En su testimonio, Amarilis Fernández, quien participó de las Dinámicas para Matrimonios y Parejas en el Centro Buen Pastor, compartió algunas de sus estrategias para reactivar la participación de su esposo en la vida de fe.

“Me pasó que mi esposo se quedaba en la casa y yo me iba sola con los niños, pero un día me preguntaron: ‘¿por qué tenemos que ir si papi se quedó?’. Me di cuenta que tenía que buscar estrategias, involucrarme un poco más en las cosas de la Iglesia, compartirle mis experiencias, y hacerle invitaciones de vez en cuando”, sostuvo Fernández.

Amarilis indicó que en ocasiones se dice que con los padres se llega a los niños, pero en su caso lo vio distinto. “Dentro de todas las estrategias que utilicé, una vez los niños empezaron la catequesis, procura

¿Cómo atraer a su esposo a la práctica de la fe?

ba que saliera de su parte decirles: ‘papi, ¿qué tú crees si hoy vamos todos juntos en familia?’”, expresó.

Para Fernández, el que persevera triunfa. Agregó que aparte de pedir para servir de instrumento para transmitir el mensaje, es importante orar por la conversión del corazón de la otra persona.

“Nosotros somos templos de oración y eso es algo a lo que Dios nos envía: a rescatar a las almas perdidas. Más allá de hablar e invitar, es necesario integrar en la vida cotidiana del hogar lo aprendido en la Iglesia. Eso hace la diferencia y es un ejemplo que atrae”, puntualizó.

Recomendaciones a seguir

‘Esta lejanía de parte de ellos, contribuye a que vaya creciendo la separación entre fe y cultura, a la gradual pérdida de lo interiormente esencial y dador de sentido, a la fragilidad para resolver adecuadamente conflictos y frustraciones, entre otras. Todo esto los hace vulnerables ante la propuesta de estilos de vida que, proponiéndose como atractivos, terminan siendo deshumanizadores’ (Aparecida, #461).

De otro lado, padre Jorge Ambert, S.J., Director del Movimiento de Renovación Conyugal, ofreció una serie de sugerencias para promover la práctica de la fe del esposo o pareja. Primeramente, entre las acciones en que no se debe incurrir están: “cantaletearle, regañarle por su falta, mostrarse piadosa a la brava, dejarle a un lado en sus necesidades por dedicarte a tus devociones, entre otras”.

Una vez aclaradas estas acciones, se deben tomar en cuenta las siguientes:

•Vive tu fe de forma genuina, sincera. Que tu esposo vea cómo esa práctica ayuda para ser mejor esposa, amiga, confidente… Nada convence mejor como el ejemplo sincero, no hipócrita.

•Invítalo a acompañarte: “No quiero verme sola allí”. Si no quiere, no insistas; déjale tranquilo e incluso pregúntale si le molesta que tú vayas.

•Aunque hay de todo en la viña del Señor, procura que la comunidad donde vives tu fe sea una comunidad activa, participante, que no haga antipática la fe.

•Con ocasión del aniversario, cumpleaños… invítale para acompañarte en una experiencia de tipo matrimonial (un taller, conferencia de grupo matrimonial, etc.). Es raro que en una experiencia así no indiquen que la pareja debe abrirse a algo transcendente para mejorar su relación. Por ejemplo, en Renovación Conyugal así lo hacemos.

• La oración paciente por la conversión de tu esposo no debe faltar; es lo que practicó Sta. Mónica. La oración en algunos momentos con él, si no lo impide, es preparación para algo mejor. La alegría y agradecimiento a él por los valores humanos y religiosos que practica, hay que expresarla. Todo esto sirve como pre evangelización.

Asimismo, hay que tomar en cuenta factores como: los gustos de la otra persona, mantener una comunicación sincera y transparente, ser paciente, darle su espacio (toda persona tiene su tiempo), iniciar en actividades relacionadas con la Iglesia, y sobre todo, la perseverancia es un esfuerzo en conjunto.

