Hoy día es sorprendente la habilidad con la que un niño menor de 5 años domina las nuevas tecnologías. No es de extrañarse, ver a un infante de 1 o 2 años manejar, de manera intuitiva, desde un teléfono inteligente hasta una tableta o juego de consola.

Según el Dr. Alberto Ramos, médico de familia, si bien por un lado la tecnología puede ayudar, por el otro puede enajenar a las personas de la realidad.

Indicó que bien utilizada permite desarrollar en los pequeños destrezas visuales o de aprendizaje. Mientras que el uso inadecuado y excesivo “está creando una sociedad sola y como consecuencia gente antisocial”. Razón por la que hizo un llamado a los padres a limitar su uso a una hora o máximo dos, para evitar posteriores complicaciones de salud.

De otra parte, para la Dra. Mayra del C. Rosado, psicóloga, la tecnología utilizada de manera adecuada incrementa el desarrollo de los estímulos sensoriales tales como: visión, audición y toda el área cognoscitiva.

No obstante, señaló que su uso incorrecto provoca que los niños dejen de hacer los ejercicios que necesitan para su desarrollo pleno. A su vez, enfatizó en controlar el horario, ya que influye a largo plazo en el rendimiento académico.

“Un niño que no descansa bien, que tiene agotamiento visual, no va a tener el mismo rendimiento académico que uno que duerma sus ocho horas. Inclusive, por el abuso de estos juegos veremos niños con problemas visuales a corta edad”, comentó.

Recalcó que la interacción con juegos violentos que involucren armas de todo tipo, requiere de la orientación de los padres para hacerles entender a sus hijos la diferencia entre la fantasía y la realidad.

“Estudios indican que exponer a un niño a contenido agresivo, promueve que desarrollen conductas agresivas porque las hacen parte de su vida”, sentenció.

Sin embargo, afirmó que lo importante es hacer un balance entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Por lo que los menores deben incurrir en actividades físicas como caminar o hacer deportes y mantener una nutrición balanceada.

“Se puede hacer un balance en la vida de ese menor. Que conozca la tecnología, sepa valorar su uso y reconocer que bien utilizada es de gran ayuda, pero que todo en exceso trae consecuencias adversas en su desarrollo”, precisó.

Al tiempo, criticó que: “Estos aparatos electrónicos -que son nuestros niñeros del siglo 21-, muchos padres los utilizan para que los niños estén tranquilos y ‘no molesten’”.

Por lo que les exhortó a recordar que como guardianes de sus hijos mantengan una supervisión. “Nosotros no podemos detener el progreso, pero bien utilizado es de gran ayuda. Inclusive, existen programas educativos que ayudan al desarrollo y aprendizaje adecuado de los niños, que se pueden considerar al momento de usar la tecnología”, detalló.

Por último, subrayó la importancia del desarrollo de la espiritualidad en los niños. “No olviden sacar un tiempo para ir a la iglesia, de inculcarles los valores humanos que tan importantes son para una sana convivencia”, puntualizó.

(Nilmarie Goyco)

 

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Con la llegada de los días cuaresmales y la Semana Santa, suele arribar alguno que otro brote viral del espíritu. Al igual que la gripe, se camuflajea con facilidad, utilizando mutaciones constantes. Es difícil descubrirlos y combatirlos adecuadamente. Uno de esos virus espirituales más serios y peligrosos es la del “masoquismo cristiano”.

Aparece disfrazado de ascética sana cuando en realidad nos pone a buscar el sufrimiento y el dolor. La persona que lo padece piensa que a Dios le agrada vernos sufrir en pruebas constantes y sonantes. El combate contra el pecado es su obsesión sin darse cuenta que el único gozo cristiano es Jesús.

Se recibe el fuete y el azote con gusto disimulado hundiendo la personalidad cristiana en una bobera pasiva que no atrae a nadie. Aquel que lo padece sólo se busca a sí mismo en una autoestima bajo mínimos. Hace de la violencia del alma un rezo vacío de amor.

