Las declaraciones que hizo el aspirante a la presidencia del Partido Republicano en los Estados Unidos, Donald Trump sobre los inmigrantes mejicanos sacaron nuevamente a la luz pública el tema de la xenofobia.

Según el Profesor Félix Ramos, director del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, la definición de este término es el discrimen contra ciudadanos extranjeros.

Explicó que esto dependerá de la concentración de inmigrantes que haya en un país. Dijo que en Estados Unidos el mayor grupo de extranjeros son de origen mejicano y en Puerto Rico son los dominicanos, en España los japoneses y así en otras partes del mundo.

“No creo que exista un país donde no haya personas extranjeras. Tal vez en estos momentos no mucha gente quiera ir a Grecia, por el problema económico que tienen. Tampoco considero que opten por vivir en Haití. No obstante, señaló que eso no significa que no haya extranjeros porque hay personas que residen allí por motivos de trabajo”, mencionó.

Igualmente, el profesor Ramos precisó que la xenofobia puede variar dependiendo del tiempo. “En Puerto Rico ahora se discrimina contra los dominicanos, pero en el pasado fue contra los cubanos. En otro tiempo cuando los puertorriqueños se fueron en masa hacia los Estados Unidos fueron rechazados por los americanos. Incluso había negocios con cartelones que prohibían su entrada”, señaló.

De otro lado, informó que muchas veces se ha dicho que no se sabe qué sería de Estados Unidos si los mejicanos no estuvieran a cargo de la mano de obra en la agricultura. “Aquí pasa lo mismo con los dominicanos que hacen el trabajo que los de aquí no quieren hacer”, reveló.

Entonces, el profesor cuestionó: “¿Cómo es que son buenos para unas cosas y para otras no?”. Sobre la razón de por qué ocurre esto indicó que se debe al choque cultural. En Estados Unidos es común ver a una persona que habla otro idioma que no es inglés y que trata de atemperarse a una cultura que no es la suya.

“Se da un culturalismo y al final no se integra a la cultura americana sino que adquieren costumbres americanas y mejicanas y se forma un multiculturalismo”, detalló.

Por otra parte, el director del Departamento de Ciencias Sociales reiteró que el único método para erradicar la xenofobia es a través de la educación. “Al Gobierno que es el encargado de establecer la política pública del país le corresponde educar. Lamentablemente, los medios noticiosos influyen positiva y negativamente sobre este tema”, afirmó.

Haitianos de regreso a su país

Tras el fin del plazo a mediados de junio de este año, para acogerse al Plan de Regularización de Extranjeros de República Dominicana, cientos de haitianos indocumentados regresaron de manera voluntaria a su país para no correr el riesgo de ser deportados y perder lo poco que han conseguido.

Medios noticiosos dominicanos reseñaron el éxodo de haitianos cargados de enseres y otros artículos que adquirieron con esfuerzo y que perderían si son deportados. Por eso optaron por regresar. En ese grupo se destacó un matrimonio que llevaba dos décadas residiendo de forma ilegal en República Dominicana y que no pudo llegar a tiempo para radicar los documentos para unirse al Plan. Los entrevistados expresaron que harán todo lo posible por conseguir sus documentos y regresar al hermano país de forma legal y así continuar labrando su futuro.

Discrimen contra negros en Estados Unidos

Durante años los negros americanos han sido objeto de discriminación por el color de su piel. Los periódicos publicaron primeras planas cuando los policías arrestaron a una adolescente de la raza negra que participaba de una fiesta. Asimismo, oficiales del orden público han sido acusados por maltratar y algunos hasta por matar a personas afroamericanas al momento de su arresto.

Más reciente se reportó el caso de Charlestone, Carolina del Sur donde un joven irrumpió en una iglesia que era de una comunidad de negros y abrió fuego contra los presentes ocasionando la muerte de varios y otros resultaron heridos.

(Camille Rodríguez)

 

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Luego de un positivo en la prueba de embarazo, una larga espera de 9 meses y varias horas más antes de ver al bebé en el nursery, es cuando para muchos varones, la aventura de ser papá apenas comienza.