Es preciso que los esposos recuerden que no hay mayor motivación que el compartir en familia, y servir de ejemplo tanto para los hijos como para quienes nos rodean.

(Nilmarie Goyco)

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“Preparad el camino al Señor” era el estribillo que repetía Juan el Bautista en sus predicaciones en el desierto para anunciar la venida del Señor.

Los puertorriqueños hemos interpretado el llamado de Juan a nuestro modo y tenemos muchas maneras especiales de preparar el camino al Señor al llegar el tiempo de Adviento que antecede a la Navidad. Veamos.

 

Remodelación, arreglo y pintura de las casas

Es como si nos preparásemos para una inspección por el Señor, limpiando la casa. Pero no es esta la casa que el Señor espera que limpiemos como preparación para su llegada, sino la del corazón.

Adornos navideños

Con guirnaldas de luces, árboles de Navidad y en algunos casos, con nacimientos, tal vez queremos expresar la alegría por el cercano nacimiento de Jesús en Noche Buena.

Estas manifestaciones son muy buenas para preparar el camino al Señor, pero debemos hacer un examen a ver si con nuestros gestos, expresiones, y acciones proyectamos esa misma alegría y luz que anuncia la venida del Señor.

 

La música navideña

Lamentablemente, a través de los años debido a la comercialización, a la influencia extranjera, y a los cambios en nuestra actitud hacia los valores, se ha perdido la ricura que nuestra música navideña representaba. Todavía estamos a tiempo para rescatar la tradición de muestra música navideña.

 

La comida navideña

En el pasado, la comida o cena familiar de Navidad, hecha en casa, era lo que predominaba durante las Navidades. El menú variaba de hogar en hogar pero, por lo general, incluía la presencia del arroz con gandules, lechón, morcillas, pasteles, guineítos verdes, y postres típicos como arroz con dulce, tembleque y los flanes de diferente sabor.

Hoy día, en centenares de hogares, lo que predomina es el jolgorio, la bebida, los regalos y cada cual come cuando y donde quiere, sin que la familia, toda junta, de gracias a Dios por las bendiciones recibidas.

Tarjetas de Navidad

Años atrás, a principios de diciembre, se empezaba a recibir postales de Navidad lo que nos indicaba que las Navidades estaban a la vuelta de la esquina. Por lo general, las postales se escribían “a puño y letra” e incluían una notita personal del remitente. Era una bonita forma de preparar el camino al Señor. Pero luego surgieron las postales impresas con motivos no tradicionales, las etiquetas de direcciones y se despersonalizó el proceso a tal extremo, que uno se pregunta si el remitente sabe a quiénes les envió postales su secretaria o ayudante.

Reconocemos el esfuerzo, que por años, han hecho algunas instituciones sin fines de lucro para mantener viva la tradición, produciendo postales tradicionales de Navidad que nos ayudan a preparar el camino al Señor.

 

Los regalos de Navidad

La historia de la Natividad del Señor incluye la peregrinación de los Reyes Magos de Oriente y la adoración y presentación de oro, incienso y mirra al Niño Jesús. De ahí surge la tradición de la fiesta de los Tres Reyes Magos que tanto disfrutamos cuando éramos niños. Sin embargo, la festividad de los Tres Reyes Magos en nuestro pueblo, ha perdido mucho terreno frente a Santa Claus que no tiene ningún apoyo en la historia de la Natividad ni en la tradición cristiana, española o indígena.

 

Parrandas, trullas o asaltos navideños

La historia de la Navidad nos relata como María y José tocaron de puerta en puerta en Belén pidiendo posada para que el Niño Jesús tuviera un lugar donde nacer hasta que consiguieron albergue en un pesebre. Las parrandas o trullas navideñas en nuestra tradición son una recreación festiva de ese pasaje histórico.