Porque ciertamente nos gusta rezar. Estamos al día en oraciones… pero no hay que olvidar que lo que las hace “cristianas” es que tengan muy dentro a Cristo, no tanto a nosotros mismos.

Buscándonos a nosotros olvidamos la fuerza de Dios… El “yo” se transforma en el único interés y así licúa la Presencia del Único que puede salvarnos: Jesús.

En fin, se obsesiona con la cruz, pero una cruz a su medida, y lo peor, una cruz sin Cristo. No sigue a Cristo, no lo busca, no lo quiere… Al contrario, “sigue, busca y quiere” lo suyo propio.

Su sintomatología invade también el cuerpo físico. De ahí que el rostro, se endurezca. Sus primeros indicios son la cara de “pepino avinagrado” o la “mirada de funeral” como indica nuestro Papa Francisco.

Después se comienza a vivir en la persecución de caer en el pecado y ver pecados en todas partes. Tiene especiales manifestaciones en el coraje familiar y laboral. El ambiente se agria porque, en vez de dulzura, hay hiel de miramientos y murmuraciones.

La sana espiritualidad no se busca a sí misma, ni tampoco glorifica el dolor ni la violencia sin sentido. Lo dice Jesús: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día, y que me siga”. Es decir, Jesús es el centro total y verdadero en el cual gira la buena espiritualidad.

Cada uno lleva su cruz pero siguiendo a Jesús que lleva la suya. Por eso el sufrir es secundario, no es lo importante. Lo principal es Jesucristo, a Él seguimos con nuestras propias cruces, ya sean grandes o pequeñas. De eso se trata “perder la vida por su causa”… sólo por su causa… porque es su amor el que nos salva. Esa es la diferencia: centrarse en Jesucristo, sin la pretensión de llevar otras cruces que no sea la de cada uno.

En ese sentido la espiritualidad ignaciana nos da una gran intuición. Obsesionarse con culpabilidades y regodearse en los pecados es mirar siempre hacia el pasado, hacia atrás. Es la tortícolis espiritual que pasma el alma y anuda nuestra vista para que no vea a Jesús.

La propuesta de San Ignacio de Loyola no es que no nos importen los pecados de la vida pasada. Son importantes y hay que trabajar con ellos, combatirlos con agilidad y precisión. Para él, lo más importante es “tener fijos los ojos en Jesús”, que nos importe cada vez más Él, que sólo Él sea nuestra intención y nuestra meta.

Y eso es una verdadera liberación. No hay ya ni tortícolis, ni cepas virales masoquistas, no hay autocastigos, ni autobombardeos, porque sólo brilla Jesús, Señor Nuestro.

 

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El amanecer de una revolución evangélica. Verdadera reforma de la Iglesia y desafíos para el futuro del pontificado.


Han pasado sólo dos años, pero han sido de tal intensidad que el camino del pontificado del Papa Francisco parece ya bien trazado. No faltarán, sin embargo, muchas otras sorpresas del Espíritu, esas sorpresas que el Papa acoge y discierne en sus largos tiempos de oración y de las cuales se hace portador para el bien de la Iglesia y de su servicio a los hombres. Creo que nos encontramos frente al alba de una revolución evangélica, y esta afirmación no tiene nada de retórica. Ya Benedicto XVI nos recordaba que el cristianismo es “la mutación más radical en la historia”. Tras el agotamiento y fracaso histórico de la tradición revolucionaria sin Dios, contra Dios, sólo la Iglesia podía retomar con credibilidad el lenguaje de la revolución. El Papa Francisco nos llama a ser testigos y protagonistas de la “fuerza revolucionaria del amor y de la verdad”, de la “revolución de la ternura y de la compasión”, de la “revolución de la gracia”, sin duda la más revolucionaria porque cambia radicalmente, ontológicamente, la persona e inyecta sin cesar dosis de amor y verdad, de solidaridad y fraternidad en la vida de los pueblos. ¿Qué mensaje es más revolucionario que el sermón de la montaña, el discurso de las bienaventuranzas, que derriba todas las jerarquías e idolatrías mundanas? Es “la fuerza irrefrenable” de la Resurrección, afirma el papa Francisco en la “Evangelii Gaudium” (n. 276). Él nos guía hacia el centro del Evangelio, rezado y meditado, proclamado, comentado y compartido, como lo hace en sus homilías de cada día que nos sorprenden, sacuden y alimentan en nuestra vida cotidiana.