Si bien en un pasado, el cuidado de los hijos era un tema exclusivo de las mujeres, en la actualidad, muchos padres se han incorporado cada vez más a la interacción y tareas propias de la crianza de sus hijos.

Así lo valida Omar J. Mercado de 28 años, quien hace 11 meses se estrenó como papá ante la llegada de su pequeño Leonel Augusto.

“Me involucro mucho con mi hijo desde el día que nació. Lo baño, preparo su leche, me levanto a atenderlo, no importa la hora”, afirmó.

Aunque para Mercado, la experiencia ha sido única a pesar de la responsabilidad que conlleva, su vida ha cambiado “a una con más propósito y más divertida, a pesar de lo sacrificado que es la tarea de ser papá”. Motivo por la que no cambiaría nada de ella.

Por su parte, Rubén Carrero de 29 años de edad, padre de Sophia de 5 años y Amanda de 10 meses, expresó que la paternidad le ha dado un giro de 180 grados a la visión que tenía sobre la vida y la forma de vivir.

Por ejemplo, darles su primer baño, cambiar pañales, poner pijamas, llevar la mayor a kínder, ser porrista en los field days, jugar a las muñecas, montar rompecabezas y contemplarlas en sus sueños cada noche, son memorias que Carrero jamás olvidará de su rol como papá.

“La experiencia de ser papá es simplemente indescriptible. No hay palabras que puedan expresar el sentimiento que te inunda el alma cuando te enteras que serás padre”, expresó.

Agregó que: “Siempre te dicen que un bebé cambia todo, pero no es hasta que estás ahí que entiendes esas palabras. Nada se compara con la emoción cuando escuchas sus latidos por primera vez en un sonograma y ni hablar cuando al fin nace y lo cargas por primera vez en tus brazos”.

Aseguró que sus necesidades o deseos han pasado a un segundo plano, ya que la felicidad y el bienestar de sus hijas son su prioridad número uno en la vida, por lo que cada sacrificio que hace es por ellas y para ellas.

“Si ellas están bien y felices, entonces yo soy feliz”, dijo mientras recordó el orgullo que lo invade tras cada logro de su primogénita.

“Desde que se sentó solita por primera vez hasta lograr la excelencia académica en su graduación de kínder, es algo de lo que nadie te puede advertir. Te desborda el corazón”, rememoró.

Si hay una meta que Carrero tiene más que clara es lograr que sus niñas estén orgullosas de él toda la vida, objetivo que, según explicó, se lucha día a día y se gana con mucho esfuerzo.

Sobre esta experiencia precisó que agradece a Dios por la bendición de permitirle participar en cada aspecto de la crianza de sus hijas.

“No puedo terminar de agradecer a Dios por darme dos hijas saludables, mis dos razones para celebrar el Día de los Padres y por la bendición de tenerlas a mi lado para guiarlas, educarlas y amarlas siempre”, culminó.

(Nilmarie Goyco)

 

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En este tipo de tema es obligado la cita del Quijote: “Nunca segundas partes fueron buenas”. Principio absoluto del que el mismo Quijote es ya la primera excepción. Lo mismo decimos del segundo matrimonio; tiende uno a pensar que no será bueno, pero en muchísimos casos equivale al verdadero matrimonio que no se pudo lograr la primera vez. Bueno, la consideración es más compleja que eso. Se pueden dar los siguientes casos:

El viudo (a) que resuelve entrar en nuevo matrimonio; el que ya casado (a) vive una relación extramatrimonial y se divorcia al fin para irse con la nueva persona; la persona religiosa que se metió en un matrimonio civil, que humanamente es un desastre, y acaba en divorcio, sintiendo que no solo se libra de un yugo humano, sino que restaura su situación religiosa ante Dios y la Iglesia. Cada una de estas parejas comienza con zapatas distintas a la hora de construir su felicidad conyugal.