Esta tradición se ha perdido por el riesgo que representa la criminalidad, por los controles de acceso y por el miedo de algunos a darle albergue o posada a “verdaderos asaltantes”.

 

La práctica religiosa

En la tradición y cultura puertorriqueña estaba bien arraigada la asistencia a las Misas de Aguinaldo y a la Misa de Gallo.

En muchos hogares, se cenaba temprano, porque había que asistir a la Misa de Gallo para luego regresar al hogar y comenzar la fiesta. Al presente, el énfasis es empezar temprano el jolgorio, comer, beber y “a Misa vamos mañana”, si nos podemos levantar.

En la actualidad, la asistencia a la Misa de Gallo se limita a un mínimo de personas que incluye, por lo general, personas mayores que luego se retiran a sus hogares a dormir. Es importante crear conciencia que la Misa de Gallo o de Navidad, no es sólo un esfuerzo final para preparar el camino al Señor, sino que con nuestra asistencia vamos al encuentro del Señor a recibirlo como El se merece.

 

Comentario final

Quizás muchos no habían cobrado conciencia de la relación de nuestras costumbres y tradiciones navideñas con la exhortación de Juan el Bautista a preparar el camino al Señor. Recordemos siempre que la mejor manera cristiana de preparar el camino al Señor para la Navidad es preparándonos para que el Niño Jesús nazca en el pesebre de nuestro corazón.

(Rafael Babilonia Llamas)

(El Autor es Tanatólogo Certificado.)

 

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Desde que nuestros primeros padres pecaron, nuestro Padre Dios nos hizo la promesa de redi­mirnos del pecado. Esta promesa demoró siglos en concretizarse.

Pero Dios, siempre fiel a sus promesas, man­tuvo la esperanza del pue­blo por medio de hombres y mujeres que creyeron en la promesa e invitaron a todos a confiar en el Dios de Abrahán e Isaac.

En Adviento la Igle­sia hace memoria de ese momento de la historia en que la promesa de Dios alcanzó su mayor cumpli­miento.

El pueblo humilde y pobre había caído en la desesperanza. El peca­do, la apatía y los ídolos se apoderaban de la vida de todos. Los líderes del pueblo apuntaban hacia el país del Norte (Roma), desde donde se proclama­ba la buena noticia del Imperio. La felicidad y el futuro de la colonia y de todos los otros pueblos, decían ellos, vendrían del país del Norte.

La propaganda con­fundía a los sencillos y humildes, haciéndoles pensar que la felicidad consistía en tener grandes cosas y asegurar el futuro económico del país. Se al­canzaría el más anhelado sueño -la “Pax Romana”- siendo fieles al Imperio, que supuestamente tenía la respuesta a los proble­mas cruciales del momen­to.

Hoy diríamos que si queremos “prosperidad” y ser reconocidos en la so­ciedad, tenemos que aco­ger la conocida desacredi­tada “democracia” de los poderosos.

Estamos conscientes de que la historia del pue­blo de Israel está determi­nada por una dialéctica de promesa y cumplimiento.

La historia del pue­blo de Dios se orienta a la plena realización de una promesa. Y como Dios, en cuanto Dios de la prome­sa, se anticipa a todo cum­plimiento, el futuro per­manece siempre abierto.

Por eso la historia siempre está abierta a algo nuevo y novedoso.

Es este cumplimiento de la promesa, tanto ayer como hoy, lo que nos ani­ma a no perder la espe­ranza, aún en medio de todas las adversidades.

La esperanza cristia­na es mucho más que un consuelo en el futuro. Los cristianos somos testigos de una promesa que evoca novedades en la historia. La esperanza cristiana trae a la historia la anti­cipación del futuro prome­tido en Jesucristo y, como tal, la esperanza tiene su dimensión política.

Su principal tarea está en cuestionar la so­ciedad actual. No pode­mos conformarnos con la presente realidad que hoy vivimos; hemos de anhe­lar algo mejor.

No podemos dejar que la historia se diluya en una mera planificación del futuro.