Desde el inicio de su pontificado, el papa Francisco ha puesto en juego todos los medios de que dispone ─oración, palabras, gestos, acciones y decisiones─ para llegar al corazón de las personas que tiene delante. Estos medios conducen siempre a invitar “a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (E.G. n. 3). Por eso el papa Francisco nunca se cansa de repetir las palabras de Benedicto XVI que llevan al núcleo del Evangelio: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (E.G.n. 7). Él quiere sacudir nuestro conformismo mundano para llamarnos siempre de nuevo a la conversión: sentir como Cristo, pensar como Cristo, vivir como Cristo. Quien no capta esta centralidad en el pontificado Francisco termina desorientado o reducido a hacer juicios que pueden ser importantes pero siguen siendo secundarios.

Qué sorpresa del Espíritu pasar en tan poco tiempo de ese clima de asedio que sufría la Iglesia como una especie de melancólica declinación a la explosión de alegría y esperanza que suscita por doquier el pontificado de Francisco, venido de lejos, portador de los sufrimientos y de las esperanzas de los pueblos latinoamericanos –donde vive casi el 50 por ciento de los católicos de todo el mundo- y de la experiencia de madurez de la Iglesia en esas tierras que se expresa en Aparecida. Esa atracción no es ni mucho menos el resultado del carisma mediático de Francisco; hay algo mucho más profundo que él hace emerger de las necesidades y anhelos de las personas. Se derrumban muros de prejuicios y resistencias, se plantean preguntas y expectativas incluso en los que pensaban haber cerrado sus cuentas con la fe y con la Iglesia; para muchos es la hora del despertar de una fe adormecida, para otros es un nuevo florecimiento, para todos el renacer del “orgullo” por la dignidad y la belleza de confesarse cristianos.

La libertad, la fuerza y la determinación del papa Francisco están basadas, por una parte, en la conciencia serena y alegre de dejarse conducir por el Espíritu de Dios y, por otra, en el afecto que le expresa el pueblo de Dios, inspirado por su instinto evangélico, por el “sensus fidei”, pero que le manifiestan también, más allá de las fronteras eclesiásticas, todos los pueblos de la tierra y que lo ha convertido en sólo dos años en líder mundial en el dramático escenario que se está viviendo.

La gente que desde el comienzo del pontificado llena la plaza de San Pedro ─como nunca hemos visto─ y las impresionantes muchedumbres que lo acogen y acompañan en sus viajes apostólicos nos ayudan a relativizar una mirada limitada y estrecha, a menudo reducida a los “palazzi romani”, a las vicisitudes de la burocracia o a los comentarios auto-referenciales de los “intelectuales”. El real, el verdadero “católico medio” ─título con el cual se ha presentado Messori en un reciente y polémico artículo de prensa─ se encuentra en todos los que siguen y quieren al Papa, atraídos por su testimonio y por el mensaje que comunica: un Evangelio con pocas glosas pero radical, en un intercambio profundo de humanidad. ¡Qué lejos están estos “católicos medios”, sorprendidos, agradecidos y felices por el acontecimiento que les llega al corazón, de poner su ego como medida y criterio de la realidad!