He aquí los posibles resultados de estos segundos matrimonios:

1. El que no sirve. Sencillamente porque el problema es la persona misma. Mientras no remedie su forma torcida de pensar del matrimonio, o los defectos de personalidad que imposibilitan su relación con otra persona, seguirá lo mismo. Lo dice el refrán: “la fiebre no está en la sábana”.

2. El que no sirve, porque se mete la persona insensatamente en la nueva relación con el objetivo de salir cuanto antes de la soledad o la indefensión en que se encontró al divorciarse. O con el deseo de olvidar el fracaso anterior. En este caso no se da tiempo para un verdadero noviazgo, para conocer más profundamente al nuevo cónyuge. La idea es llenar el vacío con lo que aparezca, y como todo lo nuevo normalmente aparece maravilloso a primera vista... Son las segundas relaciones en que se entra sin haber superado la pena o los traumas que dejó la relación anterior. Se repite, entonces (con una supuesta madurez por la edad), la situación de los novios que ya a los tres o seis meses de noviazgo están locos por casarse. Y peor, si al poco tiempo de conocerse comienzan a vivir como “marinovios”, con vida sexual o convivencia esporádica, “como si nada”...

3. El que no sirve, porque arrastra la culpabilidad por haber sido el o la causante de la ruptura anterior. O la culpabilidad religiosa de haber entrado a un matrimonio que no se puede bendecir ante los ojos de Dios, con la consecuencia de ser tildada su vida de pecaminosa, con exclusión -por tanto- de los sacramentos de la Iglesia.

Pero, sea cual sea, el estado existencial de esta pareja, hay una situación de la cual no podrán escapar fácilmente (también los que encuentran en la nueva relación la bendición y vida a que tenían derecho y que no consiguieron en totalidad con la primera pareja). Y es el problema de los hijos habidos en los matrimonios anteriores, habiten o no con ellos en el nuevo hogar.

 

Yo lo suelo disparar como axioma: los segundos matrimonios con hijos anteriores van a tener problemas. Me parece que resuenan en el aire las frases destempladas que revelan ese conflicto:

“Yo me casé contigo, no con tus hijos”.

“O soy yo la esposa, o lo es tu hija”.

“Tú no eres mi padre para mandarme...”.

“Tú eres la madre; la responsabilidad te toca a ti”.

“Que su padre sea quien le pague el colegio”.

“Tú no tienes derecho a regañar a mis hijos”.

“Yo no voy a pasarle ese dinero para que ella se lo goce con el otro”.

“Ese hijo no es mío; que lo pague el otro”.

“No puedo abandonar a mi hijo; pasaré con él los fines de semana”.

 

Cuando se trata del varón-padre parece que el problema se acentúa. Y así encuentro que el padre que descuidó a sus hijos cuando vivía con ellos, se convierte en un padrazo cuando ya se declaró el divorcio. Posiblemente sea una forma de redimirse de la culpabilidad del matrimonio roto. El problema es que entonces ni cumplen en totalidad con el primero (se convierten en el padre tongoneado, que lo compra todo), o roban tiempo o esfuerzos al segundo matrimonio.

En el noviazgo de estas parejas sucede como en las otras: nada parece problema; “sé que son sus hijos y los respeto”. O tal vez se imaginan que el hijo de él estará siempre con la madre en otro lado, y a lo más vendrá a visitar a su casa; pero cuando la madre se lo entrega al padre, como una especie de “regalo de bodas” en forma de venganza por sus heridas, entonces la historia es otra.

He aquí algunas sugerencias a tener en cuenta en estos conflictos:

1. Durante el noviazgo concierta acuerdos claros, incluso escritos, de qué te tocará a ti y qué no.

2. Para prever abusos en los bienes se podría pensar en las conocidas ‘capitulaciones matrimoniales’(tan poco aconsejables en situaciones normales), disponiendo la separación de todos los bienes que puedan adquirirse durante el nuevo matrimonio o haciendo constar que los frutos de los bienes privativos, pólizas de seguro, etc. permanecerán tales.

2. Que si los hijos anteriores viven en el nuevo hogar, los acuerdos que afectan a estos hijos se tomen por ambos cónyuges, como un bloque, sin que se quite la autoridad al que no es padre.