La esperanza cristia­na ha de hacerse solidaria de las esperanzas huma­nas en perspectiva de la transformación del hom­bre y de la mujer de hoy.

Ella ha de orientar la presente realidad hacia el futuro definitivo (escatoló­gico) prometido por Dios.

En el pensamiento del Papa Francisco, la Iglesia, como signo práctico y efec­tivo de la esperanza cris­tiana, tiene que ser una fuerza crítica en medio de la sociedad humana.

La Iglesia ha de ser la "patria de la libertad", y puesto que su esperanza se expande más allá de la historia, debe cuestionar cualquier sociedad que se centre en su propia idola­tría.

El tiempo litúrgico de Adviento nos hace vivir profundamente este as­pecto de la presencia-au­sencia del Reino de Dios y reaviva en todos nosotros la esperanza de un futuro mejor dentro de un mundo que parece estar suicidán­dose.

Este Adviento 2013 nos centra en el “Dios de la Esperanza” (Romanos 15,13) y nos capacita a vivir la gozosa esperanza de Emanuel, Dios con no­sotros (Sal 24; Ro 8,24-25). En las palabras del sal­mista: “El Señor es mi Luz y mi Salvación…. A quién voy a temer. El Señor es la defensa de mi vida, quién me hará temblar.” (Salmo 26)

Hoy también tenemos hombres y mujeres profe­tas, quienes ayudan a las comunidades a percibir la presencia y la actuación de Dios dentro de los aconte­cimientos, dentro de las realidades socio-políticas. Profetas que nos llaman a la conversión y animan a los creyentes, recordándo­les las promesas de Dios. Estos profetas no sólo nos animan y nos llevan a des­cubrir las señales del Rei­no, sino que también nos ayudan a asumir nuestra propia misión profética. Como Isaías, María y Juan el Bautista, vivamos aten­tos y sensibles a todas las situaciones de urgencia de nuestra patria puertorri­queña.

¡Seamos comunicado­res y forjadores de espe­ranza en un Puerto Rico amenazado por la desespe­ranza!

El Hijo de Dios viene “de lo alto” como un rega­lo del Padre para nosotros pero, como todo regalo, está en nosotros rechazar­lo o aceptarlo. La oración, la lectura bíblica y la re­flexión personal y en fa­milia nos capacitan para acoger este Regalo de Dios. A través del sacramento de la Reconciliación limpia­mos nuestra “casa” para que Dios invada todo nues­tro ser.

Y si le permitimos a Dios invadir todo nues­tro ser, entonces nuestros pensamientos, nuestras relaciones y nuestra vida serán transformadas.

¡Preparémonos duran­te este Adviento para que la Abundante Redención se haga carne en nosotros y nosotras! Así como la llu­via empapa la tierra y hace que ésta germine y dé fru­tos (Isaías 35,1-10; 61,10-11), también nosotros dare­mos frutos abundantes de esperanza, amor y paz en esta Navidad.

¡Reafirmemos la espe­ranza en este Adviento y hagamos posible una Na­vidad diferente en nuestras vidas y en toda nuestra pa­tria puertorriqueña!

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Recuerdo claramente las canciones de los 60. En algunas nos hablaban de la Era de Acuario. La televisión y la prensa se llenaron de horóscopos. Algunos sacerdotes y maestros nos advirtieron en contra de esta ofuscación, señalando que era pecado contra el Primer Mandamiento. Algunos hicimos caso. Hoy día nos están hablando de “la Nueva Era”. ¿Cómo vamos a responder ante este reto?

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S.E.R. Monseñor Roberto Octavio González Nieves, OFM, Presidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y Arzobispo Metropolitano de San Juan.

“Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la Iglesia comunica la gran alegría de la Navidad: Dios se nos ha manifestado entre nosotros, en medio nuestro. Lo ha hecho como Niño. “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.” (Is 9,5s) La Navidad es Epifanía, es la manifestación de Dios. Dios ha nacido para nosotros. Ha nacido para habitar dentro del corazón humano. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Esta es la verdadera alegría de la Navidad. Que el nacimiento del Hijo de Dios infunda esperanza en cada uno de nosotros, ilumine nuestro proceder, nos bendiga con su paz y alegre nuestro vivir ahora y siempre. ¡Feliz Navidad!”

S.E.R. Monseñor Álvaro Corrada del Río, S.J., Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña y Obispo de Mayagüez

“A los lectores de El Visitante y a los que entran a El Visitante por la tecnología nueva: La Iglesia celebra con mucho ánimo la venida primera de la palabra eterna de Dios hecha carne, como dice San Juan en su Evangelio en el primer capítulo. Yo les deseo a los lectores que siempre mantengamos lo que en la Iglesia en Adviento mantiene: la admiración al misterio. Dios obra grandemente a favor del ser humano y siempre ha obrado y seguirá obrando. La Navidad es tiempo de maravillarse del amor que Dios nos tiene, pero también del amor que nos tenemos los unos para los otros. En medio de las dificultades que tenemos en Puerto Rico todavía se celebra la Navidad, todavía la familia se reúne, todavía las personas quieren positivamente unirse en alegría. Les deseo que se unan porque es una gran aventura la Navidad; la aventura de Dios que se hizo uno de nosotros. La segunda venida de Cristo, la venida en gloria que el ser humano tiene un futuro asegurado en Dios, un futuro en el que nosotros trabajamos y participamos a construir. La segunda venida de Cristo se celebra con gran alegría y con gran seguridad de que el ser humano y Puerto Rico tienen un futuro positivo y grande. Que el Señor los bendiga en la Navidad y el Señor les llene de su gozo y que la Virgen Santísima, los Reyes y todo el mundo le de luz, para que así puedan dar luz a los demás”.

S.E.R. Monseñor Eusebio Ramos Morales Secretario/Tesorero Conferencia Episcopal Puertorriqueña y Obispo de Fajardo-Humacao

“¡Qué Cristo Jesús, Salvador y Luz del mundo, cuyo nacimiento celebramos en la Navidad, les colme de paz y de alegría! Con la encomienda del Discipulado Misionero y el llamado del Papa Francisco al anuncio gozoso del Evangelio, les invito a celebrar la Navidad y entrar al Año Nuevo llenos de fe y de esperanza. Entremos en la escuela de María y acojamos la alegría mesiánica que nos muestra y vive en la Anunciación. Ciertamente, en la sociedad puertorriqueña actual, estamos inmersos en ambientes y espacios de soledad, violencias, discordias, egoísmos e injusticias. Pero, una gran Luz brilla y quiere llegar a todos los corazones que desean vivir y palpitar con pasión y alegría. Es momento crucial de dar vida y construir personas, familias, comunidades y una nueva sociedad, como también, diócesis, parroquias vivas, acogedoras y misioneras.

En el espíritu de la Nueva Evangelización y con ardor misionero, les invito a recibir el Nuevo Año con disposición de encontrarnos y seguir a Jesús que, con su luz, purifica y renueva todas las cosas. Dejémonos irradiar con su luz, su paz y su alegría.

Celebremos la Navidad como creyentes y discípulos misioneros del Señor de la Vida y de la Historia. Hoy, la Virgen María, sigue diciéndonos: “Hagan lo que Él les diga” (Lc 2, 5). Jesús nos sigue hablando: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, Jn14, 6).

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, desde la Diócesis de El Yunque, que busca mostrar el camino alegre del Evangelio, en un abrazo de comunión fraterna, de justicia y de paz! ¡De las tinieblas a la luz con el nacimiento de Jesús!”

 

S.E.R. Monseñor Félix Lázaro Martínez, Sch.P, Obispo de Ponce

“Navidad, es el misterio del amor infinito de Dios. Dios se hace hombre para que el hombre pueda llegar a ser hijo de Dios.