Es posible comprender algunas honestas perplejidades y desconciertos de quienes se sienten impactados por la nueva modalidad de ejercicio del papado y por su peculiar forma de conducción y comunicación. El mismo Papa aprecia y agradece las críticas ponderadas, incluso sobre su forma de actuar. Pero sería muy difícil explicar bien a los millones de personas que acompañaron al Papa en Copacabana, en Corea, en Sri Lanka y Filipinas, en las parroquias de Roma y en las visitas pastorales en Italia, las resistencias viscerales, muchas veces la envidia y el orgullo, e incluso el rechazo sistemático y lleno de prejuicios que se observa en algunas reacciones, por cierto muy minoritarias, dentro de la misma Iglesia. Cuánta razón tenía Benedicto XVI, en estos tiempos de persecución masiva, brutal y sangrienta de los cristianos en Medio Oriente, en Nigeria y en muchas partes del mundo, cuando subrayaba que el peor enemigo para la Iglesia es el mal que la amenaza desde su interior. En este sentido, asombra la semejanza de los que se oponen abiertamente al papa Francisco con aquellos fariseos, saduceos y doctores de la ley que seguían a Jesús con ánimo malicioso, siempre prontos para ponerlo a la prueba, tendiéndole trampas, escandalizados por sus encuentros con prostitutas y pecadores, siempre malinterpretándole, siempre en guardia para captar alguna mínima desviación de la Ley y poder juzgarlo y condenarlo.

Paradójicamente los que se encierran en su crítica, los reaccionarios, concuerdan y se alimentan con la imagen distorsionada que pretenden difundir ciertos ambientes eclesiásticos y mediáticos de progresismo “liberal”. Los une la figura falseada de un Papa que quiere cambiar las enseñanzas doctrinales y morales de la Iglesia, que se contrapone a sus predecesores en la sede de Pedro y está como separada de la realidad viva de la Iglesia. Reaccionarios y progresistas citan solo algunas cosas de los discursos pontificios y censuran todo lo que no concuerda con su interpretación ideológica, con sus propios intereses, con sus esquemas mentales y espirituales. Prefieren decir poco o nada cuando el Papa se refiere a una “economía que mata”, señala la mundanidad como pecado grave de los cristianos, cuando habla de las “insidias del demonio” en acomodarse a lo “moderno”, cuando denuncia el neo-malthusianismo de los nuevos “Herodes”, cuando se refiere al “colonialismo ideológico” contra la familia, cuando denuncia la “teoría del gender”. Mejor callar para quedarse con su propia interpretación.

No hay que subestimar la perplejidad y el desconcierto que provocan y difunden los que siembran confusión y división. En algunas ocasiones la espontaneidad y expresividad en las palabras del Papa pueden también jugar malas pasadas, manipuladas por la prensa que las maneja a su modo. Tal vez la Providencia de Dios permite que a las persecuciones “externas” se sumen algunas “internas”, para moderar cualquier tentación de “triunfalismo” y recordar que la Cruz es siempre una muestra de auténtica experiencia cristiana y de ministerio al servicio de Dios y del pueblo. En todo caso, el papa Francisco mira siempre más allá de los corrillos y pujas eclesiásticas, a veces nos “pega” fuerte pero siempre nos abraza, sin miedo a nuestras fragilidades e infidelidades, sin miedo al camino de la libertad, tal como hace el padre con el hijo pródigo.

Sin duda la reforma de la Iglesia in capitis e in membris, para ser cada vez más fiel a su Señor y a la misión que le ha sido confiada, que es obra del Espíritu Santo, no puede depender solo de un hombre que esté al mando. Reforma in capitis implica y requiere conversión pastoral, que es “conversión del papado”, ya en acto, pero también de los Pastores, es decir de los Obispos, de sus colaboradores y de todos los operadores pastorales. Las palabras del papa Francisco con respecto a los obispos y a los sacerdotes son muy claras. Cada Pastor está llamado a una profunda revisión de su vida. Tampoco hay verdadera reforma sin una re-consagración que sacuda la vida de las comunidades de religiosos y religiosas para que su camino de santidad y su misión se muestren fascinante y atractiva. No hay verdadera reforma si no es por medio de una multiforme riqueza carismática y educativa que ayude a dar un salto de calidad en la fe y la piedad de los pueblos. No hay verdadera reforma si no es en una Iglesia en salida, hacia todas las periferias, cercana a la gente, llena de misericordia, de ternura y de solidaridad. No hay verdadera reforma si los pobres, que están en el centro del Evangelio, no están también en el corazón de la Iglesia. No hay verdadera reforma si el Evangelio no desencadena nuevos y fuertes movimientos de dignidad, de justicia y de paz en la vida de las naciones y en la comunidad internacional. No hay verdadera reforma si ésta no se inicia y se alimenta de rodillas, rezando. Sólo así el Espíritu Santo irá sedimentando, consolidando e irradiando por todas partes las energías cristianas que el papa Francisco está ayudando a reflorecer. Creo que estos son los mayores desafíos que el pontificado tiene por delante.

