bautismo del Señor, se puede observar este acontecimiento histórico y divino a la vez que manifiesta la gloria del Padre. El Evangelio de Mateo muestra como Juan el Bautista, hijo de Isabel, la que era estéril, bautizaba en el Río Jordán para el arrepentimiento. Si se recuerda, Juan fue el mismo que anunció la ‘venida’ del Mesías, predicando: “Renuncien a su mal camino, porque el Reino de los Cielos está cerca” (Mt 3,2). Y este hombre de Dios, fue el mismo de quién el profeta Isaías en el Antiguo Testamento decía: “Una voz grita en el desierto: Preparen un camino al Señor, hagan sus senderos rectos” (Isaías 40,3).

Además, Juan el Bautista mencionaba: “Yo los bautizo con agua, y es el camino a la conversión. Pero después de mí viene uno con mucho más poder que yo -yo ni siquiera merezco llevarles las sandalias-, él los bautizará en el Espíritu Santo y fuego”.

En esta Fiesta del Bautismo del Señor, el evangelio de Marcos plasma para la eternidad un suceso que cambiaría la historia de la humanidad y la ‘sumergiría’ en el propósito de la salvación de Dios. La manifestación del Hijo, que se hizo cercano, accesible en solidaridad, con aquellos arrepentidos de sus pecados.

Cabe señalar que Jesús, aunque no tenía necesidad de bautizarse (era el Hijo de Dios), él mismo dijo a Juan que: “Deja que hagamos así por ahora. De este modo, cumpliremos todo como debe hacerse”, todo ante la insistencia de Juan, de que era él quien debía ser bautizado por el Señor.

Por eso, se “abrieron los Cielos” y se vio al “Espíritu de Dios que bajaba como paloma y se posaba sobre Él”. Y fue entonces cuando “se oyó una voz del cielo que decía: <>. Con estas declaraciones divinas se manifestaba en la Tierra que Jesús, como el Hijo del Altísimo, cumpliría con la voluntad del Padre e instruiría con su ejemplo a los discípulos del Señor.

Por eso, como bien menciona el Catecismo 1223, Todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan en Cristo Jesús. Comienza su vida pública después de hacerse bautizar por san Juan el Bautista en el Jordán (cf. Mt 3,13) y, después de su Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19-20; cfMc 16,15-16).

Ahora bien, esta ‘manifestación’ no termina aquí. Cada bautizado también está llamado a cumplir la voluntad del Padre como lo hizo Jesús. Ya que Dios Padre desea manifestar esas mismas palabras en cada uno: ‘Este es mi hijo, mi hija… el amado, la amada… en quien me complazco’.

Cabe destacar, que San Gregorio (Oratio 40,3-4) al hablar del bautismo dijo: «Es el más bello y magnífico de los dones de Dios. [...] lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay. Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque es dado incluso a culpables; bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios».

Es por esto que con este ‘gesto’ o manifestación divina del Bautismo del Señor en el Jordán transciende a una realidad que continúa y seguirá vigente, hasta que Él vuelva, y en especial como ‘preludio de la nueva creación’.

En otras palabras, con el bautismo, con este (CIC 1214), es que profundizando en el verdadero significado de los signos y señales manifestadas en el Bautismo del Señor, es que se podrá comprender mejor la misión de cada uno.

En fin, la importancia que para cada uno debe tener la Solemnidad del Bautismo del Señor, que santificó las aguas del Jordán, como lo hizo el ‘espíritu de Dios’ al principio de la creación (Génesis 1), nos recuerda lo que menciona el Catecismo (1268) que <>. Así que si entiende esta revelación que viene de lo Alto, comprenderá mejor el Bautismo del Emanuel, del Dios con nosotros.

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