3. Que si estos acuerdos no se pueden tomar, el cónyuge no-padre renuncie explícitamente a tomar decisiones sobre el hijo. Es una renuncia por el bien de la paz y, desde luego, sin comprometer ante el hijo el puesto del cónyuge como el hombre o la mujer de la casa. De no poder acordarse esto, la disyuntiva que se le presentará al cónyuge es si se queda con el hijo o con su esposo(a). En un caso así para nosotros la solución es clara: el amor conyugal precede al filial. Ciertamente, los dolores serán inevitables, lo que nos hace pensar si una nueva unión fue solución verdadera y para quién.

(P. Jorge Ambert S.J.)

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En estos días el teléfono celular ha pasado de ser un lujo a una necesidad. Cada vez estos dispositivos electrónicos son más sofisticados y permiten realizar una cantidad de opciones para facilitar algunas tareas cotidianas.

Los celulares cuentan con acceso a Internet lo que permite a los usuarios descargar aplicaciones de juegos, música o películas. Y ¿por qué no utilizarlo para profundizar en la fe, facilitar el estudio del catolicismo o rezar de forma práctica?

A continuación algunas aplicaciones que pueden ayudarle a mantenerse en sintonía con el Padre Dios sin importar si está en la sala de espera de una cita médica, en la fila del banco o esperando su turno en una agencia de gobierno.

iPieta - Esta es una aplicación imprescindible para todos aquellos que quieren acceder a un amplia biblioteca de documentos católicos, Biblia, calendario litúrgico, entre otras cosas. Está disponible en español. (El costo de la misma es de 0.99 centavos).

iBreviary - A través de esta, tendrá acceso al Brevario, Leccionario y Misal completos en siete idiomas, incluyendo el español. Igualmente, contiene las principales oraciones de los católicos y los rituales tanto para los Sacramentos como para las diferentes Celebraciones. A su vez, tiene disponible los textos litúrgicos utilizados en Tierra Santa. Precisamente, el Brevario “Pro Terra Sancta” tiene la intención de contribuir a través de la estrecha colaboración con la Custodia de Tierra Santa para aumentar los lazos de amistad y la oración con todos los cristianos que viven en los Santos Lugares.

Evangelizo - Le permitirá buscar el Evangelio del día con un comentario de alguno de los Santos Padres o doctores de la Iglesia. Incluye las lecturas, el Evangelio y los Santos del día.

Rezando Voy - Esta es una propuesta que invita a la vida interior. A la escucha personal del Evangelio a través de textos y música que animan al oyente a pensar por sí mismos, a preguntarse por Dios y a mirar al mundo con ojos de creyente. Solo 12 minutos al día le permitirán estar en comunicación con Dios. Esta es una excelente opción para los que no cuentan con mucho tiempo ya que como es auditivo, lo puede escuchar de camino al trabajo o en la hora de almuerzo.

Rosario - Hay varias aplicaciones para rezar el rosario, puede escoger la que más se ajuste a sus necesidades.

Cabe mencionar que las últimas cuatro aplicaciones son gratuitas y que todas están disponibles tanto para Android como para iPhone. Haga una búsqueda en su tienda de aplicaciones y se sorprenderá de todo lo que puede encontrar para mantenerse en contacto con Dios a toda hora del día y en cualquier lugar.

 

(Fuente: www.caliscopio.com)

(Camille Rodríguez)

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El tema de la corrupción ha sido consecuente desde tiempos inmemorables. No obstante, conforme han pasado los años han proliferado las querellas y acusaciones contra funcionarios en todos los sectores públicos y privados, por cometer fraudes, sobornos y aceptar regalos a cambio de que una legislación se apruebe o la otorgación de algún contrato para desarrollar un proyecto.

Para el profesor de la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, José Alberto Morales, la corrupción pasó a ser algo común. Por ende es mucho más difícil encontrar gente honesta.

A su vez, dijo que el hecho de que Puerto Rico esté en la lista de los países más corruptos del mundo no significa que este sea un problema de unos pocos, sino uno a nivel mundial.