 

Guzmán M. Carriquiry Lecour,

Secretario encargado de la Vice-Presidencia

de la Pontificia Comisión para América Latina

 

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El próximo domingo 8 de febrero, se efectuará el evento de promoción vocacional Festival del Amor, actividad que reúne a diferentes congregaciones religiosas con el propósito de entrar en contacto con los jóvenes y hacerles cercana la Iglesia. Esto sucederá en el convento de la Hermanas Dominicas de Fátima ubicado en la Hacienda Santa Rita, Carretera 116, en Guánica.

Este año la efeméride, que se inserta de forma especial en el Año de la Vida Consagrada convocado por el Papa Francisco, cumple su vigésima octava edición y tiene como lema Despertar al mundo con amor. Como es tradicional el evento contará con la participación de grupos de animación musical, diversos kioscos de comida, un Paseo Vocacional, así como con la celebración Eucarística.

Por lo anterior, y ante la importancia de tal acontecimiento, El Visitante conversó con la Hermana Alejandra Matilde Mendoza OP, Promotora Vocacional General y coordinadora de la Pastoral Universitaria de la Universidad Central de Bayamón. Acerca del Festival, señaló: “En el mismo nos proponemos dar a conocer los estilos de vida consagrada, las diversas comunidades y sus carismas, queremos de esta forma acercarnos a los jóvenes”.

Para Sor Alejandra, el servicio que ofrecen los promotores vocacionales se fundamenta en hacerles próxima a los fieles esa experiencia de Dios, que emana de la propia vida. “En ese sentido, el testimonio, la alegría de esta vida, se manifiesta de forma natural, y por eso la cercanía con el pueblo”, explicó.

Acerca de las nuevas vocaciones expresó que se siente esperanzada, “porque el Señor, en su continua generosidad, nos sigue enviando vocaciones”. Con respecto al perfil que debe tener esa persona llamada a la vida religiosa, reflexionó: “En ese joven dispuesto tiene que haber una apertura que le permita asumir esa voluntad con alegría. No de otra forma se puede lanzar a este camino en el que hay incluso barreras que trascender; un camino en el que se aprende todos los días. Se trata de un modo de vida que implica amar y dejarse amar”.

La Hermana Alejandra, que desde muy joven sirvió a la Pastoral Juvenil de la parroquia Nuestra Señora del Rosario en Vega Baja, manifestó que despertar el interés de los más jóvenes por la vocación religiosa no es tan solo tarea de sacerdotes y monjas. “La familia y los laicos en general tienen una tarea muy importante; son ellos quienes acompañan a la juventud en sus hogares y en las escuelas, en sus momentos cotidianos. Los laicos pueden comunicar lo que han visto en nosotros porque hay chicos y chicas que no han conocido a una persona consagrada”, puntualizó.

A la pregunta de cómo ella sintió el llamado a la vida religiosa, recordó: “Aunque siempre estuve activa en la Iglesia, como miembro de equipos pastorales, me quise dar la oportunidad porque ese trabajo religioso social, esa visita casa por casa, caminando entre el pueblo, me sedujo. La cercanía y sencillez de las hermanas dominicas, con ese hablar y testimoniar el amor de Dios, alimentó esa vocecita interna que me decía que ese era mi llamado; esa vocecita que nunca se apagó”.