Navidad es el encuentro de Dios con el hombre: “Llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo nacido de mujer”(Gál. 4,4) Dios toma la iniciativa, es El quien se revela al hombre.

Pero es también encuentro del hombre con Dios. A partir de ahora el hombre tiene la posibilidad de acercarse al recién nacido, al hijo de María, al Dios cercano envuelto en pañales, nacido en Belén de Judá.

El nacimiento de Jesús viene a iluminar la tierra con su luz; luz verdadera que ilumina a todo hombre.

Si queremos vivir la Navidad, el Nacimiento de Jesús, la mejor y única manera es dejarnos iluminar por El. El telescopio permite alcanzar realidades que están lejanas y el ojo a simple vista no puede ver. La luz de Cristo abre a nuevas realidades que el mortal no puede alcanzar. Una Navidad sin Jesús es una navidad en la tiniebla. Navidad es una invitación a dejarnos iluminar por la luz verdadera que es Cristo y caminar como hijos de la luz actuando en toda bondad, justicia y verdad.

A todos mi deseo que esta sea una Navidad de Luz, de Paz, de Justicia, de Libertad y de amor en que todos nos sintamos y tratemos como hermanos, hijos del Padre que está en los cielos, cuyo amor infinito se ha revelado en el Niño de Belén”.

 

Rubén Antonio González Medina, cmf. Obispo de la Diocesis de Caguas Navidad 2013

Mensaje de Navidad 2013

La Navidad es la gran Fiesta en la que celebramos “que el Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo se hizo también historia y cultura”.

La Navidad es la gran fiesta de una revolución, “la Revolución de la ternura que provocó la entrada de Dios en nuestro mundo”.

En esta Navidad te invito: a que hagas de la cercanía, una Profecía, de la caricia, un signo de la Presencia del Emanuel de la sonrisa ,un puente de Esperanza. ¡Feliz Navidad, para ti y los tuyos!

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Los tiempos actuales, en definitiva, son de inestabilidad económica hasta en los países con mayor solidez financiera. En la inmensa mayoría de los hogares en la Isla el presupuesto familiar es un reto.

El desafío, en medio de la recesión y la debacle fiscal que socava las arcas del País, es encontrar cómo fortalecer las finanzas del hogar y cómo contener los embates del alto costo de la vida para garantizar las necesidades básicas familiares.

El catedrático Leandro Colón Alicea, Vicepresidente de Asuntos Académicos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) y doctor en economía, orientó sobre la pérdida del valor del dólar, la autogestión y la prudencia en la utilización del crédito.

Sobre la pérdida del poder adquisitivo del dólar (lo que se puede comprar con $1), aceptó que persiste una tendencia a la disminución en las últimas décadas. Esto lo adjudicó al efecto de la inflación ya que “a medida que el nivel de precio de la economía va aumentando, el valor del dólar va decreciendo”.

A medida que esto ocurre, el ingreso familiar se mueve a un ritmo más lento, lo que provoca la precariedad en los sueldos de los progenitores y en los fondos económicos familiares.

“En esa medida, el dólar; el ingreso, va decreciendo, lo que crea problemas a la familia para enfrentar la situación”, explicó sobre la problemática actual.

No al consumismo, sí a la autogestión

Para resistir el embate y, en la medida de lo posible fortalecer las finanzas, recomendó ser racional con el dinero; evitar el consumismo y promover la autogestión.

Sobre el caso de Puerto Rico y Estados Unidos, sostuvo que cuando un país más pobre imita los patrones de consumo de un país más rico se le conoce, en la jerga de la economía, como “el efecto demostración”.

“Puerto Rico, a través de la historia, ha tenido un comportamiento de un consumo desmedido lo que ha implicado un alto endeudamiento”, lamentó Colón Alicea.