Ante esto hizo referencia a Emmanuel Mounier, un filósofo cristiano que se escandalizó al ver las películas de Hollywood.

“Mounier dijo que se estaba estimulando el aprecio extremo a las cosas materiales a través de un medio poderoso audio visual y que eso podía colocar en la cultura de los pueblos, el valor al dinero como el valor central de la vida social”, señaló.

Añadió que el filósofo tenía razón porque en el momento que se colocó al dinero como un valor central todo cambió dramáticamente. “El poder del dinero carcome la vida moral de los pueblos y las personas”, expresó.

Morales manifestó que el valor principal de la existencia debería estar enfocado en otras cosas como lo son los vínculos familiares, el amor, el respeto, los hijos y los amigos y no en el dinero.

Sobre si la corrupción es más evidente a causa de los partidos políticos, el otrora ex juez asociado, precisó que este mal se promueve incluso antes de que los partidos políticos lleguen al poder.

“Hoy por hoy las elecciones no se ganan por el plan de gobierno que haya delineado un partido, ni por la calidad de sus candidatos. Se ganan, por las campañas millonarias que pagan los corruptores. A base de eso no se eligen los mejores sino los más fáciles de corromper. Esto está pasando en todos los partidos”, sentenció.

El abogado comentó que con los avances que permite la Internet: “Debería convertirse en delito que todas las cosas que uno hace en economía pública y privada no estén en la Internet para que todo el mundo lo vea. Si esto ocurriera se podría comenzar a resolver el problema de la corrupción porque todos seríamos guardianes”.

Finalmente, reiteró que para minimizar este mal hace falta hacer una revolución del espíritu para que la gente se dé cuenta que el valor central de las cosas no está en el dinero.

(Camille Rodríguez)

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La medalla de San Benito es una de las más apreciadas y difundidas por los fieles católicos. A quienes la llevan consigo les recuerda la presencia constante de Dios y su protección.

En la vida del santo escrita por el Papa Gregorio Magno, el abad Benito manifiesta una especial devoción hacia la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que usó con frecuencia como signo de salvación, verdad y purificación de los sentidos.

Las investigaciones sobre el origen de la cruz-medalla señalan que su difusión comenzó probablemente en la región de Baviera (sur de Alemania) hacia el año 1647.

En esa época, durante un proceso judicial, unas mujeres consideradas hechiceras declararon que nunca pudieron influir malignamente contra la Abadía de Metten, porque estaba protegida por el signo de la Cruz.

En dicho monasterio se hallaron pinturas con representaciones de la Cruz, junto a unas siglas misteriosas que no se pudieron interpretar. Fue en un manuscrito de la biblioteca del monasterio, que se encontró la imagen de San Benito junto a la oración compuesta por las iniciales.

A pesar de que en el siglo XVII algunos la tuvieron por supersticiosa, en el año 1742 el Papa Benedicto XIV aprobó su uso para todos los fieles.

No obstante, para el siglo XIX surgió un renovado fervor por la medalla de San Benito. Sin embargo, la devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella son la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.

En cuanto a la medalla respecta, la cara de al frente presenta la imagen de San Benito Abad. En las antiguas medallas rodeando la figura del santo, aparece un texto latino en frase entera: “Eius in obitu nostro presentia muniamur” (“Que a la hora de nuestra muerte, nos proteja tu presencia”).

En las medallas actuales, frecuentemente la frase es sustituida por: “Crux Sancti Patris Benedicti” (“Cruz del Santo Padre Benito”) o por la inscripción: “Sanctus Benedictus” (“San Benito”).

Mientras que la otra cara, muestra la Cruz de Cristo. Sobre esta y a su alrededor se leen las iniciales de una oración o exorcismo.

En cada uno de los cuatro lados de la cruz: C. S. P. B. “Crux Sancti Patris Benedicti” (“Cruz del Santo Padre Benito”).

En el asta vertical de la cruz: C. S. S. M. L. “Crux Sancta Sit Mihi Lux” (“La Santa Cruz sea mi luz”).