Actualmente Sor Alejandra, quien pide de manera frecuente la intercesión de la Madre Dominga (fundadora de las Hermanas Dominicas de Fátima en proceso de beatificación), experimenta el último año antes de tomar los votos perpetuos. Sobre lo anterior, indicó: “En este momento particular pido apertura del Espíritu para que me ayude en mi proceso de formación. También acudo al salmo 120 que trata sobre el auxilio continuo que ofrece el Señor; una verdad manifiesta que nos hace libres”.

En la última parte de la entrevista la Hermana Alejandra Matilde aprovechó para dirigirse a los lectores jóvenes de El Visitante que tienen interés en conocer la vida religiosa. “Los insto a todos y todas a que se acerquen a esta aventura deliciosa y maravillosa, que se den la oportunidad de conocer una congregación religiosa. Lo importante es que cada uno pueda detenerse un momento y preguntarse: ¿para qué fui hecho?, ¿para qué fui creado? Es de esa manera que podemos escuchar la llamada que Dios nos hace continuamente”, concluyó.

Sin duda que para quienes sientan en su corazón que Dios les llama a despertar el mundo con amor, participar del 28vo Festival del Amor es una buena manera de comenzar.

 

Algunas Pastorales Vocacionales en Puerto Rico

 

*Pastoral Vocacional Dominica en Puerto Rico

787-484-3741; Fray Néstor Rojas: 787-618-7729

*Pastoral Vocacional Capuchino en Puerto Rico

787-724-1133 / 787-765-8247; Fray Germán: 787-201-0323

*Promoción Vocacional Monjas Carmelitas

Hermana Melissa: 787-238-7337

*Promoción Vocacional Hermanas Dominicas

de Fátima Hermana Alejandra: 787-614-6870; de Amytiville Hermana Lissie: 787-392-6678

de la presentación Hermana Martha: 787-340-0578

*Promoción Vocacional Misioneros del Espíritu Santo

Padre Jonás: 787-404-5602

*Promoción Vocacional Redentorista

787-864-4100 / 787-447-1530

*Promoción Vocacional Paulina

Hermana Simona: 787-525-1803

*Pastoral Vocacional de Frailes Menores

Fray Jit Manuel Castillo: 787-795-3141

*Promoción Vocacional Pasionistas

Hermana Rafaela: 939-244-5652

 

 

 

(Carlos Cana)

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Ahora puede descargar el libro "Custodia el Corazón" del Papa Francisco para este tiempo de Cuaresma. El mismo fue traducido  al español por ACI Prensa. Este material de reflexión, que incluye algunas enseñanzas de Jesús como Las Bienaventuranzas y otros textos importantes para la fe cristiana, le ayudarán en su peregrinación de  vida y crecimiento espiritual.

Descargar aquí: Custodia el Corazón

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El tiempo actual es la era digital. La Iglesia habita este nuevo mundo. Uno de las figuras religiosas más destacadas a nivel mundial en la red social Twitter es la Hermana Xiskya Valladares, Religiosa de la Pureza de María (RP). Por sus más de 24 mil seguidores y más de 52 mil “tweets” en twitter: @xiskya, se le conoce a nivel internacional como la Monja Twitera.

El Visitante: Millones se encuentran en las redes sociales, especialmente los jóvenes. ¿Qué debe caracterizar a un evangelizador que habita en la red?

Hermana Xiskya: “Creo que un misionero digital o un misionero, debería de ser una persona orante. El que no ora no está enamorado de Jesucristo y si no estás enamorado de Jesucristo no puedes transmitirlo, contagiarlo. La alegría no surge de afuera, surge de adentro, de ese contacto, de esa experiencia de que alguien te ha llenado la vida, te la ha colmado y dejado satisfecha. Eso es una experiencia de Dios”.