Entre sus exhortaciones mencionó el establecer prioridades y descartar o reducir los lujos. “Una de las opciones que tiene la familia es el empresarismo, la autogestión”, subrayó Colón.

Propuso romper con el paradigma de estudiar para ser empleado y reemplazarlo por el auto emplearse. Para explicarlo en términos prácticos, presentó el ejemplo de los que estudian gerontología. Pueden laborar en un centro de cuido de personas de la edad de oro o pueden optar por establecer un centro.

Los que han completado grados universitarios pueden orientarse a ofrecer servicios y crear pequeñas empresas; otros a la venta o a la producción en pequeña escala. Añadió que se requiere ayuda gubernamental, una educación proactiva y asistencia en la gestión de los permisos.

Comentó que es necesario terminar con la dependencia e impulsar una visión empresarial “porque se están cerrando las puertas de las industrias”.

 

El crédito que compromete

El uso desmedido e indiscriminado del crédito se debe ponderar porque puede comprometer la actividad económica de los próximos años. El asunto crediticio, según el doctor, afecta tanto a las autoridades gubernamentales como al hogar del puertorriqueño.

“La decisión de tomar prestado para la actividad que sea tiene que ser una decisión muy ponderada, muy revisada. No puede ser una decisión a la carrera que tenga como resultado en la familia […] más necesidades de las que se resuelven”, alertó el economista.

Llamó a evitar pagar crédito con crédito por las implicaciones que esto acarrea. “Si algo hay que manejar con mucha cordura y racionalidad es precisamente el crédito”, dijo.

Ante la desesperación, pidió calma, orientarse y ocuparse en la mesura; comprar lo necesario y reducir la presión económica.

Por su parte, Padre Enrique “Kike” Camacho Monserrate, Vicario de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de San Juan, instó a crear conciencia de la situación y reenfocar los hábitos de consumo a una corresponsabilidad entre los integrantes de la familia para enfrentar los tiempos críticos.

“La economía ha empujado a todos a hacer unos ajustes en el estilo de vida”, argumentó.

Sobre la corresponsabilidad orientó a que la familia unida busque la manera de reducir o limitar los costos en las facturas del hogar, como las del consumo de electricidad y agua. Otra medida pudiera ser limitar o coordinar las salidas del hogar en auto para ahorrar en el consumo de combustible.

“Utilizar el dinero para lo necesario es una manera de ser solidario”, sostuvo Padre Kike al exhortar a la prudencia porque en la Isla “hay familias que no tienen que comer” y es “inhumano malgastar”.

Asimismo, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (# 359) orienta que la utilización del poder adquisitivo debe ejercitarse en el contexto de las exigencias morales de la justicia y de la solidaridad.

Situación de la pobreza en la Isla

En días recientes, el Dr. Hernán Vera, Decano del Colegio de Estudios Graduados en Ciencias de la Conducta y Asuntos de la Comunidad de la PUCPR, publicó su estudio “La pobreza en Puerto Rico: estadísticas, políticas públicas e impacto en la vida de los ciudadanos, una mirada desde la Doctrina Social de la Iglesia”.

En el mismo, entre los hallazgos, establece que la pobreza no ha disminuido significativamente en las últimas dos décadas; que persiste un mayor nivel de desigualdad económica; identifica que un 57.4% de la población infantil se desarrolla en núcleos familiares pobres (49.5% con ayudas federales) y que un 39% de las personas de edad avanzada son de escasos recursos. Entre las recomendaciones que propone se encuentran el empleo, la capacitación y el adiestramiento para subsanar la brecha entre ricos y pobres que cada día se acentúa más.

(Enrique I. López)

 

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“Es peligroso abrazar conceptos evanescentes de lo sagrado que presentan a Dios bajo la forma de energía cósmica, o de otras maneras no concordes con la doctrina católica. ¡Jóvenes, no creáis en falaces ilusiones y modas efímeras que no pocas veces dejan un trágico vacío espiritual!” (Beato Juan Pablo II, agosto 2004).

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