En el asta horizontal de la cruz: N. D. S. M. D. “Non Draco Sit Mihi Dux” (“No sea el demonio mi guía”).

En la parte del borde, en sentido de las manecillas del reloj:

V. R. S. “Vade Retro Satana”, (“¡Apártate, Satanás!”),

N. S. M. V. “Numquam Suade Mihi Vana”, (“no sugieras cosas vanas”),

S. M. Q. L. “Sunt Mala Quae Libas”, (“maldad es lo que brindas”),

I. V. B. “Ipse Venena Bibas”, (“bebe tú mismo el veneno”).

Encima de la cruz, parte superior, suelen aparecer unas veces la palabra PAX (Paz) y en las más antiguas IESUS (Jesús).

(Varias fuentes)

Nilmarie Goyco Suárez

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Como los seres humanos somos tan contradictorios hoy luchan los homosexuales por casarse y muchos heterosexuales le huyen al matrimonio. Se me ocurre que en el fondo hay un conflicto de palabras (“lis de verbo”). Etimológicamente “Matrimonio” viene del latín: matrem= madre, vida, fecundad, y monium= calidad de. Una relación en la que no hay posibilidad de vida, al menos intencional, no se podría llamar ‘matrimonio’. Un gato y un perro son animales, domésticos, amorosos, amigos del hombre, cuadrúpedos…, pero no son idénticos. Como animales son iguales. Hay una diferencia específica que los constituye en seres diferentes.

El que dos personas tengan vínculos emotivos, o que compartan un hogar, o que quieran compartir lo que son y lo que tienen no los constituye necesariamente en matrimonio. Serían, a lo más, uniones de hecho. Pienso que lo que anhelan los homosexuales es que su relación humana tenga las consecuencias legales que tiene el matrimonio heterosexual: herencia, decidir sobre salud del otro, bienes gananciales, etc. Creo que el Estado podría atender esa necesidad y configurar una figura jurídica, tipo contrato civil, por la que se les concede a ambos esos derechos derivados de una unión equivalente civilmente a la que pactan los cónyuges. Sería una figura jurídica abierta también a amigos solteros que quieren compartir vida como ‘compañeros de alcoba’ estables, o hermana viudas, u otros familiares, que deciden de forma absoluta estar al lado de la otra persona. Esa figura jurídica tendría consecuencias análogas a las del matrimonio civil. Pero hablaríamos de que estos están casados.

Otro punto a distinguir en esta discusión es lo legal y lo moral. En un Estado de mayoría cristiana desearíamos que lo legal esté inspirado por los códigos de moral cristiana. En un estado pluralista, globalizado, habría que buscar valores universales en que se da un consenso a través del pacto social. Así, aunque el adulterio es pecado en nuestra moral cristiana, no tiene necesariamente que proponerse como delito a toda esa población. Aunque no aceptemos las relaciones homosexuales como parte del plan divino, no tendríamos necesariamente que calificarlas como delito ante la ley.

No creo que en este momento haya explicación científica para explicar por qué alguien se inclina sexualmente por el sexo igual. Llamarles anormales, pervertidos, etc. descubre nuestra ignorancia. Ridiculizarles, negarles sus derechos de seres humanos, desnuda nuestra falta de caridad. Tampoco podemos juzgar como pecador al que lleva una conducta x o y, que no concuerda con lo que yo estimo que es inmoral. Un principio canónico ya dice que “la Iglesia no juzga del fuero interno” (de internis Ecclesia non iudical).

Nuestros pastores son los maestros cualificados de nuestra moral cristiana. El papa Francisco quiere una Iglesia como casa de campaña para curar heridas y sembrar esperanzas. Muchos homosexuales he conocido con gran sensibilidad y deseos de espiritualidad dentro de una condición que viven dolorosamente. Muchas personas geniales en diversos campos del saber humano, personas que inspiran profundo respeto. Tendríamos que recordar lo de San Agustín que repetía San Juan XXIII: “en lo cierto, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad”.

P. Jorge Ambert, SJ

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