“La experiencia de Dios solamente se consigue a través de la oración. Después de eso, sí que ya podemos hablar del testimonio. Un misionero tiene que ser también un testigo de la alegría, un testigo de la buena noticia, un testigo de la misericordia, un testigo de lo que ha recibido en esa experiencia que quiere contagiar al mundo, porque ha sido tan buena y tan grande que no le queda más remedio que transmitirla y contagiarla. Entonces yo resumiría, para decírtelo en cinco palabras, que las características de un misionero digital tendrían que ser: Orante, testigo, alguien que escucha, alguien compasivo que acoge y luego que sabe dialogar”.

EV: Entre algunos católicos pudiera persistir el miedo de que los señalen o acusen de ser religiosos o fanáticos. ¿Qué piensa de esta actitud?

HX: “Creo que hay que perder el miedo, si cuando tú estás enamorado se nota hasta por los poros y no te da miedo decirlo, no te da miedo hacerlo público; al contrario, te enorgullece. Cuando te sientes orgulloso de pertenecer a una familia, dices tu apellido. Bueno, creo que el joven católico tiene que sentirse orgulloso de ser Iglesia y tiene que estar enamorado de Jesucristo. ¿Miedo al qué dirán? ¿Miedo a que te rechacen? A lo mejor algunos amigos se pierden, pero hay que ser un poco más inteligente que las tinieblas. En ese sentido nos damos cuenta por experiencia que cuando somos nosotros mismos, cuando somos auténticos y somos coherentes, en realidad ganamos más liderazgo, más amigos y no perdemos tanto. A lo mejor el que se te va, el amigo que pierdes, o el que te critica, no merecía la pena que estuviera a tu lado”.

“No se trata de hacer llegar a los demás abundancia de mensajes religiosos, eso es hacer proselitismo. Lo que realmente nos puede ayudar es ser instrumentos de evangelización ya que como somos testigos de Jesús, tu vida convence porque te ven feliz. La vida se contagia sin que lo queramos; simplemente con vivir, y eso la gente lo percibe. Es muy importante la autenticidad, ser muy auténticos, ser muy coherentes y ser muy conscientes de no perder nuestra propia identidad”.

EV: Salir al encuentro y la ternura son elementos que ha mencionado el Papa Francisco como indispensables para el mundo digital. ¿Qué puede afirmar sobre esto en contraste con los que piensan diferente y los que atacan enérgicamente la fe?

HX: “Sabes que en las redes sociales existe mucho los ‘trolls’. Son esas personas que se dedican a intentar fastidiar, a intentar molestar, a meter el dedo en la llaga, a hacernos quedar en ridículo y mal. Hay unos grados de ‘troll’, hasta que empieza el insulto y la amenaza. Yo creo en responder con amor al mal y en acoger con ternura al que está herido, porque esa persona está herida. Quien ha tenido una mala experiencia dentro de la Iglesia, queda herido. El saber perdonar, el saber acoger, el saber mirarle con misericordia y orar por él, es fundamental en las redes sociales, porque las redes sociales son como poner una lupa de aumento muy grande a la realidad”.

“En Twitter tenemos un lenguaje no verbal, que es el 80% de nuestro lenguaje cuando hablamos presencialmente. Tenemos que sustituirlo y suplirlo a veces con emoticonos, a veces aumentando la intensidad de las palabras y pensando sobre todo en que un twitter se forma con solamente 140 caracteres. Hay que pensar mucho lo que se va a decir, no podemos dejarnos llevar por el enfado de un momento. No podemos dejarnos llevar por la antipatía que podamos sentir hacia una persona que piensa distinto a nosotros. No podemos dejar pasar la oportunidad de entrar en dialogo con personas que opinan distinto, porque a lo mejor esa es la única vez que van a tener contacto con alguien de la Iglesia”.

EV: Unas palabras a los jóvenes puertorriqueños en pastorales juveniles o en las parroquias para que habiten el mundo digital con fe, ánimo y sus experiencias.

HX: “Pues que no pierdan el tiempo. No pierdan el tiempo porque la vida es corta, aunque ahora sean jóvenes. Y cuando es corta hay que vivirla con intensidad porque hay mucho consumismo, hay mucho materialismo, mucho hedonismo, mucha publicidad que nos está comiendo la cabeza. Si no filtramos, eso nos hace usar las redes sociales de una forma que perdemos el tiempo. ¡No vamos a leer la historia, vamos a crear historia! ¡Y los jóvenes pueden, está en sus manos, son el futuro!”.

