A medida que se acerca la Semana Santa es oportuno hacer un paréntesis para elevar una oración de agradecimiento a la Santísima Trinidad por una intención muy especial: nuestros sacerdotes.
Pastores que nos encaminan y nos custodian por el camino de la fe, el sacerdote es un don de Dios que, en la administración de los sacramentos de la Iglesia, nos revela el rostro de Cristo, el Amigo que nunca falla.
Cada Cuaresma animan a sus fieles en un conocimiento más profundo del Señor y su Iglesia. Incansablemente, viernes tras viernes, al frente de los vía crucis en las comunidades y desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, acompañan a sus feligreses en las prácticas piadosas y de adoración a Cristo.
Puedo afirmar que mis mejores amigos son sacerdotes. Nunca olvidaré al español Padre Jaime Amengol, de la orden de los Sagrados Corazones, a quien conocí en la Parroquia del Carmen en Río Grande, un hombre santo que disfrutaba de la carpintería y que murió lejos de su patria doblegado por el cáncer.
El hoy rector de la Catedral de San Juan, Monseñor José Emilio Cummings, sacerdote cuya comunión con la Verdad de Jesús y la Iglesia es contagiosa. Padre Julio Ortiz Mangual, quien tras 25 años consagrado al diaconado y al sacramento del Matrimonio al enviudar optó por estudios adicionales para su ordenación sacerdotal. Lo recuerdo por el don del consejo.
Siempre tengo presente en mis oraciones al venezolano Fabio Moncada, bendecido con el don de la palabra; y a mi actual párroco, el franciscano yabucoeño Emérito Gómez, sacerdote de una alegría ejemplar.
En la presente etapa de mi caminar con Cristo, y fruto del Sínodo Arquidiocesano de la Nueva Evangelización, el Señor Jesús me ha bendecido con la compañía del amigo Francisco Morales Feliú, compañero de labores en Radio Paz . Y como usted, hermano(a) y amigo(a) lector(a), podría enumerar decenas de presbíteros, locales y de otras latitudes, consagrados a la Iglesia que trabajan a destiempo por sus comunidades y los ministerios encomendados por sus Obispos.
Ahora que se avecina la Semana Santa 2012 pidamos al Señor que los bendiga y derrame en nuestros sacerdotes ricas y abundantes bendiciones.
Que en sus momentos de soledad nunca les falte nuestra mano amiga y la invitación sincera a compartir la mesa en nuestro hogar.
Y como predicó el Papa Benedicto XVI en la Capilla Sixtina al inicio de su Pontificado el 20 de abril de 2005:
“Queridos sacerdotes, jamás destacaremos suficientemente cuán fundamental y decisiva es nuestra respuesta personal a la llamada a la santidad. Esta es la condición no sólo para que nuestro apostolado personal sea fecundo, sino también, y más ampliamente, para que el rostro de la Iglesia refleje la luz de Cristo, induciendo así a los hombres a reconocer y adorar al Señor”.
Sacerdote, Luz de Cristo
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