Esta entrevista se realizó en exclusiva para El Visitante en la coyuntura del XXIII Encuentro Continental de la Red de Información de la Iglesia en América Latina (RIIAL) en Lima, Perú.


Para conocer más de la hermana Xiskya, puede visitar: www.xiskya.com

(Enrique I. López)

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El pasado domingo, 25 de enero, poco más de mil niños, adultos y religiosos de las seis diócesis llegaron hasta Aibonito para celebrar la novena Jornada Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera con el lema: Que no se apague tu corazoncito misionero.

En esta ocasión el evento, que inició alrededor de las 9:00 de la mañana, contó con un variado programa de actividades que incluyó la participación artística de los niños de la catequesis de Aibonito y artistas invitados. Además de juegos, dinámicas, kioscos de comida, venta de libros, entre otros.

De otro lado, al filo de las 10:30 de la mañana inició una primera procesión con la presentación de las parroquias y los colegios presentes. Posteriormente, niños y adolescentes desfilaron con diferentes banderas en representación de cada país misionero.

El Padre Obispo Rubén González Medina, obispo de la Diócesis de Caguas presidió la eucaristía junto a otros presbíteros. Mientras que la musicalización estuvo a cargo del coro de niños Regalo de Dios de la catequesis.

En su saludo, subrayó que esta es una obra de toda la Iglesia. “Obras Pontificias Misioneras, depende directamente de ese deseo del papa Francisco de ser una Iglesia evangelizadora. De una Iglesia que se lanza a las calles a anunciar con audacia y alegría el Evangelio”, expresó.

Animó a los presentes a saludar a la persona de al lado diciéndole: “Ánimo, sé buen misionero”.

Igualmente reconoció que: “Todos y todas somos misioneros y misioneras desde el día de nuestro bautismo en el que recibimos esa consigna del Señor. Vamos pues a dar gracias a Dios por esta vocación tan especial de la Iglesia que abre su corazón al mundo entero”, manifestó.

Durante su homilía, en la que se valió de dinámicas y canciones, el obispo enfatizó que el misionero, el profeta, es aquel que sabe que Dios tiene un proyecto, y es el amor.

“El Señor quiere que descubramos hoy algo bien importante y es que su amor es para todos. Un misionero necesita cuatro cosas: cabeza, pies, manos, y un corazón para amar. […] Por eso Jesús tiró las redes y eligió pescadores y los convirtió en Apóstoles.”, dijo.

Agregó que: “Desde una palabra retante como puede ser la del profeta Jonás, en la que vemos a una persona que no quiere pero al final acepta la misión, […] ponemos nuestra cabeza, ponemos nuestras piernas, ponemos nuestras manos, pero sobre todo nuestro corazón en las manos del Señor para que nos ayude a evangelizar, y recuerden que evangelizar es anunciar a la gente el amor de Dios”.

En un diálogo con el público cuestionó:

-“¿Qué le pide el Espíritu Santo a la Iglesia? ¡Calle, calle y calle! ¿Qué le pide?”.

-‘¡Calle, calle y calle!’, respondió el público.

-“No que se calle. Que se vaya…”.

-‘¡A la calle!’, dijo la gente.

-“¿A qué?”.

-‘¡A evangelizar!’, replicaron.

-“‘A callejear’, dice el Papa y callejear quiere decir evangelizar”.

 

Por su parte, el diácono Humberto Martínez manifestó que el propósito de esta jornada es que los niños creen conciencia en ayudar a otros niños, pues la misión no es solamente salir.

(Nilmarie Goyco)

“A través de la catequesis y de lo que es Infancia misionera se crea conciencia en el niño de que puede aportar. De esta forma el niño va creando ese espíritu misionero de que es mejor compartir, que estar pidiendo constantemente”, acotó.

 

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